‘Venom’: quién es Matanza, el simbionte psicópata que revolucionó los cómics de Spider-Man en los 90


Su presencia en la primera ‘Venom‘ ya prometía no quedarse ahí en caso de secuela y el tráiler de la misma ya nos ha dejado algún vistazo más a Woody Harrelson como Cletus Kasidy, el psicópata criminal más conocido como Matanza y cuyo origen veremos en ‘Vemon: Habrá matanza’.

Si habéis visto el tráiler y pensado “oh, o sea que es otro Veneno” no estáis demasiado desencaminados. Saltemos casi treinta años (!) en el pasado para conocer mejor quién es el nuevo simbionte en esta suerte de universo expandido de Spiderman de Sony Pictures.

No hay nada que guste más a autores y, sobre todo, editores de cómics que el sacar personajes derivados de otros personajes. Y entre finales de los 80 y comienzos de los 90, Veneno era lo más de lo más. Creado como tal por David Michelinie y Todd McFarlane, el dañino adversario de Spiderman con su componente terrorífico y su violencia alcanzó una popularidad que no parecía tener techo.

Un golpe de efecto simbionte

Como suele pasar el personaje iría evolucionando y esa dualidad entre Eddie Brock y su simbionte estaba llamada a aparcar esa característica de adversario tarde o temprano. He aquí que en una Marvel aturdida por la inminente fuga de sus superestrellas (Jim Lee, McFarlane, etc.) se necesitaban golpes de efectos. Y estos podrían pasar por aprovechar la popularidad de personajes como Veneno, que había supuesto un repunte impresionante en las ventas de las colecciones de Spiderman.

Así, Michelinie, que veía sus propios planes con Eddie Brock frustrados (quería matarle y experimentar con el simbionte) debido al propio estrellato del personaje, tenía una nueva oportunidad de juguetear con el concepto de simbiontes y cómo funcionarían con otros anfitriones: con un sociópata, en concreto:

«Quise hacerlo introduciendo un personaje parecido pero distinto, sin ningún sentido de la ética o de qué está bien y qué mal: un sociópata. Eso se convirtió en Matanza»

Al igual que Punisher y otros personajes violentos, Veneno/Brock se regía por un código moral. Retorcido, sí. Pero código al fin y al cabo. Kasidy no tenía ninguno. El peronaje, cocreado por Erik Larsen, aparecería como compañero de celda de Brock que empezaría a “tontear” con el acechante simbionte.

Malos compañeros de celda

Asm 345 Brock Escapes 2

Una noche en la fría celda de Ravencroft, Kasidy se dispuso a matar a su compañero de celda. Sale mal, ya que terminó con un rastro de simbionte goteando de la oquedad que dejó la fuga brutal en la pared. El resto… lo contaría Michelinie y Mark Bagley con la presentación en sociedad de Matanza.

Para Danny Fingeroth, editor de los títulos de Spiderman por aquel entonces, este nuevo simbionte era un subproducto de los ánimos de la época, con el virus del SIDA causando estragos y convirtiéndose en cierto paralelismo, lo que “agregaba un nivel de amenaza” mayor. Amén de esa psicopatía:

«Si Veneno estaba equivovado creyéndose un héroe, Matanza no tiene esa imagen de sí mismo. Se reveló como asesino en serie. Matanza es un modo de explorar qué podría hacer el mal al desnudo emparejado con un poder ilimitado. Es una fantasía tan terrorífica como seductora para explorar»

Cosa que hicieron durante años, experimentando con los simbiontes en distintas situaciones en sagas como ‘Protector letal’ y ‘Matanza Máxima’ en lo que podríamos decir la edad de oro tanto de Matanza como de Veneno, revolucionando aún más una etapa más que convulsa para el Spiderman de los 90 (la era de los clones, ya sabéis).



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