Tokio 2020: Herbert Conceição Sousa se consagró con un nocaut a lo Rocky


Los guantes de 12 onzas que se utilizan en las categorías superiores a los 63 kilos minimizan al extremo las posibilidades de ver definiciones categóricas en los combates de los Juegos Olímpicos. Sin embargo, siempre hay alguien que da el golpe justo. Y alguien que lo padece. Esta vez le tocó ejecutarlo al brasileño Hebert Conceição Sousa, quien se consagró campeón en la división hasta 75 kilos con un tremendo nocaut sobre el ucraniano Oleksandr Khyzhniak en el tercer round que le permitió dar vuelta una pelea que tenía virtualmente perdida.

Khyzhniak, campeón mundial en Hamburgo 2017 y primer preclasificado del torneo, había dominado los primeros dos asaltos al punto que los cinco jueces le habían otorgado la victoria en ambos episodios. Solo un nocaut podía salvar al brasileño, quien en 2019 había sido tercero en el Mundial de Ekaterimburgo y había ganado la medalla de plata en los Juegos Panamericanos de Lima.

Cuando promediaba el último asalto, el púgil nacido hace 23 años en Salvador (Bahía) aprovechó que su rival había bajado su puño derecho y había descuidado su mandíbula y, con un relampagueante gancho zurdo, lo envió al tapiz. El europeo se puso de pie, pero el árbitro indonesio Muhammad Arisa Putra Pohan no le dio el paso. Entonces el vencedor se arrodilló en el ring, llorando de alegría. Luego se levantó y festejó con un baile de capoeira.

“Fue muy difícil enfrentarlo porque él es muy, muy potente. Pero creí en mis posibilidades. Tuve suerte, lo conecté y fue nocaut. Esto es fantástico y estoy muy emocionado. Quiero saltar. Estoy muy feliz”, dijo Conceição Sousa, quien había llegado a esta final tras superar al chino Erbieke Tuoheta, al kazajo Abilkhan Amankul y al ruso Gleb Bakshi, vigente campeón mundial.

La contracara era Khyzhniak, quien quedó sumamente disconforme con la decisión del árbitro de sacarlo de pelea. “No lo entendí. Podía haber continuado el combate y le indiqué que podía seguir. Después de la caída, me puse de pie inmediatamente”, se quejó el europeo.

La emoción del brasileño Hebert Conceição Sousa y la desazón del ucraniano Oleksandr Khyzhniak conviven sobre el ring del Kokugikan Arena. (Foto: Luis ROBAYO / AFP)

Este fue el segundo oro olímpico en la historia del pugilismo brasileño, después del que había conseguido por Robson Conceição en la categoría hasta 63 kilos en Río de Janeiro 2016. En estos Juegos de Tokio, el gigante sudamericano había conseguido una presea de bronce a través de Abner Teixeira, en la categoría hasta 91 kilos, y el domingo podrá sumar otro título, ya que Beatriz Ferreira enfrentará a la irlandesa Kellie Anne Harrington en la final de 60 kilos.

A diferencia de la fulgurante victoria de Conceição Sousa, las otras tres finales que se disputaron este sábado en el Arena Kokugikan se resolvieron por puntos: el británico Galal Yafai derrotó al filipino Carlo Paalam en la división hasta 52 kilos, mientras que entre las mujeres se consagraron la turca Busenaz Surmeneli (69 kilos), quien batió a la china Gu Hong, y la búlgara Stoyka Krasteva (51 kilos), quien superó a la turca Buse Cakiroglu.





Fuente