Subnautica es tan bueno que me ha arruinado los juegos de exploración y supervivencia


Tengo devoción por las hamburguesas de comida rápida. Si fuesen igual de sanas que las verduras y no corriese el riesgo de ver cómo se me tapona una venta, probablemente comería McDonalds y cenaría Five Guys. Sin embargo, el confinamiento me obligó a buscar alternativas y un milagro llegó a mi paladar: las hamburguesas caseras.

Ojo, no hablo de cualquier hamburguesa comprada en un súper, hablo de picar la carne tú mismo y crear tus propias hamburguesas y, de regalo, hacer también un pan esperando a ser tostado y bañado con una pincelada de mantequilla. ¿Puedo seguir disfrutando de un buen Big Mac? Por supuesto, pero ya no es lo mismo. Y con Subnautica pasa exactamente igual.

Cuando un juego es bueno, pero no tanto como otro

Hace unos días caí en las redes de Breathedge (Steam, EGS) el que algunos aseguran que es el nuevo pozo de horas de supervivencia y exploración en primera persona. Subnautica en el espacio, reza el discurso que he ido viendo en redes sociales casi a diario durante las últimas semanas.

Como en la aventura submarina de Unknown Worlds, aquí no eres más que un pobre diablo metido en un lío de narices. Si allí tu nave se estrellaba en medio de un planeta plagado de agua, aquí no has llegado ni a eso, y tanto tu nave como el crucero estelar que la transportaba se ha quedado en suspensión en medio de un cinturón de asteroides.

A partir de ahí tu labor está clara y, como en casi todo lo que bebe de ese género, la cosa va de rebuscar en los alrededores para encontrar materiales, utilizarlos para mejorar las opciones de supervivencia de tu personaje y, entre la exploración y el crafteo, acabar encontrando el camino de vuelta a casa.

Hasta aquí todo bien. Subnautica en el espacio. Incluso se encarga de crear una personalidad propia al rodear toda la experiencia de un irreverente sentido del humor que no deja títere con cabeza. Es un espectáculo bastante gracioso ver cómo el resto de tripulantes de la nave han muerto de una forma u otra en las situaciones más surrealistas.

Una suerte de Subnautica en el espacio a lo slapstick, diríamos. Una colección de payasadas que en cierto sentido me ha recordado a Journey to the Savage Planet -otro que se quedó un poco a medias- y que hacen del viaje un paseo mucho más divertido de lo que ofrecería ciñéndose a su jugabilidad. Un buen Big King, al fin y al cabo, pero… Es que mis hamburguesas están muy buenas.

Cortados por el mismo patrón

Imagina si es puñetero el nivel de maestría que alcanzó Subnautica con cada una de las cosas que hizo que hasta su secuela, ese Subnautica 1.5 llamado Subnautica: Below Zero, me sigue sabiendo a poco.

La apertura de su mundo con sorpresas rodeándote ya desde el principio, el ritmo de mejoras que poco a poco hace que todo sea más y más cómodo, la cantidad de materiales distintos que se van entrelazando para animarte a explorar más allá, la coherencia de la ubicación de los mismos dentro de su mundo, el fantástico dominio que hace de la narrativa para llevarte de la mano sin ser demasiado explícito en el proceso.

Breathedgea

Es una genialidad que nunca me cansaré de alabar y recomendar. Me parece un juego redondo porque todo lo que se propone, con mayor o menor presupuesto para llevarlo a cabo, lo hace casi a la perfección. Y claro, frente a ese panorama grabado a fuego en mi cerebro, pues bien poco se puede hacer.

Puede que mi percepción con Breathedge cambiase por completo con un único cambio, que la movilidad no sea tan aburrida.

Tardas mucho en encontrar el primer vehículo, y esos paseos por el espacio, con gran cantidad de objetos en la lejanía que provocan aún más la sensación de ir terriblemente lento, se me hacen muy cuesta arriba.

Las ideas y venidas porque se te ha olvidado algo, o el propio juego te hace la púa con la intención de rascar minutos, han conseguido sacarme completamente de la experiencia.

Decisiones de diseño como las herramientas que se rompen me obligan a ir cargado de materiales de aquí para allá por si las moscas. Lo veo incómodo de forma innecesaria.

Like a Virgin

Pese a ello Breathedge me está pareciendo un juego recomendable si te gusta ese rollo de exploración, crafteo y sorbitos de agua para rellenar una barra que decrece con el paso de las horas. Está guay, tiene puntos buenísimos que te sacan una sonrisa y cuenta con un mundo plagado de guiños y secretos en el que merece la pena perderse.

Puede que si Subnautica no hubiese pasado por mis manos ahora estuviese ante un juego completamente distinto. Pero las similitudes entre uno y otro son tan evidentes que, de hecho, no sé si Breathedge habría existido de no ser por la aventura submarina del 2014.

Las comparaciones son odiosas, dicen, pero soy el primero que juro ante mi mezcla de carnes aderezadas, mi Arca de la Alianza hasta que a mi paladar le dé por otra cosa, que si pudiese borrar de mi mente Subnautica para poder disfrutar de juegos como Breathedge con otro entusiasmo, lo haría sin dudarlo.

Bueno, lo haría para eso y para poder jugar Subnautica otra vez como si fuese la primera, claro. Like a Virgin.



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