‘Solo asesinatos en el edificio’ cierra su extraordinaria primera temporada en Disney+ con una última pirueta magistral


Han sido diez episodios sensacionales. El podcast de ficción del año, disponible en nuestro país en Disney+, cierra la temporada con un final alucinante que demuestra que ‘Solo asesinatos en el edificio‘ es mucho más que una “simpática comedia de situación”. Las piruetas narrativas de la historia culminan con un último truco ejemplar que la confirman como una de las series del año.

Usted puede ser un asesino

Que una serie protagonizada por dos de los ‘Tres Amigos’ sea divertida no es ninguna sorpresa. Pero lo que Steve Martin y Martin Short hacen en esta metaficción cómica de misterio es divertirse como años atrás. Con Selena Gomez como brillante escudera y prácticamente jefa del asunto, los dos veteranos cómicos han moldeado dos personajes que nadie más podría interpretar.

Aunque parezca una serie como cualquier otra, la creación de John Hoffman y Steve Martin va poco a poco recreándose en la idea del episodio conceptual, algo cada vez más presente en las series y que no siempre ofrece resultados satisfactorios. El mayor acierto de ‘Solo asesinatos en el edificio’ es su capacidad de ir adentrándonos, preparándonos, para una explosión de “conceptos” de manera gradual durante prácticamente la mitad de la temporada.

Martin/Short

Será a partir de su ecuador cuando la serie comience a jugar esas cartas, empezando por el episodio que implica a cierto personaje con una característica peculiar que, además, afectará también a la narración del episodio. El gran acierto de la serie reside en que no se queda ahí. No se conforma con cumplir con un episodio “arty”. A partir de ahí, la serie se retorcerá formalmente de manera constante a la hora de continuar la historia.

Only Murders In The Building Fan Fiction

Cuando creíamos que ‘Community‘ había dejado el listón de lo meta a una altura imposible de superar, ‘Solo asesinatos en el edificio’ da una vuelta de tuerca al concepto, creando un universo alternativo al que seguramente envuelva a sus protagonistas, pero que por alguna extraña razón se siente casi como la vida real. Además, si añadimos el “formato” podcast (genial idea la de presentar el título del episodio en tiempo real con la portada del podcast), todo resulta más cercano y creíble.

La serie se sostiene sobre una idea tan bonita como la de qué pasaría si dos amigos de toda la vida, que además son muy graciosos (y vecinos), se enfrentasen a un misterio que puede acabar con sus vidas. Como digo al comienzo del texto, la serie se guarda un inteligente as en la manga a la hora de clausurar la temporada. Porque lograr un resultado tan bueno con una serie que empieza y termina como esta primera temporada está al alcance de muy pocos.



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