¿Sirve el café con limón para adelgazar?


Trucos mágicos, consejos rápidos, recetas milagrosas. Tomar un polvo, beber una mezcla, hacerse un té especial. El universo de los “tips para bajar de peso” en redes es enorme, pero tienen varios denominadores en común: sin base científica, proponen llegar a un resultado récord en poco tiempo.

Durante las úlltimas semanas, el café con limón fue la bebida recomendada como aceleradora en la pérdida de peso, con retos y desafíos que mostraban sus supuestos efectos. ¿Qué hay de cierto en esta nueva moda? ¿Tienen estas dos bebidas juntas alguna capacidad de ayudar a adelgazar?

Como ocurre con muchos de los contenidos que circulan en las redes, uno puede encontrar miles de publicaciones hablando de un remedio mágico, y otras miles que lo desmienten. Sin embargo, las expertas consultadas por Clarín dan una respuesta unánime: no está demostrado que la mezcla de café con limón ayude a perder peso.

No hay evidencia de que el café ayude a aumentar el gasto metabólico de reposo como para hacer bajar de peso. Tampoco hay evidencia de que el jugo de limón ayude a adelgazar. Son mitos que circulan, y a la gente cuanto más pintoresco más le gusta, más lo compra, porque además se acordaron que tienen un cuerpo en octubre”, afirma con ironía la nutricionista Mónica Katz.

“Ni en artículos de medicina o nutrición,  no hay evidencia ni tampoco hay estudios que se hayan hecho referidos al con café con limón”, concuerda Laura Romano, nutricionista, creadora de Integral Nutrición.

De esta manera, ambas desestiman los consejos que circulan en cientos de miles de posteos que se diseminan tanto en Tik Tok, como en Facebook, Instagram y YouTube,  así como echan por tierra la idea de que la suma de las bondades de cada uno de estos alimentos, se potencien.

Para poner un ejemplo sobre los beneficios que se le atribuyen a esta mezcla, uno de los posteos de Instagram que lo recomiendan dice: “El limón es antibacteriano y antifúngico, y puede proteger contra algunos tipos de cáncer. El café tiene un efecto vasodilatador y puede ser preventivo en la aparición de enfermedades como la diabetes. Dos cosas muy beneficiosas por separado, así que al juntarlas potenciamos sus beneficios”, indican.

Romano señala que este razonamiento es erróneo: “Eso de que los beneficios de dos alimentos se potencian estando juntos no es cierto, juntos o separados tienen lo mismo, no hay evidencia de que se potencien”, desmiente.

Los beneficios del café

“Lo que sí podemos decir es que hasta tres tazas de café diarias puede ser beneficioso para la salud porque contiene flavonoides, polifenoles que entre otras cosas son antioxidantes, atrapan radicales libres y eso ayuda de alguna manera a prevenir el envejecimiento”, agrega la especialista.

Por su parte, Natalia Antar, nutricionista del Sector Endocrinología, Metabolismo y Nutrición del Hospital Británico, señala: “El café es la fuente más rica de polifenoles entre las bebidas que consumimos, si lo comparamos con el jugo de manzana, de naranja, vino tinto, cerveza, té negro o verde, entre otros”.

Y agrega: “Se ha relacionado el café con un número en aumento de ventajas potenciales para la salud, incluyendo la protección contra el parkinson“.

Las bondades de dos alimentos no se potencian por juntarlos, afirman las expertas. Foto Shutterstock.

“En el café además de antioxidantes tenemos cafeína, y lo que se ha visto respecto al consumo de café es que se obtienen mayores beneficios consumiendo poco, que no consumiendo o que consumiendo mucho, esto es porque en pequeñas cantidades obtenés todo el beneficio de los antioxidantes, pero en exceso puede ya ser contraproducente con las enfermedades cardiovasculares“, apunta Romano.

Según relata, la cantidad recomendada son menos de 300 miligramos de cafeína, que equivalen a tres tazas de café de filtro. Para hacer un paralelismo, un café expreso tiene 80 miligramos de cafeína.

Natalia Antar resalta otros de los beneficios de la cafeína: “Activa las células del páncreas, que son las responsables de producir la insulina que necesita nuestro organismo. Por esta razón, tomar café a diario disminuye el riesgo de desarrollar diabetes tipo dos“, agrega.

Y concuerda respecto a la necesidad de no excederse en cuanto a su consumo: “El café puede ser bueno para el corazón si se consume moderadamente. Tomar de 2 a 4 tazas diarias genera un efecto cardioprotector que disminuye el riesgo de sufrir insuficiencia cardíaca. Pero si son más de cinco las tazas al día, los beneficios se diluyen y el corazón, incluso, puede sufrir graves daños”, concuerda con Romano.

El famoso mito del agua con limón

Otra creencia difundida es que el agua con limón, si es consumida en ayunas, ayuda a quemar grasas.

Respecto a esta fruta, Romano sostiene “tiene ácido cítrico, ácido ascórbico, que es la vitamina C, excelentes antioxidantes y necesarios para un montón de funciones para el cuerpo, pero eso no le brinda la propiedad de quemar grasa, sus mayores beneficios son tener este tipo de ácidos orgánicos”, aclara Romano.

“El único efecto del agua con limón es que hay mucha evidencia de que beber agua, entre 200 y 400 centímetros cúbicos, al disminuir la concentración de minerales en sangre, genera un aumento de gasto energético, pero esto sucede con el agua porque hidratarse ayuda a adelgazar. Pero nada que ver el agua con limón o el café”, agrega Katz.

Recomiendan consultar con un nutricionista y no seguir los consejos que circulan en las redes. Foto Shutterstock.

Recomiendan consultar con un nutricionista y no seguir los consejos que circulan en las redes. Foto Shutterstock.

En la misma línea, Antar resalta los beneficios de este cítrico: “El limón contiene potasio, un elemento muy beneficioso para el sistema nervioso y el cerebro. Como toda fruta, es bueno para reforzar el sistema inmunológico al aumentar las defensas del organismo”, sostiene.

Sin embargo, ningún alimento en sí mismo es milagroso ni suficiente para los requerimientos del organismo. “Es importante destacar que para que estos beneficios se aprecien, así como los aportados por cualquier otra fruta o verdura, deben estar acompañados por hábitos y una alimentación saludable. El limón por sí solo no puede cubrir todas nuestras necesidades nutricionales”, añade Antar.

El riesgo de gastritis

Ahora sí, tanto el limón como el café están en el ojo de la tormenta en personas con trastornos gastrointestinales. ¿Podría esta mezcla perjudicarlos?

“El jugo de limón es un producto ácido. Si tenemos tendencia a sufrir problemas de acidez estomacal, si tenemos principio de úlcera gástrica o la padecemos, lo más probable es que al juntarlo con el café o excedernos en su consumo podamos acentuar este problema“, manifiesta Antar.

“A su vez -continúa- el café en exceso puede dañar el tracto gastrointestinal y producir úlceras u otros tipos de irritación en el estómago e intestino. Además de esto, consumir esta bebida produce irritación y ansiedad, dos estados de ánimo que son perjudiciales para los órganos del sistema digestivo y el proceso de descenso de peso”.

Romano coincide. “Ambos alimentos son desaconsejados en la gastritis crónica, porque son irritantes de la mucosa gástrica, entonces en personas con predisposición a tener trastornos de este tipo no aconsejaría ninguno de los dos alimentos en exceso. Podrían consumirse en pequeñas cantidades y de forma esporádica, pero nunca lo recomendaría a diario como propone este reto”, subraya.

Katz aclara que esto ocurre en casos de personas que ya tengan gastritis, y no es cierto el mito de que estos alimentos por sí mismos la generen: “No es verdad que por tomar limón y café vas a tener gastritis, eso aplica a personas con acidez, reflujo, o con antecedentes de gastritis y úlcera, en esos casos por supuesto mucho café y mucho limón pueden empeorar los síntomas de acidez”, diferencia.

La importancia de ser cautelosos en la web

Antar sostiene que entre los riesgos y efectos secundarios de las “dietas” disponibles en la web, que no cuentan con el aval de un profesional, se encuentran:

– La aparición de deficiencias de micronutrientes (vitaminas y minerales) por la falta de aportes dietéticos y manifestación de síntomas asociados, como caída del cabello, debilidad de las uñas, mareos, astenia, entre otros.

– Presencia de síntomas gastrointestinales como náuseas, vómitos, diarrea o estreñimiento.

– El aumento en el riesgo cardiovascular y de alteraciones hepáticas, óseas o renales.

– Fomento de sentimientos de frustración que afectan negativamente al estado psicológico del paciente y desencadenan trastornos del comportamiento, incluso trastornos de la conducta alimentaria, sobre todo en quienes tienen alguna predisposición. Esta situación a veces implica mayor gravedad que el exceso de peso que se pretendía corregir.

– Promoción de mitos en relación con la alimentación y el estilo de vida, lo cual puede cronificar o sistematizar los hábitos alimentarios de riesgo.

– Retraso en el inicio de un tratamiento adecuado y orientado, aumentando el riesgo de morbimortalidad.

– Inducción de cambios en el metabolismo energético que produzcan estados de “resistencia” a la pérdida de peso con la realización de sucesivas dietas, lo cual se conoce como efecto rebote o «yoyo».

– Generación de gastos económicos en ocasiones muy elevados, en productos que no presentan los efectos declarados.

Además, la profesional explica que, al ser difíciles de seguir a largo plazo, cuando la persona abandona este tipo de dietas aún no ha aprendido a comer saludablemente “y tiende a retomar las prácticas inadecuadas que originalmente causaron alteración en su estado nutricional, como, por ejemplo, el exceso de peso”, reflexiona.

Por eso, aconseja: “Como consumidores de contenidos relacionados con alimentación y nutrición, debemos ser más críticos frente a los mensajes que recibimos, para cuidar nuestra salud y prevenir la aparición de trastornos alimentarios”.

Y agrega: “Se recomienda siempre consultar a un profesional de la salud, especialmente a un nutricionista, que es el profesional idóneo en el diseño e implementación de dietas o planes de alimentación saludables para individuos y comunidades, diversificados y adaptados a las condiciones particulares de cada persona”.

Consejos de experto

Por último, para evitar caer en consejos con poco aval científico, Mónica Katz resalta  tres puntos clave a la hora de cuidar el peso: el ejercicio, la cantidad y calidad de los alimentos, y la motivación que se esconde tras las ganas de comer.

“Mis consejos para bajar de peso son tres -propone Katz- ponete en marcha, movete, si no hiciste nada, por lo menos 10 mil pasos por día, si ya estás haciendo algo lo mejor es el ejercicio mixto, cardio y un poquito de resistencia o carga”, recomienda.

Y continúa: “Segundo, comé un solo plato por comida, y que la mitad sea fruta o verdura. Y tercero, aprendé que las emociones no son peligrosas, está bien ‘no estar bien’ cuando te pasan cosas, lo que no está bien es comer para estar bien, así que si tenés emociones no las tapes con comida. Seguramente estarás más gordo, más gordita, y no solucionarás tu vida”, cierra.



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