Seis malos hábitos del almuerzo que deberías modificar


La hora de comer no suele ser precisamente la más cuidada del día. La jornada laboral a menudo obliga a hacer las cosas de una manera diferente de cómo las haríamos si tuviéramos todo el tiempo del mundo.

Pero incluso con las limitaciones horarias hay que hacer las cosas bien para no terminar perjudicando nuestra salud por una serie de malos hábitos que son fáciles de corregir. Estos son los errores que cometemos durante el (escaso) rato que dedicamos a la comida.

Llegar a la comida con mucha hambre

Si no desayunaste o demasiado temprano, tendrías que picar algo ligero a media mañana para no llegar a la hora de la comida con hambre excesiva. Si te pasa esto, lo más probable es que comas demasiado en tu comida principal e ingieras muchas más calorías de las necesarias.

Mirar el celular mientras comemos

Según un estudio, el uso del celular durante las comidas predispone a obesidad. Las pantallas –tanto del celular como de la tele o la computadora– son un elemento de distracción que hace que comamos de manera mecánica y nuestro cerebro esté más pendiente de lo que miramos que de lo que comemos.

Esto hace que no disfrutemos de la comida y, sobre todo, que el cerebro no dé la orden de sentirnos saciados. Por lo tanto, comeríamos más de lo que el cuerpo nos pediría.

Comer rápido favorece las malas elecciones alimenticias.

Comer demasiado rápido

Es uno de los resultados de llegar a la comida con demasiada hambre. Si comemos demasiado rápido, nos pasa una cosa parecida a efectos de mirar la tele o el celular: nos pasamos de la raya y, además, tendremos una digestión más pesada.

​El cerebro necesita unos 20 minutos para llegar a procesar la sensación de saciedad. Si comemos demasiado rápido no damos tiempo al cerebro a dar la orden de dejar de comer e ingerimos más de la cuenta antes de que nos demos cuenta.

Por eso hace tiempo que existe el mindful eating, o alimentación consciente, una tendencia que busca que cada cual sea consciente de las sensaciones fisiológicas y emocionales relacionadas con lo que come, es decir, aprender a sentir cuándo tenemos que comer por hambre o necesidad y también detectar enseguida la saciedad.

Llevar una dieta desequilibrada

​​La comida ideal, según los nutricionistas , existe, y se denomina “plato de Harvard”. Es una herramienta que nos describe el plato perfecto, dejando atrás la pirámide de la alimentación clásica, que según muchas voces ha quedado obsoleta.

Alineado con las guías de nutrición internacionales, aconseja: comer muchas frutas de todos los colores, variedad de vegetales y granos integrales (y limitar la ingesta de refinados), incorporar legumbres, preferir carnes magras (pescados y aves) y limitar las rojas y procesadas. Evitar las grasas trans y optar por aceites saludables (oliva o canola). Bebidas: agua, té o café (con poco o nada de azúcar). Una o dos porciones de lácteos al día y evitar las bebidas azucaradas.

El comer rápido no da tiempo a que el estómago avise al cerebro que "está lleno".

El comer rápido no da tiempo a que el estómago avise al cerebro que “está lleno”.

Tomar gaseosa con la comida

Las gaseosas y las bebidas con alcohol aportan unas calorías y un gas que no hacen ningún beneficio a la salud. Además, producen unas secreciones gástricas que te pueden provocar alteraciones digestivas durante las horas siguientes. Es mucho mejor beber agua… pero alerta, ¡tampoco nos pasemos!

​Por otro lado, si tomás mucha agua durante la comida – porque comés salado o picante -, vas a llenar tu estómago y reducirás así la densidad energética de los alimentos. Es mejor tomar agua antes de la comida y, si puede ser, que no sea toda de golpe.

Hacer una siesta de más de 20 minutos

¿Por qué tenés la sensación que te levantás de la siesta como si te hubieran dado una paliza? La duración ideal de la siesta es de 15-20 minutos.

El coordinador de la Unidad del Sueño del Centro Médico Teknon, el doctor Javier Albares, explica que tras una siesta larga puede aparecer somnolencia, cierto aturdimiento que nos hace maldecir aquella cabeceadita que, a priori, tanto prometía.

Si tomás conciencia de todas las cosas que hacés incorrectamente a la hora de comer y conseguís corregirlas, tu salud te lo agradecerá a mediano y largo plazo.

RAC1/La Vanguardia



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