Roger Federer, molesto como pocas veces tras ser eliminado en Halle: “No quiero tomar una decisión tonta”



Roger Federer se despidió demasiado temprano del césped de Halle, uno de los torneos en que suele aceitar su máquina corporal de cara a Wimbledon, su certamen predilecto, en el que fue campeón un récord de ocho veces. Cayó con el joven canadiense Felix Auger-Aliassime y se enojó como pocas veces.

No ocurrió dentro de la cancha, donde casi siempre luce impasible, sino después. Por primera vez en su carrera, Federer se despidió de Halle antes de cuartos de final y los medios tuvieron que aguardar dos horas por su atención a la prensa, cuando habitualmente el suizo da el presente de forma casi inmediata.

Luego fueron sus dichos los que pusieron de manifiesto lo que pasaba por su cabeza y abrieron un manto de dudas respecto al futuro, al tiempo que evidenciaron que este regreso puede no estar siendo todo lo bueno que el ganador de 20 Grand Slams podía imaginarse.

“Sentí que necesitaba tiempo para procesar esto con Ivan Ljubicic (N.de R.: su entrenador). Tuve muchos altibajos. Un gran primer set, el segundo estuvo bien y luego del primer quiebre del tercero estuve decepcionado. Fui muy negativo, que no es normal en mí. Mi actitud fue mala, no estoy orgulloso de ello. Eso fue decepcionante. Lo bueno es que sé lo que no tengo que hacer la próxima vez”.

Pero luego dejó una cita polémica. “No quiero tomar ninguna decisión tonta. Quiero ser positivo y mirar para mi próximo objetivo que es Wimbledon. Mis planes ahora son volver a Suiza y tenemos tiempo para discutir cuál es el mejor plan ahora, tengo tiempo para decidir cuáles son los próximos pasos”, aseguró.



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