Qué es la "obesidad metabólicamente sana" y por qué no tiene riesgo cero


La obesidad, cuya prevalencia avanza en Argentina y el mundo a niveles alarmantes, es uno de los principales factores de riesgo para el desarrollo de enfermedades crónicas no transmisibles, entre ellas las cardiovasculares, diabetes y algunos tipos de cáncer. También es uno de los factores que se asocia a mayor gravedad en cuadros de covid. Sin embargo, hay personas con “obesidad metabólicamente sana”. ¿Implica que su riesgo es equiparable al de personas sin exceso de peso? Un estudio concluyó que no.

Pero, ¿qué es la obesidad metabólicamente sana (OMS)? El concepto define a las personas con obesidad, pero que tienen un perfil metabólico normal. Es decir, que no tienen diabetes mellitus (tipo 2), hipertensión, ni elevado su perfil lipídico (como el colesterol y los triglicéridos).

Se estima que a nivel mundial hay más de 300 millones de personas con obesidad, y si las tendencias actuales continúan, esta cifra probablemente superará los mil millones para 2030 y comprenderá el 20% de la población adulta mundial. En Argentina, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018), el 66,1% de los adultos están excedidos de peso: el 33,7% tiene sobrepeso y el 32,4%, obesidad.

Uno de los grandes problemas del avance de la obesidad es que generalmente conduce a problemas metabólicos, caracterizados por niveles elevados de azúcar en sangre, aumento de la presión arterial, resistencia a la insulina, entre otros.

Sin embargo, esos efectos no son universales y algunas personas con obesidad tienen sus parámetros normales (presión arterial dentro de los límites, grasas en sangre favorables, poca o ninguna inflamación sistémica y un nivel saludable de insulina). Se estima que la OMS tiene una incidencia del 3% al 22% en población general.

La obesidad es factor de riesgo para enfermedades crónicas no transmisibles. Foto Shutterstock.

¿Qué pasa con el riesgo?

El trabajo liderado por el investigador Frederick Ho -cuyos resultados fueron publicados en la revista Diabetologia, de la Asociación Europea para el Estudio de la Diabetes- analizó la asociación entre la OMS y la mortalidad por todas las causas, diabetes tipo 2, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular (ACV), insuficiencia cardíaca y enfermedades respiratorias, incluida la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC).

Se consideró que presentaban OMS las personas con un índice de masa corporal (IMC) superior a 30 y que cumplían además con al menos cuatro de los seis criterios metabólicamente saludables. Los criterios eran presión arterial y 5 biomarcadores sanguíneos: proteína C reactiva (un marcador de inflamación), triglicéridos, colesterol LDL (conocido como “malo”) y HDL (“bueno”) y hemoglobina glicosilada (una medida de glucosa en sangre promedio durante los 2-3 meses anteriores).

Según el estado metabólico y de obesidad, los participantes se clasificaron como: metabólicamente sanos sin obesidad, obesos metabólicamente sanos y obesos no metabólicamente sanos.

Los autores analizaron los detalles de 381.363 personas durante un período de seguimiento medio de 11,2 años. Formaron parte del proyecto UK Biobank: un estudio de cohorte prospectivo a gran escala que reclutó participantes de la población general en Inglaterra, Escocia y Gales entre 2007 y 2010.

Las personas con OMS tienen un perfil metabólico normal.

Las personas con OMS tienen un perfil metabólico normal.

Los autores encontraron que las personas con OMS eran generalmente más jóvenes, veían menos televisión, se ejercitaban más, tenían un mayor nivel de educación, un índice de privación más bajo, una mayor ingesta de carne roja y procesada y tenían menos probabilidades de ser hombres y no blancos que los participantes con obesidad no metabólicamente sana.

Los resultados mostraron que “las personas con obesidad metabólicamente saludable tenían un riesgo sustancialmente mayor de diabetes, ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca, enfermedades respiratorias y mortalidad por todas las causas en comparación con las personas sin obesidad con un perfil metabólico saludable”.

En comparación con los participantes metabólicamente sanos sin obesidad, los participantes con OMS tenían 4,3 veces más probabilidades de tener diabetes, un 18% más de probabilidades de sufrir un ataque cardíaco o un derrame cerebral, un 76% más de riesgo de insuficiencia cardíaca, un 28% más de riesgo de padecer enfermedades respiratorias y un 19% más de presentar EPOC.

Además, el equipo también encontró que, entre un subconjunto de participantes con datos metabólicos y de obesidad de seguimiento, un tercio de los que tenían OMS al comienzo del estudio, perdieron su perfil metabólico saludable 3 a 5 años después.

“Las personas con OMS no son ‘saludables’ ya que tienen un mayor riesgo de ataque cardíaco y accidente cerebrovascular, insuficiencia cardíaca y enfermedades respiratorias en comparación con personas sin obesidad que tienen un perfil metabólico normal”, advirtieron los autores.

Y concluyeron: “El control del peso podría ser beneficioso para todas las personas con obesidad independientemente de su perfil metabólico. El término OMS debe evitarse en la medicina clínica, ya que es engañoso, y deben explorarse diferentes estrategias para definir el riesgo”.



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