Qué deben hacer los Denver Nuggets de Facundo Campazzo para seguir con vida en la NBA


La noche del viernes dejó otro castigo en la cara de los Denver Nuggets y Facundo Campazzo. Un rostro que ya lucía de por sí magullado luego de dos actuaciones poco convincentes como visitante y que no mejoró en el primer partido como local sino todo lo contrario: los Phoenix Suns se impusieron en Colorado y lideran 3-0.

Este domingo desde las 21 de Argentina se juega el cuarto partido de la serie. ¿Hay vida para el equipo del cordobés en estos playoffs de la NBA?

Los antecedentes dirán que no. En las 142 series en las que algún equipo se adelantó ganando los primeros tres partidos, jamás el que se encontró en tal desventaja fue capaz de dar vuelta el asunto.

Apenas tres equipos lograron ganar los siguientes tres partidos para forzar un séptimo juego, pero cayeron en esa instancia: New York Knicks en 1951, Denver en 1995 y Portland Trail Blazers en 2003.

Los Nuggets, de hecho, son uno de los pocos equipos que saben lo que es reponerse de un 1-3 (algo que ocurrió sólo 13 veces en la historia), y ambas remontadas fueron apenas el año pasado. Es decir: buena parte de este equipo sabe lo que es luchar desde abajo.

Pero hay diferencias sustanciales: varios nombres que ya no están y sobre todo la ausencia de quien fue la gran estrella de aquellas recuperaciones, el base Jamal Murray (se rompió los ligamentos).

Nikola Jokic, pensativo en uno de sus descansos. Foto AP Photo/David Zalubowski

Si a ello se le suma la vuelta “a medias” de Will Barton, un jugador de decisiones muchas veces cuestionables pero necesario anotador que apenas está volviendo de una lesión (distensión en los isquiotibiales de la pierna derecha), todo se complica.

Para poder hacerle frente a los Suns, Denver deberá encontrar otras vías de anotación además de Nikola Jokic. El serbio está siendo controlado en gran forma por el pivote rival, Deandre Ayton, y por el sistema defensivo de Phoenix, que privilegia el cuidado de la pintura para cerrarle los caminos al europeo.

Eso deja abiertos a buena parte del resto de los jugadores de Denver, pero para tranquilidad de los Suns, estos están fallando de manera gruesa: apenas aciertan un 36% de los lanzamientos que toman abiertos o muy abiertos (es decir, con el marcador más cercano a más de 1,20 metros de distancia).

Es una caída abrupta respecto al 45% que acertó el equipo en la fase regular en esa clase de distancia con los marcadores.

Phoenix, además, le está permitiendo a los Nuggets tirar más de la mitad de las veces sin una marca pegajosa, lo que deja a las claras cuánto están pesando los errores y la ineficacia propios. El rival sabe que se está fallando y permite que eso siga sucediendo, lo que también hace una indiscutible mella en la confianza.

Denver volverá a jugar este domingo con un lleno de casi 18 mil personas. Foto AFP

Denver volverá a jugar este domingo con un lleno de casi 18 mil personas. Foto AFP

Es hora de empezar a anotar, tan sencillo como eso. En la medida que los tiros abiertos empiecen a entrar, los Suns deberán ajustar su marca, lo que los llevará a un desgaste que hasta ahora no han tenido: en cada cierre se vio mejor y más enteros a los de Arizona que a los de Colorado.

Así es que durante toda la serie se ha visto a un equipo de Campazzo cabizbajo, sin atisbos de rebelarse. Actitudinalmente la situación es diametralmente opuesta a la de aquel equipo de 2020 que no se daba por vencido ni aun vencido.

En el costado defensivo, en tanto, el equipo deberá encontrar algún tipo de respuestas porque Phoenix también está haciendo prácticamente lo que quiere: mientras en el total de playoffs promedia 109 puntos por partido, en esta serie se ubica en el ritmo de los 120 tantos por noche.

En cinco de los seis partidos ante Los Angeles Lakers de la ronda previa, Chris Paul anotó menos de 10 puntos; pero en todos los que jugó ante Denver estuvo arriba de los 15 y en dos pasó los 20. En cada partido anotó dos triples (misma cantidad que en toda la serie pasada) y acertó muchísimo más un lanzamiento que no lo estaba acompañando.

En este caso, de todas maneras, parece haber un progreso de parte del base, que probablemente vio su tiro afectado por el problema que sufrió en el hombro en la primera ronda: está tirando más con la marca encima pero con mejor porcentaje de acierto. Igualmente, está claro que los Nuggets deben molestarlo más y mejor.

Denver necesita una primera línea más agresiva, intentando que Paul -dueño de uno de los cerebros más inteligentes de todos los tiempos- no pueda disponer a gusto y placer de la creación pelota en mano, apretándolo tanto a él como a los potenciales receptores de pase (principalmente el goleador, el escolta Devin Booker).

Chris Paul está dominando la serie ante Denver. Foto AP Photo/David Zalubowski

Chris Paul está dominando la serie ante Denver. Foto AP Photo/David Zalubowski

En el último partido, el DT Michael Malone le quitó esa responsabilidad a Campazzo para dársela a Austin Rivers. Aunque la movida tuvo lógica (en 10 minutos defendido por el argentino, Paul metió 9 puntos y repartió 10 asistencias), no le sirvió de mucho. 

En ese sentido es clave que hombres como Michael Porter Jr. aumenten su compromiso. Es decididamente un mal defensor, pero eso no puede eximirlo del rubro sino todo lo contrario. Muchas veces le anotan sencillamente porque no pone ni un poco de énfasis en defender. 

Jokic, otro que no es un gran protector del aro, necesitará ajustar contra Ayton para que no reciba cómodo en la pintura y sume goleo fácil. Si bien Phoenix cuenta con un quinteto con bastante capacidad anotadora, lo ideal sería que Denver forzara lanzamientos de Mikal Bridges o Jae Crowder.

No es fácil, pero si hay compromiso, los Nuggets pueden al menos llegar a un quinto partido. Como para irse, cuando eso ocurra, con la frente un poco más alta y más cerca del gran equipo que se repuso a varias dificultades.



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