Proyectan que caerá la cosecha de tomate para la industria en una de las principales provincias productoras



Aunque este año son varias las hectáreas que se sumaron en Mendoza al cultivo de tomate para industria, el granizo y las lluvias reiteradas han impactado en los rindes y la calidad del producto, por lo que anticipan que no será un año tan favorable para el sector. Como el consumo creció considerablemente con la pandemia, las principales industrias han ampliado sus programas productivos. Además, la producción local resulta insuficiente y se importan concentrados. Por eso, se busca ampliar la superficie cultivada.

En el país se consumen unos 650 millones de kilos de tomate y se producen 454 millones. Esto implica que la diferencia se cubre con pasta importada. Sin embargo, la cotización del dólar alta favoreció, desde hace un par de años, que la industria comenzara a trabajar de modo coordinado con los productores locales para intentar satisfacer esa demanda.

Este año se había anticipado que los volúmenes iban a ser superiores, porque se incrementó la cantidad de hectáreas implantadas con tomate, pero el tiempo les jugó una mala pasada a los productores mendocinos.

José Pierantonelli, ingeniero agrónomo y asesor de la Asociación Tomate 2000 (de participación público-privada), detalló que los productores de la zona norte -Guaymallén, Maipú, Junín, San Martín, Rivadavia y Lavalle- están teniendo serios inconvenientes por exceso de agua.

Es que las lluvias reiteradas –no sólo con un acumulado significativo, sino puntuales de 50 o 70 mm caídos en dos días- han generado un deterioro en la sanidad del cultivo, ya que han aparecido bacterias y hongos como alteranaria e oidiopsis, y un abanico de enfermedades que hacen que el productor deba aumentar las aplicaciones de productos fungicidas y fitosanitarios en general.

Además, la humedad excesiva ha afectado la calidad del producto, ya que se ha incrementado la cantidad de frutos sobremaduros con presencia de varios aún verdes. Pierantonelli explicó que los productores esperan a que haya entre 80 y 85% de frutos rojos, porque la industria considera a los inmaduros descarte y no los paga. Sin embargo, cuando se dan ciertas condiciones, los tomates rojos se empiezan a ablandar o pudrir, lo que obliga a iniciar la recolección y, por la presencia de frutos inmaduros, cae la rentabilidad.

El ingeniero comentó que también están teniendo complicaciones con la cosecha, que ya lleva dos semanas en el Norte y Este, y está comenzando en algunos lugares del Valle de Uco. Esto, por las dificultades de disponibilidad de los servicios para el caso de la recolección mecanizada y de gente para la manual, ya que no se consiguen cuadrillas de cosechadores.

En general, puntualizó, se espera que haya una disminución del rendimiento en Mendoza, por deterioro de la calidad, lo que llevaría el promedio por hectárea, que dentro de la asociación estuvo en unas 85 toneladas en 2020, a 75 u 80 toneladas por hectárea en 2021. Y añadió que se debe tener en cuenta que la superficie creció un 40% con respecto al año pasado.

Asimismo, resaltó que las explotaciones que incorporan tecnología como riego por goteo, formadores rotativos de cama, trasplante mecánico y un adecuado plan de fertilización obtienen rendimientos muy superiores.

Pablo Guevara, extensionista de Tomate 2000 en el Valle de Uco, contó que también estuvieron muy complicados en esa zona, ya que tuvieron muchos episodios aislados de granizo pequeño y después varias lluvias intensas. Tanto el granizo como las gotas grandes, explicó, generan heridas en el cultivo que favorecen el ingreso de bacterias.

Las condiciones ambientales, como lluvias, humedad y temperaturas extremas, favorecen la proliferación de las enfermedades y resulta muy difícil erradicarlas. Guevara indicó que, desde hace 20 días, están viendo cultivos muy afectados por bacterias, que empiezan afectando la hoja, luego el tallo y, finalmente, el fruto. Esto hace que los ciclos normales de las variedades de tomate para industria, que son de 115 a 120 días, se acorten.

Las lluvias y el granizo, precisó, el ingeniero, encontraron este año a los cultivos con 40 a 60 días y obligaron a empezar la cosecha a los 100 días, ya que los productores no pueden esperar más porque la planta se muere. Esto significa que, si lo habitual en el Valle de Uco es tener un rendimiento de 75 a 80 toneladas por hectárea, con suerte este año llegarán a las 50.

Y señaló que, para cubrir los costos de producción, se necesita obtener 65 toneladas, lo que preocupa por su incidencia en esta temporada y las próximas. De todos modos, reconoció que se debe esperar a terminar la recolección, pero que todo apunta a que se va a estar, en promedio, por debajo del costo.

Por otra parte, Guevara comentó que un inconveniente adicional que ha traído el adelantamiento forzado de la cosecha es que las máquinas cosechadoras aún se encuentran en San Juan y en el norte de Mendoza, por lo que no tienen disponibilidad de maquinaria. A esto se suma que tampoco hay mano de obra para hacer la recolección de modo manual, lo que les está limitando la tarea.

El Valle de Uco concentra casi el 60% de la producción provincial de tomate y, dentro de los oasis que maneja la asociación –desde La Rioja hasta el sur provincial- es el que mayor crecimiento tuvo en 2020.

José Guerrero es viverista desde hace dos décadas y este año decidió incursionar en la producción de tomate para industria –en realidad, retomar una actividad que habían tenido años atrás-, en una propiedad en Cápiz (San Carlos). El cultivo venía muy bien hasta que, 20 días atrás, una tormenta severa de granizo destruyó todo y, desde la asociación, le dieron de baja el cultivo. “Son cosas del rubro”, comentó con resignación.

Afortunadamente, cuenta con su vivero, en el que vende plantines y señala que, como el precio de la semilla híbrida de calidad, necesaria para quienes incorporan tecnología en el cultivo, es alto, los productores prefieren no arriesgarse a plantarla directamente en la tierra. La venta de material para cultivar tomate para industria, detalló, crece un 8% en promedio cada año y el de tomate para traslado, entre 10 y 15%.

Cosme Argerich, ingeniero agrónomo del INTA (Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria) y asesor técnico de Tomates 2000, coincidió en que la provincia está muy afectada por las lluvias de los últimos 30 días, lo que ha complicado la calidad. Por el momento, como aún faltan unos 40 días para terminar la cosecha, prefirió no estimar cuál puede llegar a ser el resultado final. En cambio, en San Juan el clima ha acompañado y han alcanzado un rendimiento promedio por encima de las 100 toneladas.



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