Por qué dormir siempre a la misma hora puede ser bueno para tu estado ánimo


Un día a las 23, otro a las 2 de la mañana y el siguiente seguir de largo desde las 20. Hay personas que, por diversos factores (algunos poco flexibles, como obligaciones laborales), no son un “relojito” a la hora de acostarse. Y eso puede afectar el estado de ánimo, según un estudio que halló que un horario de sueño irregular puede aumentar el riesgo de depresión de una persona a largo plazo tanto como dormir menos horas en general o quedarse despierto hasta tarde la mayoría de las noches.

Pero el impacto observado no es solo a largo plazo. Incluso cuando se trata del estado de ánimo al día siguiente, las personas cuyo tiempo de vigilia varía de un día a otro pueden encontrarse tan de malhumor como aquellas que se quedaron despiertas hasta muy tarde la noche anterior o se levantaron más temprano esa mañana.

El estudio, realizado por un equipo de Michigan Medicine, el centro médico académico de la Universidad de Michigan, utilizó datos de mediciones directas del sueño y el estado de ánimo de más de 2.100 médicos que inician su carrera. Los resultados fueron publicados en npj Digital Medicine, de la revista Nature.

Duarente el estudio, los participantes vivieron largas e intensas jornadas de trabajo en horarios irregulares, características distintivas de esa etapa de la formación médica. Esos factores, que cambian de un día para otro, alteraron su capacidad para tener horarios de sueño regulares.

Los investigadores recopilaron datos mediante el seguimiento del sueño de los participantes y de otras actividades a través de pulseras inteligentes en las que debían registrar su estado de ánimo diario en una aplicación. Además, se les realizaron pruebas trimestrales para detectar signos de depresión.

El sueño es un factor subestimado en la depresión y el bienestar, dice uno de los autores. Foto ilustrativa Shutterstock.

Los voluntarios cuyos dispositivos mostraron que tenían horarios de sueño variables tenían más probabilidades de obtener una puntuación más alta en los cuestionarios estandarizados de síntomas de depresión y de tener calificaciones diarias más bajas del estado de ánimo. Mientras que quienes se quedaban despiertos hasta tarde o dormían menos horas obtuvieron resultados en el mismo sentido. Los hallazgos se suman a lo que ya se sabe sobre la asociación entre el sueño, el estado de ánimo diario y el riesgo de depresión a largo plazo.

“La tecnología portátil avanzada nos permite estudiar los factores conductuales y fisiológicos de la salud mental, incluido el sueño, a una escala mucho mayor y con mayor precisión que antes, lo que nos abre un campo emocionante para explorar”, afirma Yu Fang, autor principal del artículo y especialista en investigación del Instituto de Neurociencia de Michigan. “Nuestros hallazgos apuntan no solo a guiar el autocontrol de los hábitos de sueño, sino también a informar las estructuras de programación institucionales”.

Fang es parte del equipo del Intern Health Study, dirigido por Srijan Sen, quien estudia el estado de ánimo y el riesgo de depresión de los residentes médicos de primer año desde hace más de una década. El estudio recopiló un promedio de dos semanas de datos antes de que comenzaran los años de residencia de los profesionales, y un promedio de casi cuatro meses de seguimiento durante el primer año.

Para el nuevo artículo, el equipo trabajó con Cathy Goldstein, profesora asociada de neurología y médica en el Centro de Trastornos del Sueño de Michigan Medicine.

Ella señala que los dispositivos portátiles que estiman el sueño ahora están siendo utilizados por millones de personas, incluidos los dispositivos Fitbit utilizados en el estudio, otros rastreadores de actividad y relojes inteligentes.

“Estos dispositivos, por primera vez, nos permiten registrar el sueño durante períodos de tiempo extensos sin esfuerzo por parte del usuario“, dice Goldstein. “Todavía tenemos preguntas sobre la precisión de las predicciones del sueño que hacen estos dispositivos, aunque el trabajo inicial sugiere un rendimiento similar al de los dispositivos de actigrafía de grado clínico y de investigación aprobados por la FDA (N de R.: la agencia regulatoria de Estados Unidos)”.

Para Sen, profesor de neurociencia y psiquiatría, a cargo de la Cátedra Eisenberg en Depresión y Neurociencias, considera que los nuevos hallazgos se basan en lo que el trabajo de su equipo ya demostró sobre el alto riesgo de depresión entre los nuevos médicos.

El estudio fue hecho en médicos residentes de primer año. Foto ilustrativa Shutterstock.

El estudio fue hecho en médicos residentes de primer año. Foto ilustrativa Shutterstock.

“Estos hallazgos destacan la consistencia del sueño como un factor subestimado en la depresión y el bienestar”, subraya. “El trabajo también destaca el potencial de los dispositivos portátiles para comprender construcciones importantes relevantes para la salud que antes no podíamos estudiar a escala”.

Entre las limitaciones del trabajo, los investigadores apuntan que el grupo relativamente joven de participantes del estudio, con una edad promedio de 27 años y títulos universitarios y médicos, no es representativo de la población en general. Sin embargo, debido a que todos ellos experimentan cargas de trabajo y horarios similares, son un buen grupo para probar hipótesis. Y consideran que sería interesante experimentar con otras poblaciones utilizando dispositivos y enfoques similares, para ver si los hallazgos sobre la variación en el horario de sueño se mantienen. 

Fang, por ejemplo, señala que los padres y madres de niños pequeños podrían ser otro grupo importante para estudiar. “También desearía que mi hijo de 1 año pudiera conocer estos hallazgos y solo me despertara a las 8:21 am todos los días”, bromeó.



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