‘Poliamor para principiantes’: una discreta comedia de Fernando Colomo con mejores intenciones que resultados


La comedia ha sido el género que más ha marcado la carrera de Fernando Colomo, director de títulos como ‘Bajarse al moro’ o ‘Antes de la quema’. A lo largo de su filmografía ha abordado todo tipo de temas desde una perspectiva humorística, acertando más en unas ocasiones que otras. ‘Poliamor para principiantes’ se encuentra en el grupo de sus películas menos estimulantes.

Y es que entrar de lleno en el terreno de las relaciones poliamorosas podría haber dado mucho juego, pero a la hora de la verdad todo acaba siendo una comedia romántica poco inspirada que busca dar una sensación de modernidad -esos retoques digitales aquí y allá para dar otro aire visuales a ciertos momentos- cuando a la hora de la verdad no quiere o no sabe muy bien cómo ir más allá de la superficie.

Un techo bastante bajo

Se nota viendo ‘Poliamor para principiantes’ que sus responsables han realizado un esfuerzo para no limitarse a utilizar el poliamor o el mundo streamer sin tener ningún tipo de conocimiento al respecto. El problema es que una vez presentado, la película no sabe muy bien qué hacer al respecto, limitándose a volver sobre las mismas ideas una y otra vez.

De hecho, una parte importante está estructura de tal forma que por un lado parecemos tener una comedia romántica al uso, convirtiendo a las otras parejas de la protagonista en poco menos que un obstáculo para que nuestros dos protagonistas puedan acabar juntos. Es solamente el buen trabajo de contraste realizado para distinguir cada una de esas relaciones lo que impide que acabe volviéndose agotadora.

Y es que el problema del humor en ‘Poliamor para principiantes’ no es tanto que sea demasiado básico para el tema que aborda como que no exista la variedad suficiente para evitar volverse repetitiva. Es entonces cuando su falta de chispa resulta más evidente, ya que por mucho que amontones situaciones, falta esa ingenio necesario para que todo llegue a encajar.

Lo que sí me gustaría destacar es que, con la excepción de los primeros compases de la relación entre los dos protagonistas, la película al menos sí goza de la suficiente naturalidad para evitar dar la sensación de estar abordando temas más modernos sin conocimiento. Ahí ayuda la eficacia de su reparto, que tampoco puede hacer milagros elevando el material que tiene a su disposición, pero al menos lo defiende con convicción.

Hace falta más que buenas intenciones

Fotograma Poliamor Principiantes

Uno de los aspectos más curiosos es que ‘Poliamor para principiantes’ funciona mejor en la subtrama de los padres del protagonista casi a modo de amable puesta al día de las matrimoniadas de José Luis Moreno que cualquier otra cosa. Sin duda ayuda mucho contar en esa trama con la vis cómica de Karra Elejalde, pero sobre todo dejar de lado los excesos innecesarios.

Eso último es una seña distintiva de la película -hay pequeñas salidas de tono aquí y allá, pero manteniendo siempre todo bajo control-, dando así un equilibrio que en condiciones normales debería haber beneficiado a ‘Poliamor para principiantes’. Y digo en condiciones normales porque en el caso que nos ocupa acaba funcionando a modo de limitación autoimpuesta, como si se conformara con ofrecer lo mínimo posible sobre sus elementos más modernos para no molestar a nadie.

Las buenas intenciones en términos de mensaje que busca transmitir son quizá el máximo responsable de ello. Desde el obligado arrepentimiento tras las críticas en YouTube mucho menos incendiarias de lo que debería para justificar lo que sucede en esa trama hasta ese desenlace que podría haber cerrado la película con un buen sabor de boca de no querer llevarlo todo más allá sin lógica.

En resumidas cuentas

Escena Poliamor Principiantes

He de confesar que tras el ver el tráiler me temía un absoluto desastre, pero ‘Poliamor para principiantes’ simplemente es una comedia discreta, que en alguna escena puede llegar a provocar la incredulidad, pero a cambio en otras sabe manejarse con cierta soltura, siempre y cuando uno no vaya con la determinación de odiarla. Para ver (o no) y olvidarte pronto de ella.



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