Peto Menahem cuenta las emociones de la vuelta al teatro tras un año y medio de parate


La adrenalina está a flor de piel, lo mismo que las emociones. Para Peto Menahem la vuelta al escenario, luego de un año y medio que se le hizo larguísimo, es una sensación que no le cabe en el cuerpo. El actor reestrena este jueves Los Bonobos, en el Lola Membrives, junto a Campi, Osqui GuzmánLizy Tagliani, Manuela Pal y Anita Gutiérrez, con dirección de Alberto Negrín.

La ansiedad es lógica, luego del parate y con un horizonte que, por momentos, era bastante oscuro. “Noto que estamos todos muy contentos, me sorprendió la buena onda, lo amorosos que estamos todos de volver a vernos. La verdad es que nos habíamos extrañado”, dice Peto sobre el reencuentro con sus compañeros. “Se formó un equipo genial, de buena gente con el que armamos un vínculo personal hermoso”.

Peto Menahem, Campi, Lizy Tagliani y Osqui Guzman, las caras de “Los Bonobos”. Foto: Emmanuel Fernandez

Antes de las restricciones que llegaron con la pandemia, Los Bonobos era una de las comedias más exitosas de la cartelera. La historia de tres amigos, uno ciego, otro sordo y el tercero, mudo, que deciden ayudarse mutuamente para encontrar pareja, estaba entre las favoritas del público. Los personajes tienen diferentes citas con distintas mujeres, en las que sucede de todo, en un gag tras otro.

“Este estreno tiene el condimento extra de todo lo que pasó en el medio, desde marzo del año pasado. La pandemia nos sacó de la inercia de un modo brutal, todo se paró de pronto y nos hizo ver las cosas de otra manera, descubrimos lo frágiles que somos”, asegura el actor. “Pero, como todos, estamos aprendiendo a capitalizar algo de todo este desastre”.

De regreso al trabajo, Peto, al igual que sus compañeros, puso a prueba su oficio después de tantos meses sin trabajar. “Es un montón de tiempo sin ejercitar, pero es hermoso ver cómo el cuerpo tiene memoria y se acuerda de todo”, reflexiona. Al retomar los ensayos aprovecharon para darle una nueva vuelta de tuerca a la obra.

Peto Menahem con Osqui Guzmán y Campi, en acción, ansiosos por volver a hacer reìr al pùbiico.

Peto Menahem con Osqui Guzmán y Campi, en acción, ansiosos por volver a hacer reìr al pùbiico.

Cambiamos algunas cositas como para airear el material y que resulte redondo. Pulimos bastante y recortamos vicios que son típicos de los comediantes“, comenta el actor.

“Además, se adaptó pensando en los protocolos y las dobles funciones que se vienen. Nos cuidamos mucho, nos hisopamos todo el tiempo, pero en el momento de la acción, hay situaciones que son inmanejables. Es un refuerzo de responsabilidad hacia nosotros mismos y también para el público”, entiende.

“Fue una montaña rusa emocional”

Para Peto, este tiempo desde que la obra bajó de cartel hasta este regreso transcurrió de modo bastante particular. “Fue una montaña rusa emocional. Primero, porque me tuve que operar dos veces“, cuenta.

“La primera vez, muy al principio de la cuarentena, casi de urgencia, por una hernia. Y este año, de la vesícula. Además, cuando comenzaron las restricciones, estaba recién mudado. Hubo momentos más complicados- confiesa-, hice varias cosas, pero me costaba concentrarme. Entre lo positivo está el hecho de que también aproveché para cocinar mucho más“.

Mientras esperaba el regreso al teatro, Menahem probó, como tantos otros artistas, con nuevas experiencias, como las obras por streaming, participando como director de Living Teatro, un ciclo teatral realizado en ese formato. “Extrañaba no sólo hacer teatro, sino también ir como espectador”, asegura.

El actor se define como inquieto, característica que se le complicó durante los meses más fuertes de la pandemia: “Siempre estoy haciendo algo, pero me fui adaptando. Y, sobre todo, me refugié en los vínculos, que es lo que nos sostiene. Finalmente, ésa es otra de las cosas que salieron a la luz con toda esta locura, de forma más evidente. Todos dependemos de todos y nadie se salva solo”.



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