oportunidades en un año que augura buenos precios



Para algunos, la cebada es la hermana menor del trigo. Pero eso podría pensarse solamente por la cantidad producida a partir de una mayor superficie implantada. Sin embargo, está en el top-10 de productos que generan divisas para la Argentina, está en la elite de adopción de nuevas tecnologías y es uno de los únicos 5 países que puede exportar a China.

Hay que recordar que en abril de 2020 China impuso a Australia, su principal proveedor hasta entonces, una tarifa de 80,5% para la comprarles cebada y sacudió el flujo de compra-venta de cebada en el mundo. Australia tuvo que salir a buscar otros destinos (como Arabia Saudita, complicando a Argentina y otros proveedores) y China salió a buscar cebada en otros sitios, entre ellos, Argentina (que es uno de los únicos cinco proveedores de cebada aprobados para exportar al gigante asiático).

La cebada es de los productos que no ha sufrido tanto por la pandemia (más aún en Argentina, porque Brasil es de los países que mantuvo su consumo de cerveza y por ende su demanda de cebada cervecera).

En uno de los paneles de la primer Jornada Internacional de Cebada organizada por la Bolsa de Cereales de Bahía Blanca, con 2200 inscriptos y 18 expositores, se analizó el panorama de los mercados tanto para Argentina como en el mundo.

Del panel participaron Mario Cattáneo, asesor privado en cereales de invierno; Agustín Baqué, especialista en comercialización de commodities; y desde Suiza, Brent Atthill, director de la empresa que provee información sobre el mercado de granos, RMI Analytics.

Situación argentina

Cattáneo repasó la historia de la cebada en Argentina, que tuvo su primer dato estadístico a comienzos del siglo XX, que se potenció con la conformación del Mercosur a mediados de los años 80, tuvo otro impulso con la construcción de nuevas malterías en 1990 y en los 2000 con el ingreso de traders en la exportación de cebada. En 2007 Argentina se incorporó al mercado de cebada forrajera dando un gran impulso a la producción.

Desde 2010 la superficie tuvo un crecimiento exponencial y en los últimos 20 años hubo un incremento en rendimientos de 80 kilos por hectárea por año”, ratificó Cattáneo. Y agregó: “Esto se debió a varios factores, pero los principales fueron la producción de variedades nacionales adaptadas a nuestros ambientes, la incorporación de la fertilización, mayor control de enfermedades y una mudanza del sudoeste al sudeste bonaerense, donde hay mejores tierras y mayor potencial de rindes”.

Actualmente, el 50% de la cebada producida por Argentina proviene del sudeste bonaerense, un 25% del oeste y sudoeste y un 20% del centro-norte. Todo en provincia de Buenos Aires.

“Uno de los factores clave del aumento de rindes fue el uso de tecnologías, la mitad de la cebada producida en Argentina se hace con alta tecnología aplicada, es un cultivo que ha incorporado gran cantidad de innovaciones genéticas, de insumos y de manejo”, destacó Cattáneo. Digamos que, si se hace, se hace bien.

Para la campaña pasada, la 2020/21, se estimó una producción de 3,8 Mt de cebada que redundaron en 1,4 Mt de exportación como forrajera y 1,1 Mt como maltera o cervecera. El principal destino, es Brasil, aprovechando el beneficio por sobre las importaciones extra Mercosur.

Para la presente campaña 2021/22, se estima un 15-20% de incremento en superficie llegando al millón de hectáreas lo que redundaría, tomando rindes medios de los últimos ciclos, una producción de 4,3 a 4,4 Mt. “Esto está dado por cómo está el mercado hoy para la cebada, ya tenemos precios de cervecera y forrajera para 2022 superiores a los precios que se están fijando para trigo pan enero 2022”, refrendó Cattáneo.

“El salto de exportación de cebada forrajera se dio en 2010 producto de la sequía drástica en Rusia y Ucrania aquel año que hicieron que Argentina pasara de exportar apenas 400.000 toneladas a 1,7 Mt en el ciclo 2010/11. La campaña siguiente fueron de 2,9 Mt y hoy está bastante estandarizada en 1,1 a 1,3.

Ahora bien, ¿Es importante la cebada para Argentina? “Está en el top ten de aporte de divisas al país, es un cultivo importante y esperamos que siga creciendo”, respondió Cattáneo.

China marca la cancha

“Hasta 2019 Australia representaba entre 40 y 80% de las compras de cebada chinas, por eso, ante el arancel los flujos de la cebada cambiaron radicalmente, por ejemplo, Australia la primera mitad del año exportó grandes cantidades de cebada a Arabia Saudita, donde Argentina era fuerte en esta época, y en la segunda parte del año avizoran operaciones en México y otros destinos de la costa del Pacífico americana”, expuso Baqué.

“Hasta 2019, antes del arancel, de las 6,7 Mt de cebada que importaba China, alrededor de 3,8 Mt eran de cebada australiana”, aportó Atthill.

Hasta el año pasado el foco de Argentina en cebada forrajera era Arabia Saudita y el resto de medio oriente y en FAQ (cebada de calidad intermedia entre forrajera y maltera) era India. “Sin embargo, China importó 365.000 toneladas en 2020, principalmente de FAQ, y cambiaron el mercado para Argentina pasando a ser el tercer importador argentino de cebada”, explicó Baqué, quien se entusiasmó con la estimación de aumento de superficie de cebada en Argentina para 2021/22.

“Desde el segundo trimestre del año pasado, China mostró una fuerte recuperación comparado con Estados Unidos y uno de los cambios que explican esta tendencia es la recuperación de la producción de cerdos”, apuntó Baqué. Y agregó: “Al mismo tiempo, la producción de cebada china viene bajando y actualmente es la más baja desde 1960”.

Esto indica que si quieren cebada la van a tener que salir a buscar, pero tienen sólo cinco países habilitados para comprarles cebada: Australia, Francia, Canadá, Argentina y Ucrania.

Un dato interesante es que Asia representa el 20% de la capacidad mundial de malteo. China, líder en la materia, no sólo produce malta para consumo interno, sino que también la exporta a otros países asiáticos.

El maíz ha tenido un papel importante en los precios de la cebada y otros sustitutos como el trigo y el sorgo”, apuntó Baqué. Y agregó: “Hubo una caída en la producción de maíz china 260 a 206 Mt según, de modo que tuvieron que importar alrededor de 25 Mt de maíz mientras que, en un año normal, importan de 3 a 7 Mt, fue un hecho disruptivo”.

Con una relación stock-consumo ajustada hubo que importar también más sustitutos traccionando firmeza en trigo, cebada y sorgo. “Para 2021/22 se estima un crecimiento de la producción y, por ende, algunas consultoras estiman una caída en la importación de maíz a 19 Mt, sin embargo, otras más pesimistas dicen que seguirán en las 25 Mt del ciclo anterior”, relató Baqué.

El analista mostró que, para la próxima campaña, los márgenes brutos de trigo y cebada son buenos y muy parecidos. Sin embargo, apuntó un dato por el que la cebada puede sacar al menos un hocico de ventaja: “Un estudio muestra que para unas 45.000 ha analizadas en el sudeste bonaerense, los rindes de soja de segunda sobre cebada fueron 429 kilos más altos que el trigo, incluso el trabajo advierte que, en años secos, la soja tiene más posibilidad de perder kilos después de un trigo que de una cebada”, dijo. Y cuantificó: “Hoy, al precio soja mayo 2022, representa 122 dólares más por hectárea”.

Como resumen de la mirada mundial, para Baqué “la campaña 2021 terminó con una producción mundial récord y una relación stock-consumo mundial tranquila, sin embargo, hay mucha cebada en el mundo pero de países que no pueden exportarle a China, y esto, podría ser un beneficio para la cebada argentina”.

Europa también juega

“Por tercer año consecutivo la oferta mundial de cebada estuvo entre 155 y 158 millones de toneladas, lo cual es una buena base de producción, que se da justo en un momento de fuerte demanda, ¿Qué hubiera pasado con la volatilidad de los precios si la fuerte demanda no hubiera sido acompañada por un aumento en la oferta?”, analizó y se preguntó desde Suiza Atthill.

Como dato, el analista contó que en 2020 la segunda cosecha europea después de Rusia fue la de España, toda una sorpresa, porque no está en el radar de los más importantes, pero sorprendió. “Es un mercado que básicamente consume forrajera, mientras que Alemania es importante por su capacidad maltera de 2,5 Mt, necesita mucha cebada para producir cerveza, Francia es importante exportadora, Reino Unido y Dinamarca producen una buena proporción de cebada maltera”, repasó. En 2021/22 se espera, de todos modos, que Francia retome el segundo lugar y será el principal origen de cebada maltera de Europa, mientras que el Mar Negro lo será para cebada forrajera.

Como mensaje final, Atthill recordó que “China necesita reemplazar 4 Mt de cebada, en este contexto, se sabe que Argentina puede aportar 1 Mt, ahora bien ¿qué tiene que pasar para que Argentina pueda aportar 1,5 o más?”, se preguntó el analista. Y respondió: “Tres cosas: la cosecha debería llegar a 5 Mt; lo segundo es que quizás deba reforzar su capacidad de almacenaje para manejar embarques de mayor volumen; y la tercera es monitorear la competitividad de precios con la Unión Europea, si Argentina cumple con esto tiene una gran oportunidad de participar con mayor peso en este mundo comercial cambiante de cebada”.



Fuente