“Nunca pensé que ser ciego y negro fuera una desventaja”


EXCLUSIVO SUSCRIPTORES

En octubre de 1962, el sello Motown -meca del soul- fichó a un niño ciego de 11 años como una joven promesa. De eso van seis décadas de hits y 24 Grammy en su casa. Una vida de leyenda…

En 1962, a los 11 años, un chico ciego fue fichado por Motown, discográfica estadounidense especialmente dedicada a la música afroamericana. A los 12, el pequeño Stevie Wonder tuvo su primer éxito, Fingertips, un simple (como se decía en 1962). Wonder ha recorrido un largo camino: hoy tiene 72 y está cumpliendo 60 años de carrera.

La canción que despuntó el mito temprano mostraba al niño Wonder cantando -y sonriendo, claro- con las congas y la armónica. Junto a él, un joven Marvin Gaye tocaba la batería. El tema fue un éxito en los Estados Unidos y lo lanzó al reconocimiento del público, demostrando que de “pequeño” no tenía nada.

El pibe no había terminado aún el colegio primario y no solo tocaba y cantaba sus propios temas sino que empezaba a ganar un extra trabajando para el departamento de compositores de Motown, donde hacía canciones para otros colegas.


El 24 de noviembre del 2014 del presidente estadounidense, Barack Obama, lo homenajeó con la Medalla Presidencial de la Libertad en la Casa Blanca, en Washington D.C. (EEUU). Foto EFE

En 1970, Wonder sumaba hits tales como My Cherie Amour y Signed, Sealed, Delivered (Soy tuyo). Detrás sonaba su banda: Wonderlove. En algún momento las cosas no anduvieron bien con la discográfica y Wonder se distanció de Motown. Hacía rato había nacido una estrella.

Nace una estrella

Llegó al mundo un 13 de mayo de 1950. Cantante, compositor, productor discográfico, músico y activista social estadounidense. Grabó más de 30 éxitos, ganó 24 premios Grammy (un récord para un artista vivo) y su buen nombre cuelga en el Salón de la Fama de Rock and Roll. 

Ciego desde siempre, parece que su nacimiento prematuro (seis semanas antes de los previsto) hizo que tuvieran que trasladado de urgencia a una incubadora. El tratamiento con oxigeno no salió del todo bien. Aparentemente se produjo un error que llevó a un exceso gas que le produjo una retinopatía. Eso desembocó en la ceguera.

Otras teorías indican que Stevland Judkins -tal su nombre real- pasó por el famoso oxígeno pero, en verdad, la descarga de aire fue lo que le salvó la vida. La causa verdadera de la ceguera dicen que se debió a un desarrollo inadecuado de sus vasos sanguíneos, lo que provocó un desprendimiento de retina que derivó en la ceguera inmediata.

Una infancia activa y a la vez complicada. Ciego de nacimiento, sus padres murieron cuando no había dejado los pañales. Entonces fue adoptado y antes de tener conciencia, ya se llamaba de otra manera: Steveland Morris

En su CV consta que alcanzó ventas equivalentes más de 100 millones de discos de los de antes. Multiinstrumentista, se lo ha visto tocar desde congas hasta batería, bajo y, más notablemente, piano, armónica y teclado. 

“A veces pienso que me gustaría ver, solo para ver la belleza de las flores y los árboles y los pájaros y la tierra y la hierba… Pero como nunca he visto, no sé lo que se siente al ver. Por lo tanto, en cierto sentido, estoy completo así”, dijo alguna vez en una entrevista.

A lo largo de su vida, el tema de la visión fue una constante y, seguramente harto de responder sobre el asunto, más de una vez llegó a contestar al mejor estilo Narosky: “Sólo porque un hombre no tenga el uso de sus ojos, no quiere decir que no puede ver”.

De ahí en más su modo de enfrentar a la prensa se fue pareciendo a un aforismo matizado de sabiduría y buen humor: “¿Sabes? -declaró- es gracioso pero nunca pensé que ser ciego fuera una desventaja. Tampoco pensé que ser negro lo sea”. 

Un profundo poder de resiliencia, acompañado de una intensa espiritualidad, ocupó en su vida un lugar paralelo a la música. Esa condición fue transformándolo en una suerte de ejemplo a seguir.

“Soy lo que soy”, dijo mucho antes que Sandra Mihanovich. “¡Me amo! Y no lo digo egoístamente. Me encanta que Dios me haya permitido tomar lo que sea que tenía y hacer algo con eso.”

Y dice…

Se le adjudican citas motivacionales que fueron a parar a varios libros de autoayuda:

–“Todos tenemos capacidad. La diferencia es cómo la usamos”.

–“Cuando te mueves en positivo, tu destino es la estrella más brillante”.

–“No puedes basar tu vida en las expectativas de otras personas”.

–“Tengo siete hijos, así que supongo que sé algunas cosas sobre la vida”.

Con el espléndido álbum de 1976, Songs in the key of life, Wonder llegó a su obra cumbre: número 1 en todos los charts de Estados Unidos, cuatro Grammys, un disco de diamante. Más de nueve millones de copias vendidas y uno de los 15 álbumes de más éxito en ventas de la década del 1970. La revista Rolling Stone posicionó el disco en el puesto 56 de su lista de los 500 mejores álbumes de todos los tiempos.

El sello Motown lo fichó a los 11 años, cuando ya demostraba habilidad con la harmónica. De eso hace 60 años.
El sello Motown lo fichó a los 11 años, cuando ya demostraba habilidad con la harmónica. De eso hace 60 años.

“Todo lo que siempre quise hacer fue música, y todo lo que siempre he pedido, al conocer y descubrir más el mundo, es que Dios me usara de cualquier manera para alentar e inspirar amor”.

CJL

Mirá también



Fuente