Nintendo exige en sus contratos que sus socios no tengan ninguna relación o vínculo con la yakuza


Nos encontramos en el tercer día del juicio de Epic contra Apple, el cual comenzará su nueva sesión esta tarde. En las dos primeras sesiones, la marea de documentos, informaciones y numerosos secretos de la industria ha sido tremenda.

Como bien hemos comentado en anteriores casos, no solo se ven salpicados archivos internos de las dos compañías implicadas, sino también de terceros. Tras Sony y el crossplay o los correos entre Tim Sweeney y Phil Spencer, en esta ocasión le llega el turno a Nintendo.

Tal y como informan desde IGN, la empresa japonesa incluye una cláusula realmente particular entre sus contratos. Nintendo no quiere que ninguno de sus socios o colaboradores tenga vínculo alguno con la yakuza o fuerzas criminales.

Específicamente, se estipula que ningún proveedor de contenido japonés puede ser una “Fuerza Antisocial” o “Boryokudan“. Éste último se trata de un término japonés referente a los “grupos de violencia” o a los del crimen organizado.

Para ser más concisos, Nintendo aclara que las empresas interesadas no pueden “otorgar beneficios monetarios a una Fuerza Antisocial, usar amenazas o violencia en relación con las transacciones” o “interferir con el negocio de las entidades de Nintendo mediante la difusión de falsos rumores a través del fraude o la fuerza”.

Es destacable el hecho de tan solo Yakuza 2 sea uno de los juegos de la franquicia de Sega que ha visto la luz en una consola de Nintendo, en Wii U. Está claro que desde Japón no quieren que se establezca una relación entre esos dos mundos, ni siquiera en el terreno virtual. Es más, hace casi tres años, el productor Toshihiro Nagoshi confesó que Nintendo rechazó en un primer lugar llevar los juegos a sus dispositivos.



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