Nalbandian, Gaudio, Coria y más: qué es de la vida de los jugadores de La Legión


El tenis argentino vivió entre finales de los ’90 y principios de la década de 2010 una época dorada, de la mano de La Legión, una camada de talentosos jugadores que brilló en las canchas de todo el mundo y le regaló al deporte de nuestro país 66 títulos, entre ellos un Grand Slam, cinco Masters 1.000 y un título de Maestro. Fueron 14 tenistas nacidos entre 1975 y 1984 quienes dejaron su marca en el mundo de la raqueta y aún hoy siguen inspirando a nuevas generaciones. Una de las figuras más destacadas de ese grupo fue David Nalbandian, que llegó a ser número tres del mundo y ganó, entre otros trofeos, la Copa Masters de 2005.

Tras su retiro en 2013, el cordobés se dedicó al automovilismo, pero este jueves arrancará un nuevo capítulo en su vida, otra vez cerca de una cancha de tenis. Porque debutará en el Córdoba Open como el entrenador del serbio Miomir Kecmanovic, de 21 años y 41° del mundo. El regreso del Rey David al mundo de la raqueta despertó la curiosidad. ¿Qué fue de la vida de los otros integrantes de la Legión? La mayoría sigue ligado a este deporte en diferentes funciones; pero un par eligió rumbos diferentes.

Nalbandian, finalista en Wimbledon 2002, está iniciando su primera experiencia como entrenador -avisó que por el momento, será una prueba de tres semanas en Córdoba, Buenos Aires y Santiago de Chile, y después verá cómo sigue- y sumó su nombre a la lista de “legionarios” que también están aprovechando sus experiencias propias para guiar a otros jugadores.

Juan Ignacio Chela es el entrenador de Diego Schwartzman desde agosto de 2016. Foto Instagram

Juan Ignacio Chela es quien más éxito cosechó en su faceta como coach. El “Flaco”, que alcanzó el 15° lugar del ranking y conquistó seis títulos, comenzó a trabajar con Diego Schwartzman en agosto de 2016 y, desde entonces, el Peque no paró de crecer. Su mejor temporada la tuvo el año pasado, cuando fue semifinalista en Roland Garros y se metió en el top 10. 

José Acasuso y Carlos Berlocq también siguen viajando por el circuito como entrenadores. “Chucho”, ex 20° del mundo y dueño de tres coronas ATP, es el entrenador de Guido Pella desde 2018. Bajo la guía del misionero, el bahiense llegó a estar 20° en el ranking en agosto de 2019 y conquistó su primer título en San Pablo ese mismo año.

En tanto Charlie, que colgó la raqueta en 2019 con dos trofeos en sus vitrinas, hizo rápido la transición de jugador a entrenador. El año pasado empezó a trabajar con Agustín Velotti, 375° del ranking, y en este 2021 se sumó además al equipo de Tomás Etcheverry, 234° y una de las grandes promesas del tenis argentino. 

Guido Pella tras ganar su primer título en San Pablo, junto a su entrenador José Acasuso. Foto Instagram @guido_pella

Guido Pella tras ganar su primer título en San Pablo, junto a su entrenador José Acasuso. Foto Instagram @guido_pella

Gastón Gaudio, el único jugador de la Legión que gritó campeón en un Grand Slam (Roland Garros 2004), también cumple hoy una función de “conductor” de jugadores, aunque en otro ambiente. El Gato, que alcanzó el quinto lugar de la clasificación y sumó ocho trofeos como profesional, es desde mediados de 2018 el capitán del equipo argentino de Copa Davis, primero como parte de un Triunvirato junto a Guillermo Coria y Guillermo Cañas y luego, desde 2019, en solitario.

Coria y Cañas, al igual que Martín Vasallo Argüello, están dedicados a la formación de jugadores. Los dos Guillermo tienen sus propias academias. El bonaerense, ex ocho del mundo y ganador de siete títulos, tras su retiro se radicó en Miami, donde está al frente de la Cañas Tennis Academy, de gran prestigio.

En tanto, el Mago, que llegó a ser número tres del mundo y ganó nueve trofeos, maneja Coria Tenis, en Rosario, y colaboró además en los últimos años con varios programas de captación de talento y formación de juveniles.

Gaudio, Cañas y Coria, el Triunvirato que capitaneo el equipo argentino de Copa Davis a fines de 2018. Foto Sergio Llamera/Prensa AAT

Gaudio, Cañas y Coria, el Triunvirato que capitaneo el equipo argentino de Copa Davis a fines de 2018. Foto Sergio Llamera/Prensa AAT

Vassallo, en tanto, fue Director Ejecutivo de la Asociación Argentina de Tenis hasta fines del año pasado. Quien alcanzó el top 50 del ranking decidió entonces seguir otros rumbos y se mudó a Italia, donde hoy se desempeña como director técnico del Tennis Club Cagliari.

Agustín Calleri es uno de los integrantes de ese grupo que sigue ligado al tenis desde lo dirigencial. El cordobés, quien durante su carrera profesional supo ser 16° del mundo y cosechó dos títulos, asumió en mayo de 2018 la presidencia de la AAT tras superar en la elección a la lista liderada por José Luis Clerc.

Con él llegaron también a la asociación Vassallo Argüello, Acasuso (que fue vocal), Mariano Zabaleta (alcanzó el 21° lugar del ranking y ganó tres torneos), quien sigue desempeñándose como vicepresidente; y Franco Squillari (también dueño de tres títulos y ex número 11 del mundo), quien es el Director de Desarrollo, aunque también trabaja como comentarista de tenis en las transmisiones de ESPN.

Zabaleta, Acasuso, Calleri y Guillermo Coria, tras la victoria de la lista del cordobés en las elecciones de la ATA. en 2018. Foto Alfredo Luna/DPA

Zabaleta, Acasuso, Calleri y Guillermo Coria, tras la victoria de la lista del cordobés en las elecciones de la ATA. en 2018. Foto Alfredo Luna/DPA

Juan Mónaco, uno de los últimos legionarios en colgar la raqueta, se animó a un proyecto diferente. Retirado desde 2017, el tandilense, ex top 10 y ganador de 9 títulos, lanzó hace poco más de un mes la agencia Summa Sports y comenzó su carrera como manager deportivo. ¿Su primer cliente? Nada menos que Schwartzman, con quien tiene una gran relación desde hace muchos años.

Mariano Puerta y Sergio Roitman están enfocados en sus carreras empresariales. El cordobés, que alcanzó el noveno escalón del ranking y cosechó tres trofeos, se instaló en Estados Unidos en 2014. Vivió en Dallas y Boston, donde dio clases particulares de tenis; y hoy reside en Miami y, aunque sigue enseñando este deporte, está dedicado mayormente a los negocios inmobiliarios.

Roitman, por otro lado, creó en 2015 Go Events junto a dos socios, Rodrigo Miguel y Fernando Lo Tártaro. “Escopeta”, quien se retiró en 2009 habiendo alcanzado el 62° lugar de la clasificación mundial y sin títulos, sigue conectado al mundo del deporte gracias a esta empresa, que se especializa en gestionar alojamiento, movilidad y otras necesidades para equipos de medios de comunicación o grupos de personas que deban viajar a cualquier parte del mundo por un evento deportivo, de moda o social.

Razones de tiempos soñados

*Opinión. Por Mariano Ryan

Son épocas. Definidas por diferentes contextos sociales, económicos y, como consecuencia de ellos, también deportivos. Aquel tiempo que sirvió para establecer las bases de la llamada legión argentina tuvo todo eso y terminó dando como resultado una camada a la que sólo le faltó la frutilla del postre: la Copa Davis. Que llegaría más tarde y a través de un camino bien distinto…

Bastante tiempo antes de que explotaran los mejores de ese grupo de jugadores a fines de los 90, todos ellos se formaron en sus clubes primero y en sus academias o centros de entrenamiento más tarde. No había tecnología ni celulares para distraerse y todo era tenis, tenis y más tenis. Y a más tenis al principio, mejores resultados más tarde. Sin secretos. También el 1 a 1 de aquella década permitió la proliferación de varios torneos futures o challengers en la región. Las oportunidades de jugar semana a semana en Argentina, Brasil, Colombia o Bolivia por ejemplo, eran muchas. Y todo resultaba mejor para el bolsillo y las emociones que hacer largas giras por Estados Unidos o Europa. Así, meterse entre los 150 o 200 mejores jugadores del mundo no resultaba tan complicado para todos ellos.

Está claro que también los espejos sirvieron. Y que si uno se animaba y podía lograr el título de Roland Garros (Gaudio) otro podía llegar a la final en Bois de Boulogne (Puerta). Y que si uno le perdía el respeto al césped y jugaba la definición de Wimbledon sin haber disputado nunca un partido como profesional en esa superficie (Nalbandian), las buenas actuaciones allí podían llegar más temprano que tarde. Eso de “si a Fulano le gano en dos sets en los entrenamientos, ¿por qué no me puedo animar a ganar partidos a nivel ATP?” fue la gran motivación para todos y se hizo carne para muchos.

Es cierto que hubo talento de sobra. Y jugadores de un nivel galáctico como Nalbandian, Gaudio o Coria por ejemplo que fueron la cabeza de un grupo que reunió a otros tres top ten. El mundo hablaba del fenómeno del tenis argentino por aquellos años. No fue un milagro. Hubo razones para llegar a ese éxito.



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