Mundial de programación en Rusia: tres universidades nacionales representaron a la Argentina


Bajo presión. Muchísima presión. Así compiten los inscriptos en el Mundial de Programación que se desarrolla esta semana en Rusia, donde hay que resolver un complejo problema en no más de 300 minutos. Y este año hubo tres equipos argentinos: uno de la Universidad de Buenos Aires, otro de la Universidad Nacional del Sur (UNS) de Bahía Blanca y un tercero de la Universidad Nacional de Córdoba (UNC).

El llamado International Collegiate Programming contest (ICPC) es un certamen en el cual participan 60 mil estudiantes de más de tres mil universidades de 111 países. En general, son estudiantes de carreras relacionadas a informática, software y servicios digitales.

El torneo tiene instancias eliminatorias, y allí llegaron los equipos argentinos para batirse a duelo con participantes de todo el mundo en una prueba que dura 5 horas y que demanda resolver una serie de problemas que la organización plantea.

La final, que se disputó este martes de madrugada, dio a la UBA como campeona de Latinoamérica y a la Universidad Nacional de Córdoba, segunda.

La competencia es muy dura, ya que participan las mejores universidades del mundo como Cambridge, el MIT, la Universidad de Beijing y la de Moscú, entre otras.

Clarín habló con Luis Ferroni, entrenador del equipo de la UNC, conformado por Marcos Kolodny (24), Mateo Carranza (21) y Sebastián Marín (24), estudiantes de la Licenciatura en Computación en Famaf, para entender un poco más sobre esta competencia.

─¿Cómo se entrena para un mundial de programación?

─Para entrenar uno puede acceder online a páginas que tienen cargadas competencias pasadas (nacionales, regionales, mundiales) de varios países del mundo y practicar un poco resolviendo esos problemas.

─¿Cómo se califica al mundial?

─Son tres pasos: primero la competencia nacional, luego la competencia continental, y luego la mundial. Todos pueden participar en la nacional sin restricciones, pero para acceder a la regional uno tiene que haber obtenido un buen rendimiento en el nacional. Para acceder a la mundial hay que tener una buena performance en la regional, lo cual es ya mucho más complicado porque se compite contra todos los equipos de latinoamérica, y sólo clasifican entre 15 y 20 universidades de esta parte del mundo.

─¿Cuántos días dura y cómo es la competencia? 

─El evento dura 5 días y comprende muchas actividades preparativas y sociales. La competencia en sí dura cinco horas cronometradas (300 minutos exactos). 

─¿Cómo están compuestos los equipos?

─Los equipos consisten de tres integrantes (los “programadores”) y un entrenador, que en la mayoría de los casos (al menos en Argentina) suele ser un exparticipante.

─¿Qué tipo de “problemas” tienen que resolver?

─La ICPC es una competencia de programación orientada a algoritmos. Precisamente, el jurado propone 12 problemas que son “de la vida real“. Para tener una idea general de qué es un problema de algoritmos, si quisieras visitar todas las capitales de provincias argentinas y quisieras gastar la menor nafta posible, ¿cuál es el orden óptimo? Uno podría probar todos los posibles órdenes, pero pronto se daría cuenta de que no tiene sentido visitar Neuquén, después Chaco y después Mendoza (simplemente porque si estás en Neuquén te conviene pasar por Mendoza antes de irte tan lejos como Chaco).En definitiva, hay que saber establecer rigurosamente qué hace falta para que el recorrido sea “óptimo”.

Mundial de programación

─Y una vez que se resuelve esto viene la parte de programar.

─Claro, una vez hecho esto, llega la segunda parte, que es la de efectivamente programar. Vale la pena destacar que esto es un problema de algoritmos en su estado más puro: no es que hay que “desarrollar una app” ni cosas así.

─¿Quién “arma” esos problemas?

─En general los problemas son propuestos por exparticipantes o investigadores en el área de algoritmos o matemática. Ellos conocen alguna solución y proponen a los estudiantes intentar resolverlos también. Muchas veces sucede que los estudiantes son capaces de obtener soluciones mucho mejores que los del jurado, y eso en general es súper valorado.

─¿Genera algún beneficio a nivel CV? ¿Te buscan desde empresas por participar?

─Es bastante frecuente que los ex participantes de ICPC obtengan ofertas de trabajo de empresas importantes de Estados Unidos o Europa. Esto se debe principalmente a que acceder a una final mundial es bastante complicado, y los problemas a resolver son usualmente más “difíciles” que lo que en general se suele asociar como programación (es decir, desarrollo web o desarrollo de apps).

Los tres equipos argentinos que viajaron

Universidad de Buenos Aires

Equipo de la UBA. Foto Flickr

Equipo de la UBA. Foto Flickr

  • Lautaro Lasorsa
  • Carlos Miguel Soto
  • Ivo Pajor

Universidad Nacional del Sur (Bahía Blanca)

Equipo de la UNS. Foto Flickr

Equipo de la UNS. Foto Flickr

  • Juan Manuel Suárez
  • Nicolás Guasch
  • Nataniel Tassi

Universidad Nacional de Córdoba

Equipo de la UNC. Foto Flickr

Equipo de la UNC. Foto Flickr

  • Marcos Kolodny
  • Mateo Carranza
  • Sebastián Marín

Sobre el ICPC

El Concurso Internacional de Programación Universitaria (ICPC) es el principal concurso de programación global realizado por y para las universidades del mundo. Tiene su sede en la Universidad de Baylor, en Texas, Estados Unidos.

La competencia se realiza desde 1970 y es patrocinada por International Business Machines (IBM) y organizada por la Association for Computing Machinery (ACM).

“El concurso fomenta la creatividad, el trabajo en equipo y la innovación en la creación de nuevos programas de software y permite a los estudiantes probar su capacidad para desempeñarse bajo presión. Ha suscitado las aspiraciones y el rendimiento de generaciones de solucionadores de problemas del mundo en las ciencias de la computación y la ingeniería”, explican desde su sitio oficial.

El ganador de la competición se lleva 25 mil dólares, además de representar una distinción que pone por encima de la media a cualquier CV en el área.

En este caso fue la Universidad Estatal de Nizhni Nóvgorod, de Rusia.





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