Miradas opuestas de “Malcolm & Marie”: Historia de una pasión



A favor: La fragilidad de los cuerpos

Desde el minuto uno Malcolm & Marie es un deleite para los sentidos. Es la combinación perfecta entre música, palabras e imágenes, sin contar que las actuaciones de Zendaya y John David Washington son exquisitas.

Este relato solo necesita dos personajes -aunque muchos otros serán evocados durante los 100 minutos que dura el filme- y un territorio en el que volcar el drama. Malcolm & Marie es el claro ejemplo de que muchas veces en la pantalla menos es más.  

Durante los primeros minutos hay algo latente que ella no dice mientras él no para de hablar… hasta que de repente el conflicto se desata.

Este filme oscila entre lo teatral de sus diálogos y un lenguaje audiovisual puramente cinematográfico repleto de referencias y guiños a la industria de Hollywood. Tal es así que el protagonista -un director de cine afroamericano al que el éxito parece estar por tocarle la puerta- dialoga y discute no solo con su pareja actriz, si no con su obra y con los críticos que escriben en los diarios. Todo eso envuelto en un subibaja emocional que los tiene a los dos presos de su pasado, de sus palabras y hasta de sus silencios.

Pero lo interesante no es solo lo que se dicen los personajes entre sí, sino el contexto que los atraviesa. Hay una sutil mirada sobre el patriarcado hacia el interior de la pareja y otra más explícita sobre el racismo latente que se esconde detrás de los comentarios de los “biempensantes” norteamericanos. 

Malcolm & Marie logra que una simple discusión de pareja detone desde lo simbólico los cimientos sobre los que se asientan algunas relaciones humanas: el hedonismo, el narcisismo y el egoísmo. Entonces, ´el que te esté libre de culpa, que tire la primera piedra´. 

Esta obra, grácil y profunda a la vez, nos deja pensando en cuán frágiles somos ante la mirada del otro.

En contra: Mucho ruido y pocas nueces

Hay grandes ideas, con buenos actores y digna resolución que en esa marea del hype que son las campañas de marketing y su repercusión en las redes sociales, se vuelven una bola de nieve. Al centro, puede haber un buen producto, alrededor, mucho biri- biri.

Es el caso de Malcom & Marie, que no sólo llega con buenos actores sino con lindos actores que están en su mejor momento de popularidad: Zendaya (de larga carrera pero que se ganó el respeto y reconocimiento por la serie Euphoria) y John David Washington (cosechó lo mismo con la película Tenet, de próximo estreno).

Los insistentes primeros planos en los cuerpos y rostros de ambos, y la tensión sexual que se estira como chicle en Malcom & Marie son en gran medida parte de su atractivo. Nada malo en eso, lo mismo han hecho grandes ficciones de 2020 como la serie Normal people.

Esa intimidad audiovisual (que se retrata en blanco y negro, en una decisión que parece más snob que estética) intenta replicarse en los diálogos, que exceden el de una mera discusión de pareja. Allí están los grandes temas: el racismo, el machismo, los privilegios, las adicciones, las trampas que la industria del cine planta a las personas de egos inflados. 

Pero esas palabras nunca se encarnan del todo en los personajes. Los parlamentos (teatrales, complejos, intelectualizados) parecen leídos, como si el espectador pudiera ver las páginas del guion en la pantalla.

No será la primera ni la última película que apele a enfocarse en los diálogos de una pareja. Lo hicieron antes Historia de un matrimonio, o Richard Linklater en Tape o en la trilogía de Antes del amanecer. Pero si en ellas las palabras se hacían piel en los personajes hasta emocionar, aquí parecen tesis de grandes temas, expuestas de manera fría y ambiciosa.

Edición Impresa

El texto original de este artículo fue publicado el 21/02/2021 en nuestra edición impresa.



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