“Me han dado el lugar de par, con respeto y compromiso”



Siendo hija de un Ingeniero Zootecnista y de una mujer amante del campo, el destino de la tucumana Sofía Padilla estaba marcado desde el comienzo. Sus primeros años de vida transcurrieron en un campo al este de Tucumán, donde trabajaba su padre, y aunque luego se mudaron a la ciudad todas sus vacaciones transcurrían en el campo de su abuelo, entre caballos, vacas, arreos y marcadas.

Cuando tuvo que empezar a tomar decisiones, no lo dudó. Estudió Ingeniería Zootécnica en la Universidad Nacional de Tucumán, a los seis años se recibió y comenzó a trabajar como ayudante en los asesoramientos privados de su padre. “Creo que como todo recién recibido, las ganas de aprender y salir al campo eran notables, y también de capacitarme, por lo que empecé con cursos de CREA, lo que hizo que al año, cuando se forma el primer grupo CREA de ganaderos en Tucumán, me ofrecen ser la asesora junior. ¡Y como perder esa oportunidad!”, recuerda Padilla.

Luego comenta que en aquel momento, en el año 2006, solo había cuatro asesoras CREA mujeres a nivel nacional y que ella era la primera mujer en el NOA.

“Sin pensarlo mucho y solo con ganas y una motivación tremenda arranqué esta carrera en el CREA Los Algarrobos, durante cinco años, que me dio la posibilidad de crecer conociendo a productores diversos, quienes me acompañaron en mi desarrollo profesional para pasar de esa asesora junior a un poco más”.

A los 27 años la ingeniera se casó con un productor agropecuario y se instaló a vivir en el campo en la localidad de Coronel Mollinedo, departamento de Anta, Salta, una zona productiva agrícola ganadera por excelencia. “Apenas me instalo me comentan que se estaba formando un grupo CREA Ganadero, en el cual me presento y quedo como asesora del CREA Anta, rol que me dio tanto, en una zona con un gran potencial ganadero, y en un momento de crecimiento de la ganadería zonal, con inversores extranjeros y locales, e incorporación de tecnologías”, cuenta.

Mientras tanto, llegaron los hijos: Francisco (hoy de 9 años), Catalina (7 años) y Baltazar (3 años), quienes crecieron y tuvieron su infancia en el campo. “A veces la búsqueda de esa familia con el crecimiento profesional no es fácil, todos los días se busca ese equilibrio entre la vocación y el tiempo dedicado a los chicos, pero sin dudas se puede, requiere de guardar un poco de energías al llegar a la casa después de visitas a los campos con largas horas de viaje, pero la recompensa es mayor”, asegura.

Desde hace ya siete años Padilla se desempeña como coordinadora de la mesa ganadera CREA de la zona NOA y participa como representante técnica en la mesa nacional. Además, el año pasado la familia se mudó a la ciudad de Salta y Sofía se transformó en Gerenta de la Sociedad Rural salteña.

“Creo que ser mujer te da una diferencia. Por mi parte siempre me sentí muy cómoda trabajando en el ambiente agropecuario, me han dado el lugar de par, con respeto y compromiso, nunca me planteo ni me plantearon una diferencia por ser mujer. Creo que es más un prejuicio que se tiene de afuera”, dice, y agrega: “La mujer ha ido haciéndose su lugar en todos lados y el agro no es la excepción. Hace 15 años, cuando estudiaba en la facultad, éramos un 5 por ciento de mujeres; hoy son más de la mitad. Sin dudas la mujer tiene características que le permiten liderar en cualquier rol o cargo, hoy encontramos mujeres en un tractor, haciendo inseminaciones, llevando adelante empresas agropecuarias, liderando gerencias, liderando instituciones y gremiales, y creo que el hombre ha sabido adaptarse a esto sabiendo que armar equipos de trabajos diversos genera un plus”.



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