Luces y sombras de Pelé, en su último baile vía streaming


Pelé emerge como el hombre que comienza a resolver el síndrome del perro callejero. El trasnforma la autoestima del brasilero. Simbólicamente, no es poca cosa”, tira el periodista José Trajano en una de los primeros testimonios de O Rei, la biopic que acaba de estrenar Netflix sobre la vida de Edson Arantes do Nascimento, Pelé.

Todo arranca con un plano general en una habitación. Pelé entra caminando ayudado por un andador. El resto del documental se va a mover en su silla de ruedas. Los movimientos son lentos y algo erráticos, inseguros, pero cuando se instale en el set O Rei va a jugar su juego de siempre. Y, si este documental representa su “último baile”, él quiere dejar en claro lo que significó su legado: “Dábamos por hecho que Brasil era conocido en el mundo, pero no lo era”, jura el propio Edson Arantes do Nascimento. Según sus palabras, él ubicó a su país en el Mapamundi.

En un pasaje de la película documental, O Rei se junta con sus compañeros del Santos multicampeón y comenta que ese equipo le había hecho un favor muy grande al país: “Porque cuando le ganábamos a los mejores equipos de Italia, Alemania, de toda Europa, se hablaba de Brasil”.

“Si yo fuera brasilero, viviría como O Rei”, parecen decir en la primera parte del film David Tryhorn y Ben Nicholas, los directores del documental producido por Kevin MacDonald para Netflix, haciendo una paralelo con La vida es una tómbola que Manu Chao le dedicó a Diego Armando Maradona. Es que, el cuento de la primera parte es para enmarcar.

BRA23. BOGOTÁ (COLOMBIA), 18/12/2020.- Fotografía de archivo del exfutbolista Edson Arantes do Nascimento ‘Pelé’ en el lanzamiento durante una entrevista con Efe el 12 de noviembre de 2019 en el Museo Pelé en la ciudad de Santos (Brasil). ‘Pelé’ ha vivido un 2020 difícil. Perdió a su hermano menor, ha estado confinado prácticamente todo el año por la pandemia del coronavirus y ha sentido la partida de su “gran amigo” Diego Maradona. EFE/Sebastiao Moreira

En la misma habitación de la primera toma, con una tenue luz de fondo que sale de un ventanal, Pelé cuenta que cuando tenía diez años vio llorar desconsolado a su padre porque habían perdido el Mundial del 50. Fue en el famoso Maracanazo uruguayo que rompió la ilusión de todo un país, sobre todo la de sus clases más bajas : “Yo voy a ganar un mundial para vos”, cuenta que le tiró el pequeño Edson para consolar a Dondinho, que fue futbolista y el top de su carrera lo alcanzó en Atlético Mineiro.

Ocho años después, en el Mundial de Suecia 58, con 17 años Pelé ya va a ser el mejor jugador de la tierra. No hay dudas de eso. Convierte dos goles en la final, le da su primer mundial a Brasil, y a partir de allí cada paso que de se va a parecer a los de John, Paul, George y Ringo en plena Beatlemanía.

Pelé se transforma en actor. Graba comerciales. “Pele ya no es un jugador de fútbol, es una institución nacional”, analizan en la biopic. Es acosado por las multitudes. En el Mundial de Suecia unas nenas rubias le tocan la piel: “Nunca habían visto un negro”, dice O Rei empatizando con la raza. Se saca fotos en la ducha y hasta con el presidente americano John F. Kennedy.

El documental dice que O Rei “es el primer millonario del fútbol”. Lo que no cuenta es que era el único futbolista rico porque el resto de los jugadores tenían un tope en sus salarios. Y Pelé, como máxima estrella, nunca levantó la voz ante esa situación.

Vale decirlo, en su segundo Mundial, Chile 62, Pelé apenas jugó dos partidos y se retiró lesionado. Pero Brasil tenía un equipazo: Garrincha, Zagallo, Coutinho y va a ser campeón del Mundo otra vez. Sin ir más lejos, su reemplazante, Amarildo, va a ser figura fundamental en el Mundial y sobre todo en la final con un golazo en la final con Checoslovaquia.

Brasil, en Chile 62.

Brasil, en Chile 62.

Si bien en una parte del documental, Pelé dice que no quería ser Pelé, está claro que disfruta de su estelaridad a un ritmo casi maradoniano. “Lo lleva en su ADN”, dice un periodista brasilero. Los realizadores tiran sus publicidades que, a partir de 1958, caen a un ritmo frenético. Pelé va a tener hasta una marca de café propia.

El efecto fue mundial y tiene que ver con ese fenómeno que sólo produce el fútbol. A partir del Mundial de Suecia, cuando los brasileros viajaban al exterior y decían el nombre de su país, la gente les contestaba: “Pelé”. Cualquier parecido con nuestra realidad pasada, no es pura coincidencia.

En 1971, Pelé visitando París y transformado en un fenómeno mundial.

En 1971, Pelé visitando París y transformado en un fenómeno mundial.

SE ACABA EL CARNAVAL

Dos años después de que Pelé se coronase bicampeón en la Copa del Mundo de Chile de 1962, Brasil comenzaría a escribir las primeras páginas de una oscura historia. El 31 de marzo de 1964, el presidente en funciones João Goulart sufriría un golpe de estado que culminaría con el ascenso a la presidencia de Humberto de Alencar Castelo Branco, el primer jefe de estado durante la dictadura militar.

¿La excusa del golpe? “La excusa fue que Brasil estaba siendo llevado hacia el comunismo, algo totalmente infundado. En el 64, Brasil no corría ningún riesgo de volverse comunista”, asegura el periodista José Trajano.

-Durante la dictadura, ¿cambió algo para ti?-, le pregunta la voz en off del periodista que entrevista a Pelé.

-No, el fútbol continuó igual-, contesta O Rei.

La imagen se funde con goles y represión en las calles paulistas.

-Al menos para mí, no hubo ninguna diferencia-, cierra el astro.

La siguiente imagen es de un Edson Arantes do Nascimento joven diciendo que lo invitaron a participar en varios partidos políticos “pero yo no entiendo nada, nada de política”.

Pelé, fue una persona que aceptó el régimen y convivió con él. El régimen quería tratarlo bien porque sabía cuán importante era esa relación. Entonces fue una persona que vivió su vida normalmente, no fue perjudicado en nada”, afirma Paulo Cesar Vasconcellos, otro periodista.

“Su comportamiento era como el de un negro sumiso”, lo critica su colega Paulo Cézar Lima, “Caju” que jugó la Copa de 1970 con O Rei.

En su paso por el Cosmos de los Estados Unidos, pelé e encontró con Alí.

En su paso por el Cosmos de los Estados Unidos, pelé e encontró con Alí.

Si en el documental que Netflix le dedicó a Michael Jordan, la contradicción más fuerte que presenta la figura de Chicago Bulls tiene que ver con el juego clandestino y la dudosa muerte de su padre. Acá, Pelé apenas acepta ciertas infidelidades a su primera mujer Rosemeri Cholbi y unos cuantos hijos extramatrimoniales.

Pero seguramente el punto más polémico de O Rei es cierta afinidad entre Pelé y la dictadura. Antes del Mundial de 1970 el presidente más sanguinario de la dictadura brasileña, Emílio Garrastazu Médici (Pelé viajó especialmente a fotografiarse con  él después de convertir su publicitado gol número 1000), le pidió a Saldanha, DT de la verdeamarelha, que pusiera a Pelé como titular: “Yo no le digo al presidente qué ministros poner y él no me dice cómo debo formar el equipo. Así nos llevamos bien”, contestó el técnico. Dos meses antes del mundial, asumió el Lobo Zagallo que llevaría a Brasil al tricampeonato.

El último carnaval de Pelé llega con un registro similar al Héroes de Maradona (sobre todo en los pasajes Mundial del 70) y una estética parecida al The Last Dance de Jordan. Allí verán a Pelé iluminado por las luces de un par mil, aunque también aparecerán algunas sombras. 



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