los nuevos perfiles profesionales del campo


Todos los años en la Argentina se reciben en promedio unos 2.000 profesionales de tecnicaturas y carreras de grado vinculadas con la agronomía, la actividad agropecuaria y la producción agroindustrial. Un promedio de 240, además, obtiene títulos de posgrado (especialista, magister o doctor) en esas mismas disciplinas.

Tanto el número de egresados como el de nuevos inscriptos a estas carreras se mantiene estable desde hace por lo menos una década, según las estadísticas de la Secretaría de Políticas Universitarias (SPU) del Ministerio de Educación. Sin embargo, los perfiles están cambiando al ritmo de las novedades que atraviesan a este sector de actividad. La incorporación de tecnologías de punta, la protección de los recursos naturales y el cuidado del medio ambiente fueron modificando no sólo las dinámicas productivas, sino también la formación de agrónomos y agrotécnicos.

El perfil del ingeniero agrónomo actual es “mucho más amplio que la visión del productor de la tierra”, asegura Ana Peirano, consultora en RR.HH. e Innovación, especialista en Agroindustria, asociada a GhidiniRodil. Y enumera: “abarca la cadena de la siembra, la producción de semilla, la producción en sí, la logística, las plantas de acopio; la ganadería, la lechería, los chacinados, los frigoríficos. El agro es una industria que incluye todo lo que tiene que ver con los alimentos y toda la cadena de empresas que hacen maquinaria agrícola”.

El paso del ingeniero “fronteras adentro” a aquel que hace un trabajo de coordinación, implica saber gestionar: “entender de logística, coordinar con contratistas, ver a qué planta va el camión; entender de costos y de reportes”, ejemplifica Peirano. 

Por otra parte, “hoy el agro es punta de lanza: hay mucha innovación, en tecnología de cultivo, en producto. Por eso, además del típico agrónomo, es un sector que incorpora perfiles de biotecnología, de transformación digital y agromarketing”, agrega Peirano. Además, la llegada al agro de la movida ambiental, con prácticas sustentables abrió “todo un mundo”.

Estas novedades impactaron en la formación de los profesionales, modificando las currículas existentes y generando nuevas propuestas de cursos y posgrados. “La gran transformación que fue sufriendo nuestra facultad es mirar cada vez con más atención ya no sólo la producción de materia prima, sino el cuidado del ambiente, la tecnología y procesamiento de los alimentos y los negocios ligados al agro”, cuenta Carina Alvarez, secretaria de Desarrollo y Relaciones Institucionales de la Facultad de Agronomía de la UBA (FAUBA).

Silvia Lauxmann, secretaria académica de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral (FCA-UNL), que cumple 60 años, dice que la del agrónomo “empezó siendo una profesión asociada a lo institucional, ya que el asesoramiento privado no era frecuente. En los años 70, con la ‘revolución verde’, se extendió el asesoramiento privado. En los años 90, aparecieron las consultoras de agronomía, que brindan un servicio integral y también eso va de la mano de la profesionalización de los sistemas productivos”.

La sede de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral queda en Esperanza, a 45 km de la ciudad de Santa Fe. Foto: Gentileza FCA-UNL

La sede de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional del Litoral queda en Esperanza, a 45 km de la ciudad de Santa Fe. Foto: Gentileza FCA-UNL

Hoy se agrega una alta demanda de profesionales del sector comercial de insumos: “Por lo que hablamos con nuestros estudiantes, entre el 70 y el 80% consiguen su primer trabajo en empresas proveedoras de insumos. Eso les permite generar contactos”, aporta Lauxmann.

Para Roberto López, decano de la Facultad de Ciencias Agrarias de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), “lo que se está viendo hoy es una optimización en productividad de los insumos. Antes se apuntaba a la productividad de la tierra, de los rindes por hectárea o por trabajo. Hoy, se trata de la productividad de los insumos: menos agroquímicos, pero en el punto justo y en el momento adecuado”.

En este cambio es clave la tecnología. Por ejemplo, el monitoreo de cultivos e incluso aplicación de insumos a través de drones. “Las cátedras están empezando a incorporar estos temas, y también los posgrados, con especializaciones y cursos”, asegura López. Y ejemplifica con un curso sobre drones y su aplicación ofertado por el Centro de Estudios Interdisciplinarios de la UNR. “El curso integra agronomía e ingeniería y a la gente de la Fuerza Aérea y despierta mucho interés”, informa López. 

En la Universidad Nacional de Río Negro (UNRN), Ingeniería Agronómica comenzó a funcionar en 2009. “El perfil que buscamos es un egresado que sepa el manejo de zonas semi áridas, pero también la producción bajo riego”, dice Lucio Reinoso, director de la carrera. En esta marco, “distintas materias están yendo hacia la incorporación de tecnologías de la información a la currícula básica, en cultivos extensivos, hidrología y riego y en producción bovina. Particularmente, de aplicación de sistemas de la información de manera remota”, cuenta.

La incoporación de estas novedades a los planes de estudio formales suele ser lenta. Sin embargo, los temas son abordados por las cátedras cuando “los profesores participan o están insertos en el mundo laboral”, señala Jorge Galotta, director de la carrera de Ingeniería Agronómica y del Departamento de Ciencias Agrarias de la UCA. Además de las novedades tecnológicas, el sector demanda profesionales “que tengan una cierta habilidad para trabajar en equipo y para seguir aprendiendo“, agrega.

El trabajo en equipo es clave porque el sector empieza a alimentarse de otros profesionales, como el ingeniero en informática, que a su vez necesita del asesoramiento de un agrónomo. “Prevalecen las habilidades blandas para integrar equipos interdisciplinarios”, indica Sandra Isely, directora de la Tecnicatura Universitaria en Producción Agropecuaria de la UCA. 

Alumnos de la UCA en una práctica en Chacabuco, en Semillero Don Mario. Foto: Gentileza UCA.

Alumnos de la UCA en una práctica en Chacabuco, en Semillero Don Mario. Foto: Gentileza UCA.

La diversificación profesional va en dos sentidos: nuevos perfiles incorporados al negocio y agrónomos ocupando puestos no tradicionales. “Si bien las empresas del rubro continúan atraídas por los perfiles tradicionales, estos han sufrido un cambio respecto al foco del negocio. Hoy existe una gran demanda de ingenieros agrónomos para puestos comerciales, con fuerte foco en venta técnica, como pueden ser negocios de fertilizantes y agroquímicos, en la base de la operación, y también perfiles de media y alta gerencia con foco comercial. Le siguen los perfiles de Data o Business Intelligence, que incluyen los aspectos necesarios para transformar datos en información de calidad”, señala Bernabe O`Rourke, directora asociado y socio de la consultora en RR.HH. FESA Group Argentina.

La oferta

Los datos del Ministerio de Educación muestran 56 títulos de grado en la oferta actual de carreras vinculadas con la agronomía, lo agropecuario y la agroindustria. A eso se suman una centena de tecnicaturas universitarias y un vasta y variable oferta de títulos de posgrado. 

“Hay más carreras y más universidades“, observa Antonio Barrio, coordinador de Promoción y Difusión de Carreras de FAUBA. “Tradicionalmente, a la UBA venían los chicos del interior. Pero desde hace unos 20 años empezaron a aparecer otras opciones a mitad de camino”. 

Allí, la carrera de Agronomía data de 1908. A esa oferta inicial se sumaron Economía y Administración Agrarias, en 1997 y Gestión de Agroalimentos, en el año 2000. De las 5 tecnicaturas que hoy oferta FAUBA, se destaca Producción Vegetal Orgánica. Creada en 2008, se posicionó rápidamente como la segunda carrera en cantidad de alumnos de la facultad: entre 2012 y 2020 se inscribieron, en promedio, 153 alumnos por año en Agronomía y 140 en esta tecnicatura.

grado nuevos inscriptos egresados agro

Economía y Administración Agrarias, que promedia los 24 alumnos por año, “está orientada a formar profesionales que además de entender el proceso biológico de lo que pasa en la producción agropecuaria, entiendan la dimensión económica“, cuenta Barrio. Sus egresados “pueden diseñar y evaluar procesos de producción y comercialización”.

Gestión de Agroalimentos, que se orienta a la producción, industrialización y comercialización en la industria alimentaria, es la menos numerosa, con 5 alumnos inscriptos en promedio por año.

En cuanto a la escuela de posgrado, comenzó con una oferta de perfil académico y más tarde “surgió la necesidad de responder con carreras de tipo profesional”, cuenta Gustavo Maddonni, director de la Escuela de Posgrado de FAUBA. Hoy hay 15 especializaciones de temas diversos que “tienen una duración curricular más acotada que las maestrías y apuntan al egresado que está trabajando en el medio agropecuario y vuelve a capacitarse”.

Además, se ofertan cursos de actualización. “Esta apertura al ámbito profesional generó un gran ingreso de profesionales a la escuela, antes más orientada a la investigación y desarrollo”, puntualiza Maddoni. 

A la sede de la FCA-UNL en Esperanza, a 45 km de la ciudad de Santa Fe, acuden unos 120 ingresantes por año. Allí de dictan Ingeniería Agronómica y tres tecnicaturas: “la más antigua es la de apicultura, que se abrió por interés regional, ya que tenemos productores apícolas que quieren capacitarse”, explica Lauxmann. Hace 10 años, arrancó la tecnicatura en Administración de Empresas Agropecuarias y hace 6, la de Poscosecha de Granos y Semillas que “surgió en colaboración con la bolsa de cereales de Santa Fe”.

En cuanto al grado, dice Lauxmann, “desde el 99 tenemos un plan de estudios que tiene un 20% de las horas como materias optativas. Allí se van incorporando los temas nuevos, como, por ejemplo, la agricultura de precisión, o asignaturas que apuntan a competencias gerenciales para la gestión de agronegocios, como la administración de los recursos humanos”, detalla.

Por otra parte, la sustentabilidad aparece como un tema transversal. “La idea es que todos los agrónomos que salgan al medio tengan esta mirada de cuidado del ambiente. Que todos practiquen la profesión con un enfoque más consciente de la importancia que tenemos en el cuidado de los recursos naturales”, se explaya la académica.

En la  UNR, la inscripción de estudiantes a Ingeniería Agronómica saltó de 167 alumnos en 2020 a 241 este año, aunque sus máximos se dieron a fines de los 60, con alrededor de 400 inscriptos. Los temas tecnológicos, cuenta el decano López, “se incorporan a las asignaturas, aunque está pendiente un cambio de plan de estudios”. 

En cuanto a los posgrados, los que más inscripción tienen son la Maestría en Genética Vegetal y las especializaciones en Bioinformática y en Biotecnología Agrícola. Esta última comenzó el año pasado y se dicta en convenio con la UBA. 

grado nuevos inscriptos egresados agro

En el caso de UCA, la Tecnicatura Universitaria en Producción Agropecuaria, que se dicta hace 30 años, renovó el plan para 2021 y se incluyeron temas como bienestar animal, productividad, eficiencia y sustentabilidad medioambiental. “Al considerar los distintos procesos, se incluye no solo el uso y conservación de los recursos naturales sino también la tecnología para la producción, transformación, procesamiento, comercialización y distribución hasta el consumidor”, informan desde la universidad. Esta carrera será inaugurada también este año en UCA Rosario. 

Además, la UCA dictará desde este ciclo lectivo nuevos cursos de posgrado sobre buenas prácticas ganaderas, cría bovina, invernada bovina, actualización en mejora genética animal (cría y recría bovina) y una revisión al gerenciamiento de empresas agropecuarias. También habrá un curso de seguridad e higiene aplicada al agro, la minería y la gestión ambiental.



Fuente