Los 13 mejores juegos de Bethesda, desde Wolfenstein 3D hasta DOOM Eternal


Bethesda lleva décadas consolidándose como uno de los máximos referentes a la hora de hablar de videojuegos, la acción explosiva y el rol en primera persona. Muchos de los títulos lanzados bajo su sello cuentan con un merecido estatus de clásicos de culto. Otros, como DOOM o Skyrim, van más allá: son historia viva de los videojuegos.

La mejor prueba de ello es que tenemos muy interiorizado cómo son y qué tienen en común los juegos producidos por la compañía de Maryland: una potente inmersión en cada experiencia en primera persona con notables excepciones, una interesante manera de fomentar la creatividad del jugador -incluso desde la ultraviolencia- y una firme creencia en que los mods deben ser parte del ADN de la experiencia en su conjunto.

Una filosofía, un legado y una potente alineación de talentos y creativos que ya son parte del gran proyecto de Microsoft y los Xbox Game Studios. Integrando su catálogo de juegos al cada vez más brutal Game Pass. Una alianza que llega de la mano de un futuro especialmente prometedor para todos. Incluidos los jugadores de PS5 y Nintendo Switch.

A fin de cuentas, la visión de Bethesda va mucho más allá de sus propias sagas de éxito: Deathloop, Ghostwire: Tokyo o el próximo juego de Indiana Jones continúan haciendo crecer el valor de la propia compañía y, lo más importante, generando nuevo interés entre los apasionados por los videojuegos. Títulos que retienen ese tan característico equilibrio entre lo ya conocido y aquello que está por descubrir.

En Bethesda fueron pioneros en los mods en consolas, pero también a la hora de intentar generar una infraestructura comercial con ellos. Una iniciativa que acabó siendo un experimento curioso, cuanto menos. ¿Una trayectoria intachable? Ni mucho menos: el lanzamiento de Fallout 76 fue una calamidad. Y, sin embargo, con DOOM Eternal volvió a coronarse.

A fin de cuentas, se trata de un legado rico que arranca con sagas deportivas como Gridiron! y Wayne Gretzky Hockey a finales de los 80 y que alternan entre grandes éxitos, lanzamientos discretos y experiencias, como RAGE, que dividen opiniones: o te dejan indiferente o te atrapan.

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Con todo, en el caso de Bethesda a día de hoy sus triunfos acaban pesando mucho más. Básicamente, porque lo mejor de su legado no debe olvidarse. Precisamente por ello, en VidaExtra nos hemos propuesto poner en común la Crème de la crème de Bethesda. Lo mejor de lo mejor. Más concretamente, sus 13 mejores juegazos.

Una cantidad de juegos razonable que se presta a notables ausencias. Pero, claro, teníamos que establecer algún tipo de límite. Dejando la puerta abierta a que tú, amigo lector, amplíes esta singular retrospectiva junto a nosotros a través de los comentarios. Y pese a que somos conscientes de que no están todos los que son, como verás a continuación, son todos los que están.

Wolfenstein 3D

William “B.J.” Blazkowicz hizo mucho más que fulminar nazis por la vía del dolor: sirvió de molde a la hora de trasladar la acción en primera persona a los videojuegos a través de un ingenioso sistema de abrazar la experiencia de juego en 3D que sentará cátedra.

La tercera entrega de la saga Wolfenstein fue el segundo gran bombazo de leyendas como John Romero, Tom Hall y John Carmack junto a un mucho más modesto Commander Keen, estableciendo de manera definitiva el tono gamberro de una iD Software llamada a hacer historia.

DOOM

Da igual en qué año leas esto: DOOM es alucinante. Una carnicería de proporciones demoníacas en la que iD Software no solo afianza lo aprendido en  Wolfenstein 3D, sino que se suelta la melena a la hora de soltarnos en escenarios infernales. Sobre todo, en máxima dificultad.

Eso sí, el hito de DOOM va más allá de su campaña: su multijugador fue demoledor en todos los sentidos y adictivo como él solo. ¿El resultado? Un sonoro éxito, una profunda huella en la historia de los videojuegos y un legado que solo puede definirse con una palabra: BRUTAL. Con mayúsculas.

HeXen: Beyond Heretic

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  • Fecha: 1995
  • Desarrolladora: Raven Software

Tras el demoledor éxito de DOOM se originó un fenómeno que derivó en incontables sucedáneos y aspirantes a seguir su estela. El caso de HeXen: Beyond Heretic no solo fue la excepción: el juego de  Raven Software llegó apadrinado por la propia iD Software.

Sobre el papel, un spin off de Heretic en el que nos ponemos en la piel de 3 héroes -un guerrero, un mago y un clérigo- en una gesta de fantasía oscura. En la práctica, una espectacular aventura en primera persona que irradia acción.

Quake III Arena

Estamos de acuerdo en dos cosas: el Quake original supo llevar la visión y la fórmula de DOOM al siguiente nivel, pero la verdadera revolución fue Quake III Arena. Un movimiento valiente para la época, por cierto, ya que iD Software decidió apostarlo todo al multijugador. Se la jugó y salió ganador.

Por delante, combates frenéticos en los que las explosiones son fáciles, la movilidad y los reflejos son esenciales y la capacidad de apuntar un lujo que se obtiene a base de mucha práctica. Pero, por encima de todo, un juego divertidísimo.

The Elder Scrolls IV: Oblivion

La cuarta entrega de la serie rolera The Elder Scrolls no solo es puro rolazo, sino que también impulsó el salto de calidad dentro de un género que se encontraba ampliando sus propios límites tras el cambio de milenio.

La ambientación, el culto al detalle y la magnitud de propia historia fueron revolucionarios. Un juego que desbordó ambición desde su salida y cuya llegada a consolas inició una nueva época para los jugadores y apasionados por los RPGs de sobremesa.

Fallout 3

La propia Bethesda asumió las riendas de Fallout tras adquirir (no sin alguna que otra complicación) los derechos de la saga apocalíptica de Interplay. Un desafío S.P.E.C.I.A.L. que abordaron por todo lo alto al llevar la experiencia rolera al 3D y, en el proceso, expandiendo generosamente la libertad del jugador.

¿El resultado? Un juegazo y uno de buques insignia de Bethesda, revalidando su éxito en territorio rolero y colmándolo nuevamente de galardones. Desde entonces, la propia saga Fallout es parte integral de lo que hoy es la propia compañía de Maryland.

Fallout: New Vegas

Bethesda mantuvo en caliente el merecido éxito de Fallout 3 ampliando su universo apocalíptico a través de una nueva entrega que, si bien se encuentra fuera de la saga numerada, se posiciona holgadamente entre lo mejor de toda la saga.

¿El secreto? Fallout: New Vegas irradia el toque especial de Obsidian Entertainment, unos auténticos referentes en cuestión de rol que, además, estaban atravesando una de sus etapas más inspiradas. Y eso se nota.

The Elder Scrolls V: Skyrim

Skyrim es uno de los mejores juegos de rol y fantasía de todos los tiempos. Tal cual. Diez años después de su lanzamiento seguimos hablando de la quinta entrega principal de The Elder Scrolls y las aventuras del Sangre de Dragón. Gritando a viva voz ¡Fus Ro Dah!

Un juegazo avalado por un éxito comercial que sigue encontrando nuevas vías de expandirse, incluyendo versiones mejoradas, revisiones a medida e incluso un sobresaliente salto a la realidad virtual. Y lo que es mejor: gracias a su excepcional soporte para mods, siempre hay buenas excusas para regresar al norte de Tamriel.

The Elder Scrolls Online

Con más de 18 millones de aventureros -y maleantes- pululando por Tamriel y fuertes actualizaciones anuales, el RPG multijugador online basado en The Elder Scrolls es una de las experiencias roleras más ambiciosas de la propia Bethesda. Poca broma.

Eso sí, hay que reconocer que The Elder Scrolls Online tardó más de lo deseado en encontrarse a sí misma: sus inicios no fueron nada fáciles, pero su trayectoria hasta hoy y su actual hoja de ruta hablan por sí mismas.

Fase de Bonus: Fallout Shelter

Fallout Shelter es la enésima muestra de que merece la pena hacer las cosas bien: un juego completo, ideado como una extensión para dispositivos móviles de la experiencia de Fallout 4 cuyo excepcional éxito hizo que la propia Bethesda fijase su mirada en iOS y Android.

Porque, si bien, la razón de ser de Fallout Shelter era promocionar el último gran Fallout, este gestor de refugios supo brillar con luz propia y hasta sentar cátedra. Siendo el primero de una serie de adaptaciones a medida de los éxitos de la casa para móviles.

Dishonored 2

La saga Dishonored cuenta con dos entregas numeradas y un tercer título. Y lo mejor de todo es que no necesita más para ser una de las licencias estrella de la compañía de Maryland: su espectacular universo steampunk sumado a una magistral libertad de acción convierten cada Dishonored en cita obligada.

Con todo, hay que reconocer que Dishonored 2 sabe imponerse sobre las otras dos aventuras. Quizás no cuente con el factor novedad, pero su jugabilidad, su trama y su manera de dar importancia a las decisiones del jugador lo posicionan entre lo mejorcito de Bethesda.

The Evil Within 2

Shinji Mikami, el creador de Resident Evil nada menos, desató de la mano de Bethesda la evolución del género de los Survival Horror. Y pese a que la saga de Capcom ha sido la que apostase finalmente por el terror en primera persona,  The Evil Within retiene todo aquello que nos conquistó al poner los pies por primera vez en la Mansión Spencer.

Dicho lo cual, The Evil Within sabe ser una saga de horror visceral y suspense por derecho propio. El detective Sebastián Castellanos se impone como uno de los grandes personajes de una compañía que irradia carácter. Algo que se revalida todavía más en una secuela que demuestra el peso y el talento de la división nipona de Bethesda.

Prey

Desde su propio planteamiento, Prey era una combinación ganadora: Arkane Studios reimagina el clásico de Human Head Studios de 2006 y, en el proceso, lleva todos sus aciertos a su propio terreno.

El triunfo de este nuevo Prey está siempre a la vista. Su manera de combinar de manera dinámica las sensaciones de acción y suspense asientan esa identidad que Bethesda y Arkane han forjado durante años. Y, en el proceso, el jugador recibe generosos y muy bien tirados toques de terror espacial.

Wolfenstein II: The New Colossus

Secuelas y nuevas entregas basadas en las aventuras de B.J. Blazkowicz ha habido una barbaridad desde Wolfenstein 3D. Desde reinicios hasta experiencias en Realidad Virtual. Pero el grado de brutalidad de Wolfenstein II: The New Colossus está por superar.

La secuela del también sobresaliente Wolfenstein: The New Order fue la carta más alta de un año 2017 sencillamente arrollador para la propia Bethesda. Y pese a que lanzar un shooter de este calibre sin multijugador podría considerarse un acto temerario, The New Colossus no lo necesitaba en absoluto.

DOOM Eternal

Hasta ahora hemos visto shooters muy intensos por parte de Bethesda, pero ninguno puede medirse con la demoledora espiral de ultraviolencia de DOOM Eternal. Un título que no solo está a la altura del clásico de culto, sino que se impone como uno de los mejores FPS de la historia de los videojuegos.

La purga demoníaca definitiva condensa en una campaña la ambición de Bethesda, el espíritu gamberro de iD Software y el maquiavélico diseño de niveles de la saga. Elevándolo todo a su máxima expresión y, en el proceso, volcándolo hacia un multijugador asimétrico en el que la carne y la sangre sirven como fuegos artificiales.

Bethesda: un futuro demasiado prometedor

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El legado de Bethesda brilla con luz propia. Es más, muchas de sus joyas se nos quedan en el tintero. Y, sin embargo, es inevitable tener la la sensación de que lo mejor está todavía por llegar.

De partida, Arkane Studios desplegará este mismo año Deathloop en PS5 y PC, un potentísimo shooter que promete aportar nuevos elementos a la narrativa a través de su mecánica de loops temporales. Y para la segunda mitad del año llega otro plato fuerte: la experiencia espectral de Ghostwire: Tokyo, el nuevo proyecto de Tango.

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Mención muy especial al nuevo proyecto de Indiana Jones: con LucasFilm Games de regreso, Bethesda se ha llevado el gato al agua atreviéndose a poner al aventurero más icónico de la gran pantalla al servicio de MachineGames. Quienes, por cierto, también tienen un Wolfenstein III entre manos.

Es inevitable sentirse optimista viendo todo lo que está por llegar por parte de Bethesda y el excepcional legado que avala a cada uno de sus estudios. Sobre todo, cuando los jugadores podremos disfrutar de sus clásicos, sus éxitos recientes y todos sus futuros proyectos a través de un Game Pass que redobla su valor con cada incursión del Doomslayer, de B.J. y del héroe que desees ser en el próximo The Elder Scrolls.

Porque si el panorama pinta bien a corto y medio plazo, de cara al futuro no tan cercano luce todavía mejor: más allá del misterioso Starfield, su primera licencia en años, nos espera un The Elder Scrolls VI que nace con el propósito de superar a Skyrim. Y eso son palabras mayores.



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