Las sardinas, protectoras frente a la diabetes (cuánto comer a la semana)


Los beneficios para la salud de las sardinas y el pescado azul son ampliamente conocidos: sus altos niveles de grasas insaturadas ayudan a regular los niveles de colesterol y previenen la aparición de enfermedades cardiovasculares. Sin embargo, sus aportes no culminan ahí. Un nuevo estudio halló propiedades protectoras frente a la diabetes.

El trabajo concluyó que el consumo regular de sardinas ayuda a prevenir la aparición de la diabetes tipo 2, la más frecuente (9 de cada 10 casos corresponden a ella) y cuya prevalencia se encuentra en ascenso, estrechamente vinculada a la mala alimentación y al sedentarismo.

En Argentina, el 12,7% de la población adulta vive con diabetes, según la última Encuesta Nacional de Factores de Riesgo (ENFR 2018).

Los nutrientes que se encuentran en altas cantidades en las sardinas, como taurina, omega 3, calcio y vitamina D, ayudan a proteger frente a esta enfermedad, según el estudio liderado por Diana Diaz Rizzolo, profesora e investigadora de la Facultad de Ciencias de la Salud de la Universitat Oberta de Catalunya (UOC) y del Instituto de Investigaciones Biomédicas August Pi i Sunyer (IDIBAPS), de Barcelona, España.

“Las sardinas no solo tienen un precio razonable y son fáciles de conseguir, sino que también son seguras y ayudan a prevenir la aparición de la diabetes tipo 2. Este es un gran descubrimiento científico. Es fácil recomendar este alimento durante los chequeos médicos, y es ampliamente aceptado por la población ”, afirmó Rizzolo.

Los resultados del trabajo realizado por el un equipo del IDIBAPS, el Instituto de Investigación de Ácidos Grasos, la Universidad de Barcelona, ​​el CIBERDEM y el Departamento de Endocrinología y Nutrición del Hospital Clínic de Barcelona fueron publicados en la revista Clinical Nutrition .

La sardina forma parte importante de la dieta mediterránea. Foto Shutterstock.

Cuánto comer a la semana

En el estudio participaron 152 pacientes mayores de 65 años que habían sido diagnosticados con prediabetes (niveles de glucosa en sangre entre 100-124 mg / dl) .

Todos los participantes fueron sometidos a un programa nutricional que buscaba reducir el riesgo de que desarrollaran la enfermedad, pero solo el grupo de intervención agregó 200 gramos de sardinas a su dieta por semana (dos latas de sardinas en aceite de oliva).

Para facilitar este consumo, los participantes del estudio recibieron una lista de recetas que incluían sardinas en conserva. Se les recomendó que comieran la sardina entera, sin quitar los huesos, ya que son particularmente ricos en calcio y vitamina D.

Del grupo que no incluyó sardinas en su dieta, el 27% de participantes tenía un alto riesgo de padecer diabetes. Después de un año, el 22% se encontraba en la misma categoría.

En cambio, en la rama que incluyó sardinas en su dieta, el 37% tenía un alto riesgo de desarrollar diabetes al comienzo del estudio. Después de un año, solo el 8% seguía teniendo un riesgo muy alto.

También se observaron mejoras en otros parámetros bioquímicos importantes, como un índice de resistencia a la insulina reducido, un aumento del colesterol “bueno” (HDL), un aumento de las hormonas que aceleran la descomposición de la glucosa (adiponectina) y una disminución de los triglicéridos y la presión arterial, entre otros.

El estudio se llevó a cabo en participantes de 65 años o más porque la incidencia de diabetes es mucho más alta en las personas mayors que en la población joven (aunque se detecta a edades cada vez más tempranas).

“A medida que envejecemos, las dietas restrictivas (en términos de calorías o grupos de alimentos) pueden ayudar a prevenir la aparición de diabetes. Sin embargo, la relación costo-beneficio no siempre es positiva, como encontramos en otros estudios ”, sostuvo Rizzolo. “Los resultados, no obstante, nos llevan a creer que podríamos obtener un efecto preventivo igualmente significativo en la población más joven”.

La mejor forma de incorporar los beneficios es a través de la alimentación. Foto Shutterstock.

La mejor forma de incorporar los beneficios es a través de la alimentación. Foto Shutterstock.

El papel protector de los alimentos

El hecho de que alimentos como las sardinas, ricas en taurina, omega 3, calcio y vitamina D, tengan un claro efecto protector frente a la aparición de la diabetes no significa que la ingesta aislada de estos suplementos tenga el mismo efecto, aclararon los investigadores.

“Los nutrientes pueden jugar un papel fundamental en la prevención y el tratamiento de muchas patologías diferentes, pero su efecto suele estar provocado por la sinergia que existe entre ellos y el alimento que los contiene. Por lo tanto, las sardinas tendrán un elemento protector porque son ricas en los nutrientes antes mencionados, mientras que los nutrientes incorporados de forma aislada en forma de suplementos no funcionarán en la misma medida ”, explicó Rizzolo.

En la segunda fase del estudio, su equipo ya comenzó a estudiar el efecto de las sardinas en la microbiota intestinal, “ya que afecta la regulación de muchos procesos biológicos y necesitamos entender si han jugado un papel en este efecto protector contra la diabetes 2” , sostuvo.

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