las claves del manejo para evitar pérdidas económicas



En la jerga popular ganadera se suele escuchar la frase “Cada establecimiento es un mundo aparte” que la podemos interpretar como que en cada establecimiento ganadero se produce de formas distintas y también que las problemáticas que se presentan son distintas.

Sin embargo, los campos ganaderos del NEA y NOA de Argentina, comparten al menos una problemática en general, la garrapata común del bovino “Rhipicephalus (Boophilus) microplus”.

Éste es el parásito externo con más impacto económico en los campos ganaderos de las provincias de Salta, Tucumán, Jujuy, Santiago del Estero, Norte de Santa Fe, Norte de Córdoba, Catamarca, Formosa, Misiones, Corrientes y Chaco, zonas tropicales y subtropicales, afectando a un total de 16 millones de cabezas. En los últimos años, además, hemos tenido una expansión del área ecológicamente apta para garrapatas siendo hoy una problemática frecuente en el norte de Entre Ríos.

La garrapata común del bovino es un ectoparásito hematófago que parasita principalmente a los bovinos, aunque también puede parasitar a otros mamíferos domésticos y silvestres. Esta garrapata tiene un ciclo biológico de un solo hospedador que se divide en dos fases: una parasitaria que dura en promedio 23 días, donde la garrapata se desarrolla sobre el bovino y otra no parasitaria o de vida libre, que se cumple en el campo, fuera del hospedador, y su duración es variable ya que es influida por la temperatura y humedad.

Las garrapatas del bovino tienen ondas generacionales de desarrollo, arrancando con la primera generación de garrapatas en los meses de agosto – septiembre y dependiendo de la temperatura y humedad del ambiente, según la zona geográfica, pueden tener de 3 a 5 ondas.

De esa forma se van multiplicando, logrando un pico de garrapatas sobre los animales en los meses del otoño, provocando pérdidas productivas como son la disminución en la ganancia de peso, daños en los cueros, menor producción láctea, y traumas en la piel del animal que a veces provocan otras parasitosis, como son las miasis (Bicheras).

Por otro lado, la garrapata propaga la denominada “tristeza” en los bovinos al ser un transmisor de anaplasmosis (Anaplasma marginale) y ser el vector exclusivo de la babesiosis bovina (Babesia bovis y Babesia bigemina), que según el grado de inmunidad que tenga el rodeo este complejo provoca gran mortandad de animales adultos susceptibles.

En la actualidad, antes de arrancar con un programa para controlar esta parasitosis externa deberíamos saber a qué drogas son sensibles las garrapatas que tenemos en el establecimiento. Para ello desde Biogénesis Bagó trabajamos con el Laboratorio de fármacos garrapaticidas de la Facultad de Cs. Veterinaria de Corrientes (UNNE), realizando bioensayos para evaluar la sensibilidad o resistencia a las distintas drogas por parte de las garrapatas y en base a estos análisis se diseñan los planes de tratamiento estratégicos. En las zonas de control, lo ideal es hacer entre 3 a 4 tratamientos anuales, realizando una rotación de los principios activos evitando así la aparición temprana de resistencia a las drogas.

En el mercado veterinario argentino contamos con distintos acaricidas químicos para ser utilizados por distintas vías de aplicación: inyectables, por derrame dorsal (pour on) o baños de inmersión. De todas las drogas disponibles, los productos para baños por inmersión son la opción más económica por bovino tratado.

Con el objetivo de cuidar los productos y mantener su alta eficacia es recomendable que el veterinario, productor o responsable de los tratamientos garrapaticidas siga una serie de recomendaciones para preparar y controlar los baños.

ASPERSIN es un garrapaticida para baños de inmersión formulado a base de Cipermetrina y Clorpirifós. Esta combinación potencia la acción de ambos principios activos, por el sinergismo que producen entre sí logrando un 100% de volteo de garrapatas. Este es un producto de fácil preparación, que necesita trabajar a un PH que sea neutro a acido.

Es fundamental para la carga de un baño con ASPERSIN, sobre todo cuando se está cambiando un principio activo como Amitraz que trabaja a un PH alcalino, vaciar la totalidad del bañadero y hacer una buena limpieza de las paredes y piso del bañadero, sacar los restos de cal que quedan adheridos a las paredes utilizando cepillos de acero, amoladora e hidro lavadora, realizar un enjuague del baño con una carga de agua, volver a vaciar y dejar secar.

Una vez que se carga el baño se debe medir el pH del agua antes de agregar el producto. El agua deberá poseer un pH que esté entre 5,5 y 8. Valores superiores o inferiores llevaran a la degradación de los principios activos. Para corregir el pH, en caso de que el agua sea demasiado alcalina, debemos incorporar al agua del bañadero ácido clorhídrico o ácido muriático e ir chequeando el descenso del pH con un peachimetro. Esto es fundamental en el momento de cargar el baño, sobre todo en campos con aguas duras. Para mantener la eficacia del baño es fundamental monitorear el PH de la preparación antes de utilizarlo y corregir si es necesario.

Antes de bañar la hacienda se debe realizar un muestreo del contenido a los fines de determinar, mediante técnicas analíticas de HPLC (siglas en ingles de cromatografía líquida de alta eficacia), si la concentración de las drogas se encuentra en los valores recomendados para mantener su eficacia. Un pie de baño cargado con ASPERSIN tiene 166 ppm de Cipermetrina y 416 ppm de Clorpirifos.

Se deben respetar estrictamente las indicaciones del laboratorio respecto a la cantidad de producto a utilizar, tanto si se está realizando un pie de baño como si se está realizando la reposición o refuerzo de producto. Así, una vez que se cargó el baño con los litros de agua en el nivel de trabajo adecuado, se procede a realizar el agregado del producto garrapaticida siguiendo las instrucciones.

Como sugerencias de manejo es recomendable encerrar los animales en un piquete con disponibilidad de agua y sombra un día antes de proceder a bañarlos, evitar los días de extremo calor, evitar bañar categorías muy dispares juntas ya que existe posibilidad que los terneros sean ahogados por animales de mayor porte, siempre es conveniente hacer un aparte y dejar a las categorías más chicas para bañar a lo último. Durante el baño el personal de trabajo tiene que horquillar de manera tal, que el animal permanezca entre 15 y 20 segundos en el bañadero y sumerja la cabeza al menos dos veces. Luego hay que dejar a los animales unos 20 minutos en el corral escurridero para tener una buena recuperación del baño y evitar que el líquido contacte con la tierra.

Siempre es oportuno consultar el pronóstico de lluvias evitando que los animales bañados estén expuestos a precipitaciones dentro de las 24 horas posteriores a un baño, si esto sucediera se deberá volver a bañar la hacienda.

Solo el 5 % de las garrapatas se encuentran sobre los animales, el 95 % restante están en el suelo. En este sentido los tratamientos deben ser realizados entendiendo que la población que alcanzamos es minoritaria, que se deben realizar estratégicamente entendiendo la dinámica de generación de garrapatas y utilizando las herramientas disponibles en los momentos adecuados para bajar la carga de garrapatas en el campo si se pretende convivir y evitar pérdidas productivas significativas. Si el objetivo es la erradicación, la estrategia será distinta.

Evitar las enormes pérdidas económicas que genera esta parasitosis es algo que debe ocupar a veterinarios, productores, entidades e industria, cuidar la eficacia de los productos también.

Nota de redacción: el autor es M.V. del Servicio Técnico de Biogénesis Bagó.



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