la película que todos rechazaban y se convirtió en una de las sagas más exitosas del cine


De acuerdo; el diario del lunes dice que Indiana Jones y los cazadores del arca perdida fue la película más taquillera de 1981, confirmó a Harrison Ford como una gran estrella y supuso un punto de inflexión en el cine de aventuras, y nadie se animaría a cuestionar sus merecimientos.

Sobre todo, cuando, 40 años después, la saga del intrépido arqueólogo y profesor universitario sigue metido en nuestras vidas, con un exultante Harrison Ford que esta semana se volvió a calzar su sombrero para comenzar a rodar la quinta entrega.

Pero el camino que tuvo que recorrer Indiana hasta alcanzar la gloria no siempre estuvo tapizado de rosas, y lo cierto es que en la previa no todos pensaban que la aventura tendría un final feliz.

La historia cuenta que, inspirado en las películas de acción que marcaron su infancia, George Lucas comenzó a pensar a comienzos de los ’70 en una historia titulada The Adventures of Indiana Smith (Las aventuras de Indiana Smith), a la vez que planeaba la saga de Star Wars.

A 40 años de su estreno, “Indiana Jones y los cazadores del arca perdida” sigue siendo un título de referencia para el cine de aventuras. Foto IG @indianajonesofficial

Las pistas de la imaginación prodigiosa, a la vez que copiosa, del cineasta estadounidense surgen de las notas de producción que conserva la Biblioteca de la Academia de Artes y Ciencias Cinematográficas de Estados Unidos.

Lucas trabajó en el desarrollo de la historia del arqueólogo con Philip Kaufman, que fue quien introdujo la idea del arca perdida que contenía las tablas de los mandamientos de Jesús. Pero después dejó de lado este proyecto para concentrarse en Star Wars.

En vacaciones se piensa mejor

De nuevo; con el diario del lunes bajo el brazo, a nadie se le ocurriría dudar de lo acertado de su decisión. Sin embargo, ante la posibilidad de que el estreno de La guerra de las galaxias (1977) fuera un fracaso, Lucas decidió viajar a Hawai junto a algunos amigos. 

La comitiva vacacional incluía a Steven Spielberg, que a sus impulsivos 31 años tenía en mente dirigir un film de James Bond. “Tengo algo mejor que eso. Se llama Raiders of the Lost Ark. (Lucas) Me contó la historia y me comprometí a hacerla en la playa”, ha contado en varias ocasiones Spielberg.

George Lucas le contó a Steven Spielberg la historia que tenía en mente durante las vacaciones que se había tomado para estar lejos del estreno de Star Wars, por si era un fracaso, y puso en marcha su segunda gran criatura. Foto AP Photo/Lucy Nicholson

George Lucas le contó a Steven Spielberg la historia que tenía en mente durante las vacaciones que se había tomado para estar lejos del estreno de Star Wars, por si era un fracaso, y puso en marcha su segunda gran criatura. Foto AP Photo/Lucy Nicholson

La idea original era una película más de serie B, que mezclaba aventuras, fascismo y misticismo, pero durante el proceso de producción se convirtió en algo de mayor envergadura. Y para darle forma fueron a buscar al escritor Lawrence Kasdan, para que se hicera cargo del guión.

“Cuando empecé, me sentía intimidado, pero me di cuenta de que la razón por la que me habían contratado era que querían a alguien que hiciera todo el trabajo duro, lo pusiera todo junto. Tenían grandes escenografías en mente, pero eso es diferente de un guión”, cuenta Kasdan en una exhaustiva nota publicada por Empire en 2008..

Según reveló el propio Spielberg, “hubo un montón de cosas que se salieron del guión”. Algunas de ellas, contó, fueron a parar a otras entregas de la saga. Los debates se sucedían, en torno al eje de la historia, que aún buscaba su cauce definitivo.

“Nuestra mayor disputa fue que yo tenía una visión heavy-metal del personaje de Toht (Ronald Lacey). Lo vi con una mano protésica que era de hecho una ametralladora y un lanzallamas. Era como Terminator antes de Terminator. Ahí es donde George (Lucas) y dijo: ‘Steven, estás cruzando de un género a otro.’ Estuve de acuerdo”, admitió el director más adelante.

Pese a que llevaba las de ganar, a George Lucas no le resultó fácil vender el proyecto, sobre todo porque planteaba nuevos términos d e negociación con las compañías. Foto AP Photo/Robert Mecea

Pese a que llevaba las de ganar, a George Lucas no le resultó fácil vender el proyecto, sobre todo porque planteaba nuevos términos d e negociación con las compañías. Foto AP Photo/Robert Mecea

El síndrome The Beatles

El combo, así, a la vista de quienes le estaban dando forma, presagiaba un éxito seguro. Pero como con The Beatles, parece que a algunos les costó ver la luz al final del túnel.

La película, por entonces apenas un ambicioso proyecto, fue rechazada por prácticamente todos los estudios de la ciudad. La razón, según aseguró Lucas, no pasaba por si sería exitosa o no, sino por la poca confianza que tenían en los $20 millones que habían calculado necesitar para hacerla.

Claro que a los ejecutivos tampoco parece haberles cerrado el acuerdo que proponía Lucas, que le quitaba a las compañías el habitual control total de los números. O mejor dicho, de los billetes. Según el productor, “No les gustó eso. Tenía licencia. Controlaba los derechos de secuelas. Cosas que se alimentaban de lo que hacía con Star Wars“.

Y, sobre todo, no lo querían a Spielberg. ¡Je! Así de absurdo. “Si podés conseguir otro director en el que tengamos más confianza, podés hacerla”, dicen que le dijeron a Lucas, que sí confiaba a pleno en el director de E.T. el extraterrestre y tantas otras películas que no olvidaremos jamás.

Steven Spielberg venía de un estrepitoso fracaso con "1841", y había perdido la confianza de los ejecutivos.

Steven Spielberg venía de un estrepitoso fracaso con “1841”, y había perdido la confianza de los ejecutivos.

Lo que pasa es que Steven venía de hacer 1941, el mayor fracaso de su trayectoria. Y tanto allá como acá, parece que es ley eso de que por más campeonatos que ganes, si después perdés el clásico, tu suerte está sellada. Sólo que lo que acá sucede en el fútbol, por lo visto allá ocurre en el cine. 

Aún con todas las apuestas en su contra, Lucas y Spielberg llegaron a un acuerdo con Paramount, que era muy novedoso por entonces: se quedaban con los derechos de merchandising, con gran parte de las ganancias por alquiler de vídeos y además incluía la realización de un total de cinco películas

Con la plata asegurada, llegó la hora de elegir al protagonista, y con la idea de evitar transformar a Ford en una especie de actor fetiche, después de haberlo dirigido en La guerra de las galaxias, Lucas propuso otras alternativas.

Una sociedad con buenos dividendos, la que forjaron Lucas, Ford y Spielberg. Foto AP Photo/Lionel Cironneau

Una sociedad con buenos dividendos, la que forjaron Lucas, Ford y Spielberg. Foto AP Photo/Lionel Cironneau

Aunque no lo veamos, Harrison Ford siempre está

La elección, entonces, recayó en Tom Selleck, quien después de haber sido apalabrado, apurado por la CBS resolvió que su futuro era ser el protagonista de Magnum, P.I., algo de lo que cuesta creer que no se haya arrepentido con el tiempo.

“Siempre está Harrison Ford”, cuentan que dijo Spielberg. El actor, que venía dulce después de haberle vendido su cuerpo a Han Solo, leyó el guión, y dijo que sí. Pero con una condición: que el trato fuera por tres películas. Se equivocó por dos, pero no fue grave. A 40 años, Harrison Ford todavía está. 

Para acompañarlo, y tras barajar nombres como Debra Winger, Amy Irving o Sean Young, se seleccionó a Karen Allen, una actriz poco conocida pero que daba el perfil de heroína clásica al estilo que buscaba Spielberg para interpretar a Marion Ravenwood.

Harrison Ford y Karen Allen, a quienes Spielberg comparó con Elsa y Rick en "Casablanca". Foto IG @indianajonesofficial

Harrison Ford y Karen Allen, a quienes Spielberg comparó con Elsa y Rick en “Casablanca”. Foto IG @indianajonesofficial

“Siempre pensé que Harrison era una especie de Humphrey Bogart contemporáneo” y que su relación en la pantalla con Karen Allen “era un poco como la de Elsa y Rick en Casablanca”, afirmó Spielberg en una entrevista con el American Film Institute (AFI).

El rodaje comenzó el 23 de junio de 1980 en La Rochelle (Francia) y pasó por varias localidades de Túnez, Inglaterra y California (EE.UU.); y no fue del todo fácil, al menos en sus inicios. El guión, aparentemente no era de lo más convencional.

A tal punto que John Rhys-Davies, el Sallah de la saga, llegó a decir que se leía como una historia de cómic. “Había páginas y páginas de descripción visual, pero no mucho diálogo. Iba a ser el mayor desastre de todos los tiempos, o una nueva moda en el cine”, comentó al respecto.

Kate Capshaw (esposa de Spielberg), Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford en el set de Indiana Jones y el templo de la perdición, cuando Indiana Jones ya se había convertido en una marca registrada y exitosa.

Kate Capshaw (esposa de Spielberg), Steven Spielberg, George Lucas y Harrison Ford en el set de Indiana Jones y el templo de la perdición, cuando Indiana Jones ya se había convertido en una marca registrada y exitosa.

Y Ford, lejos de contradecirlo, fue en la misma dirección. “Era flojo, esa era la manera de Steven. Éramos jóvenes, libres, confiados y felices. Sucedieron cosas…” ¡Y vaya si sucedieron, desde ese momento hasta cuatro meses después, cuando el trabajo finalizó, con un gasto que superó apenas en un 10% el pronóstico original. 

Entre esa cosas que pasaron, el pobre Harrison Ford tuvo que correr una y otra vez para no ser víctima de la roca gigante que era despedida por una de las trampas explosivas del templo, cuando Indiana se queda con el Golden Idol.

El actor -y su personaje- además tuvo que soportar que el tren de aterrizaje del avión golpeara su rodilla mientras luchaba contra un enemigo grande y musculoso, y logró salvarse cuando el hidroavión al que trepa para escapar se estrelló fuera de cuadro. Afortunadamente no estaba lejos del piso.

Después, la vida de Ford revelaría que no habría de ser su único percance aéreo, ni el más importante.

Unos años atrás, Harrison Ford se estrelló con su avioneta en un campo de golf en Los Angeles. Foto AFP PHOTO / JONATHAN ALCORN

Unos años atrás, Harrison Ford se estrelló con su avioneta en un campo de golf en Los Angeles. Foto AFP PHOTO / JONATHAN ALCORN

En cambio Lucas se las tuvo que ver con un mareo de grandes proporciones durante la primera semana de rodaje, en La Rochelle, y con el sol tunecino que atacaba a 51 grados y que, según Spielberg, le hinchó el rostro hasta casi duplicar su tamaño, convirtiéndolo en candidato a quedarse con el papel principal de cualquier película de terror. 

Y aún cuando la disentería amenazó con dejar vacantes algunos de los roles previstos en el guión -no faltó el productor que debió enfundarse en el vestuario para un reemplazo- existe una coincidencia entre realizadores, asistentes y actores en que el buen humor y la diversión sacó ventaja contra cualquier percance, durante los meses de trabajo que insumió el filme.

El estreno tan temido

Finalmente, el estreno llegó el 12 de junio de 1981 y fue el más taquillero en la historia de Paramount hasta ese momento. Llegó a los 212 millones a nivel mundial, lo que le convirtió en el mayor éxito del año, según los datos de la web especializada Box Office Mojo. Y ganó cuatro de los nueve Óscar a los que fue nominada.

Harrison Ford, según pasan los años, en "Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal".

Harrison Ford, según pasan los años, en “Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal”.

Su éxito provocó la realización de tres secuelas: Indiana Jones y el templo de la perdición (1984), Indiana Jones y la última cruzada (1989) e Indiana Jones y el reino de la calavera de cristal (2008), que estuvieron entre las más taquilleras de aquellos años.

El éxito de la primera entrega de la saga apuntaló, de paso, la carrera de Harrison Ford, que consiguió así dos personajes que han pasado a la historia del cine. Y elevó a la categoría de iconos elementos como el sombrero y el látigo de Indi, además de hacer enormemente popular la música de John Williams, que se convirtió en una de las señas de identidad de la saga arqueológica.

“Las películas de Indiana Jones fueron muy divertidas. No había nada que tuviera que tomar demasiado en serio, musicalmente. Recuerdo particularmente que el tema de Indiana Jones fue algo que escondí durante unas semanas, cambiando una pequeña nota aquí, una pequeña nota allá. Suena fácil, pero no lo fue”, contó el compositor.

El sombrero que Indiana usó en "Los cazadores del arca perdida" se convirtió en un objeto de culto, y también de subasta. Foto Adrian DENNIS / AFP

El sombrero que Indiana usó en “Los cazadores del arca perdida” se convirtió en un objeto de culto, y también de subasta. Foto Adrian DENNIS / AFP

“Fue simplemente una de las mejores experiencias de toda mi vida”, resumió para la AFI Spielberg, quien llegó a segurar que la primera entrega de la saga es la más perfecta de las tres.

La sensación parece haberse extendido a los cinéfilos, que siguieron con muchas ganas la evolución del personaje de Indiana Jones, la aparición de su padre (Sean Connery) o del joven Indi, que interpretó en La última cruzada River Phoenix, cuyo fallecimiento truncó el relevo natural del héroe.

No funcionó como se esperaba la entrada de Shia LaBeouf en El reino de la calavera de cristal, y de alguna manera Harrison Ford se vio obligado a seguir al frente de la saga, y ahora, a sus 78 está en pleno rodaje de la quinta película.

En el fondo, nada que deba sorprendernos. Es que, como dijo Spielberg en una entrevista con EFE hace unos años, puede encarnarlo hasta los 90.

Fuente: EFE – Alicia García de Francisco

E.S.



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