La dura historia de Álex Vigo, el nuevo refuerzo de River: “Mi padre biológico me abandonó antes de que yo naciera”

Familia no es la de sangre, sino la que formas en el proceso. Eso es algo que muchos aprenden –con cierta dificultad- en este camino llamado “vida”. Unos días son buenos, otros malos. Algunos son llevaderos siempre que se tenga un par de guías en casa. Otros, ni eso tienen y deben buscarlos en el proceso.

Las historias de abandono son pan de cada día. De hecho, están presentes en las sagas más populares del cine y la literatura. ¿Un par de ejemplos? Anakin Skywalker y Harry Potter. Uno nunca supo quién era su padre, mientras que el otro fue huérfano al perder a sus progenitores.

Dejando por fuera la ficción, hay personajes reales que son los directores y guionistas de su propia película. Tal es el caso de Álex Vigo quien, antes de convertirse en el nuevo refuerzo de River Plate, pasó los primeros capítulos de su vida como si de un drama plagado de desdichas se tratase, pero que pinta para un final feliz.

“[…] Mi padre biológico me abandonó antes de nacer. Faltaban dos semanas, pero ahora tengo a mi papá que es Jorge Rossi y de él aprendí algo: ‘padre es el que cría, no el que hace’ […]”, dijo Vigo en una entrevista para El Litoral.

Si bien hoy es conocido como Alex Vigo Gamaliel, antes jugaba a la pelota bajo otro apellido en un rancho cerca de la costa del Río Paraná. Nacido el 28 de abril de 1999 en la localidad de Colastiné Sur (Santa Fe), el hoy defensor de River daba sus primeros pasos en el fútbol bajo el apellido “Gómez” (el de su madre), pero, por decisiones judiciales, tuvo que ser cambiado al de su padre.

“Mi vieja empezó a hacerle juicio porque nos quedamos sin nada y no teníamos nada de nada”, explicó Vigo. “La Jueza, no sé bien por qué, le dijo a mi mamá que yo tenía que llevar el apellido de Vigo. El de mi papá biológico. Me lo tuve que poner y sacarme el de mi mamá. Yo tenía apenas diez años cuando pasó todo eso. Fue para poder comer”.

La vida del defensor y su familia no fue fácil. Tras el abandono, Verónica Gómez (madre), a los dos meses, dio a luz a Álex y Aixa Vigo, su hermana melliza. Los chicos crecieron sin una figura paterna, pero bajo la tutela de una madre que siempre luchó por darles una buena crianza, educación y humildad ante la vida.

“Mamá trabajaba limpiando casas. A pesar de estar en las malas, siempre nos educó con valores y nos crió con la humildad por delante. Uno se puede olvidar de muchas cosas, pero nunca de la humildad”, comentó Aixa en una charla telefónica con Clarín.

La hermana, que hoy estudia radiología en el Instituto Ceted de Santa Fe, contó que Álex juega a la pelota desde los 6 años y su sueño siempre ha sido brillar en un equipo grande del fútbol argentino.

Álex ha vivido en el mismo lugar que pasó su niñez y juventud, en una casa ubicada en Colastiné Sur en la costa del río Paraná. Una zona que siempre es azotada cuando hay mal clima, debido a la subida de las aguas. Cuando llegó a Colón de Santa Fe, le ofrecieron mudarse a la pensión de la institución, pero el jugador rechazó la propuesta y decidió quedarse con los suyos para ayudar durante las inundaciones.

“Yo le dije a Colón que no, que me iba a quedar con mi mamá para ayudarla a cuidar la casa, y ayudar a la gente con el terraplén para que no se inunde. Nos quedamos día y noche con las bombas tirando y bolseando para que la inundación no avance”, explicó Álex.

Antes de llegar a Colón, el jugador fue descubierto por el “Chupete” Marini cuando jugaba para el UNL (Universidad Nacional del Litoral) de la Liga Santafesina. A los 10 años ingresó a las inferiores del Sabalero y, una década después, se estrenó con el primer equipo.

Durante dos años defendiendo la camiseta de Colón, Álex disputó 48 partidos y marcó 1 gol. De hecho, formó parte del equipo subcampeón de la Copa Sudamericana 2019 y fue una pieza fundamental en el esquema de Pablo Lavallén.

Si bien su padre biológico nunca apareció, según su hermana, sólo lo hizo una vez y fue cuando Álex llegó a Primera División con Colón. Sin embargo, los hermanos no le prestaron mucha atención y decidieron seguir con sus vidas. Tampoco les hacía falta, ya que contaban con la presencia de un Jorge Rossi que ayudó a Verónica Gómez en la crianza y educación de los jóvenes.

Dios aprieta, pero no ahorca. 15 años después, tras dar por finalizada una etapa de grandes sacrificios, Álex cumplió su sueño y se transformó en el nuevo refuerzo del River Plate de Marcelo Gallardo.

“Cuando River se fijó en mi sentí mucha alegría. Es ahí donde uno se da cuenta de que viene haciendo las cosas bien. Es un sueño cumplido, deseaba mucho estar acá. Vengo a que Gallardo encuentre la mejor versión de mí, sé que él me la va a encontrar“, expresó Álex tras finalizar su revisión médica.

El próximo compromiso de River Plate será ante Rosario Central este sábado 20 de febrero a las 21. Álex –seguramente- estará entre los suplentes y no parará de contar los minutos para salir a la cancha y empezar a escribir un capítulo más de su historia.

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