la cuna de la siembra directa que no deja de innovar


Cada octubre, desde que en el año 2000 así lo declaró el Congreso Nacional, se realiza en Monte Buey la Fiesta Nacional de la Siembra Directa. En realidad, lo que dispuso es que esta localidad, junto con su vecina Inriville (a 20 km) fueran declaradas Capital Nacional de la siembra directa y el departamento de Marcos Juárez pionero en esta iniciativa. Pero lo interesante es que no se quedaron con esa cucarda. Han sabido cultivar este reconocimiento. Viejas y nuevas generaciones se amalgamaron para ir por más.

Así, en este pueblo de apenas 7500 habitantes ha crecido la industria metalmecánica, se convirtió en el primer Municipio Verde con certificación IRAM (incluso están con un proyecto para medir huella de carbono en campos periurbanos) y los últimos años también apostó a la producción de porcina agregando valor a los granos producidos y procesados en la zona.

Oriundo de Monje, otra pequeña localidad del sur santafesino, después de estudiar y trabajar en 1998 en Rosario (muy ligado a Aapresid, la Asociación Argentina de Productores en Siembra Directa), Santiago Lorenzatti se ha hecho un nombre en la comunidad agrícola a partir de su seriedad, responsabilidad y conocimiento técnico. “Yo llegué a Monte Buey a fines de 2007, cuando Jorge Romagnoli, que estaba en una etapa de expansión, me invitó a trabajar en su empresa”, recordó Lorenzatti.

Santiago Lorenzatti, oriundo de la localidad de Monje, pero afincado en Monte Buey.

“Monte Buey es la cuna de la siembra directa, porque acá, en el departamento de Marcos Juárez, hay muchos pioneros como (Rogelio) Fogante, el mismo Romagnoli, Eric Rosso y Roberto Peiretti, todos son de este barrio”, relató Lorenzatti. Sin embargo, no se han quedado con ese cuadro. Apuestan a seguir liderando el cambio. Datos recientes de la Bolsa de Cereales de Buenos Aires mostraron que en las últimas cinco campañas se quintuplicó la cantidad de productores que hacían cultivos de servicio y la región que más superficie tiene con esta práctica es el sur de Córdoba.

“Más allá de la SD, es una localidad que tiene una impronta de emprendedurismo importante relacionado a los agronegocios, es una sociedad que apuesta al crecimiento, la innovación y un liderazgo que va más allá de la agricultura”, resumió Lorenzatti. Y agregó: “La densidad de ingenieros agrónomo que viven acá es altísima, muchos, como yo, vinimos de otras ciudades y pueblos, pero otros tantos, son jóvenes de acá, que se fueron a estudiar y volvieron”.

Claro está, el apellido Romagnoli está fuertemente ligado a la innovación y la producción. Gustavo Romagnoli, primo de Jorge Romagnoli, tercera generación de productores, nació en el campo, fue a la pmaria en una escuela rural, después el colegio agrotécnico y finalmente agronomía en la Universidad de Córdoba. “Está claro que hay un mojón fuerte con los primeros pasos de la siembra directa, pero desde los años 80 hasta ahora los cambios han sido constantes, no podría decirte uno solo”, relató Gustavo Romagnoli.

“En la época de mis abuelos eran chacras, la gente vivía en el campo y había muchas escuelas rurales, se hacía mucho trigo, algo de maíz y la ganadería era extensiva, algo porcina y alguno se animaba a un ciclo completo bovino pero muy artesanal”, recordó Romagnoli. Y prosiguió: “Eso se fue transformando y la ganadería se fue yendo paulatinamente, en el 2000 éramos muy pocos los campos que quedábamos ganaderos, también entre 1990 y 2010 se dio un éxodo de familias rurales al pueblo”.

Gustavo Romagnoli, primo de Jorge Romagnoli, tercera generación de productores

Gustavo Romagnoli, primo de Jorge Romagnoli, tercera generación de productores

Sin embargo, a pesar de todos esos cambios, para Romagnoli, lo destacado es que la zona (Monte Buey, pero también Inriville, y el partido de Marcos Juárez en general) mantuvieron “la bandera de ser una región vanguardista”. Justamente, la profesionalización de algunas empresas familiares, que se organizaron y empezaron a ver nuevos horizontes, permitió exportar el conocimiento de la siembra directa a otros sitios. “Primero fueron a campos en el oeste y después al norte, primero el norte de Córdoba, después Santiago del Estero”.

Según Romagnoli, esta dispersión a partir de la profesionalización de las empresas familiares “monteboyenses”, fue el motor para la instalación de muchas empresas de insumos “porque si te ponés a pensar, para abastecer las 60.000 hectáreas que hay en la colonia de Monte Buey, no te cierra el número de tantas agronomías y venta de insumos, en realidad hay centros de servicios importantes que se sostienen porque desde acá gestionamos otras áreas de producción que no están acá”.

Nacido (en 1977) y criado en Monte Buey, hijo de productor agropecuario, de madre maestra rural y abuelo contratista, Luis Turletti ha llegado a la Secretaría de Producción, Ambiente y Desarrollo bajo la gestión del intendente Edwin Carlos Riva (Coalición del Partido Todos por Monte Buey) con un conocimiento acabado de lo que representa el campo para el pueblo.

“Es una localidad con una base económica netamente agrícola, ha ido creciendo impulsada por el agro”, ratificó Turletti, quien marcó como disrupción significativa la adopción de la siembra directa y el trabajo de los pioneros, “que empezaron a desarrollar la técnica no sólo acá, trayendo el progreso al pueblo, sino que también exportaron el conocimiento a otras regiones como el norte argentino”.

Campo y ciudad

Pareciera que en un pueblo con la cantidad de habitantes que tiene Monte Buey y una fuerte especificación en agronegocios, no debería haber un enfrentamiento entre “los del campo” y “los de la ciudad”. En definitiva, son todos del pueblo.

“Se pueden dar dos caminos: uno más positivo, que, en cierta forma, al ser una localidad pequeña, todos saben que, en mayor o menor medida, su negocio está conectado con la ruralidad, desde un restaurant, un albañil, algún servicio de ferretería, taller, mucho de todo eso está traccionado por la actividad del campo”, opinó Lorenzatti. Pero además, reconoció que hay que hacer una autocrítica por “una falta de diálogo e interacción con distintos actores sociales, eso pasa acá y también en el país”. “Si bien interactuamos en otras instancias con la sociedad, como el colegio o el club, cuando se habla de las situaciones que se generan a partir de la producción agropecuaria nos sectorizamos”, lamentó Lorenzatti.

“Hay muchos técnicos que han encontrado en Monte Buey su lugar en el mundo, lo que habla no sólo de una posibilidad laboral sino también de la ciudad como prestadora de servicios para la gente que se instala”, dijo Turletti. Y agregó: “Es un poco el concepto de desarrollo local, que tiene tres pilares: la sociedad, la economía y el ambiente, y que se fortalece a partir de la relación entre ellas”.

Los jóvenes

Al terminar el secundario, los jóvenes pueden quedarse estudiando o trabajando, pero también pueden migrar y estudiar a pocos kilómetros. En el caso de estudiar una opción es el Centro de Aprendizaje Universitario (CAU) de la Universidad Siglo 21.

También es interesante la oportunidad para los que directamente hacen el secundario en la escuela agrotécnica. Lorenzatti ponderó el aporte que hace el Instituto Técnico Agroindustrial (ITAI), “en donde estudian los del pueblo, pero también vienen de afuera”.

Y en el caso de querer estudiar en otro sitio, antes había que irse a Córdoba, hoy está la posibilidad de Villa María, a 100 kilómetros.

En el caso de buscar una fuente laboral rápida, Turletti remarcó el abanico de posibilidades que ofrece el sector agropecuario, no sólo por la diversidad de actividades (a campo, en talleres, en oficinas), sino también en la capacitación que demandan.

El funcionario destacó que “el desarrollo de la industria porcina, ya hay 11.000-12.000 madres juntando todas las granjas y es un sector que demanda mano de obra”.

“Por otro lado, estoy convencido que chicos que salgan del secundario con el conocimiento de saber programar van a tener hallando el camino para la inserción laboral y es un trabajo que, con buena conectividad y una computadora, pueden hacer desde su casa, para la región y para cualquier lugar del mundo”, opinó Turletti.

Desafíos

Para Romagnoli, uno de los desfíos es que no haya división social, que se pueda seguir viviendo con tranquilidad y que haya posiblidades para todos los que quieran trabajar en diferentes rubros y actividades.

En una misma línea, para Lorenzatti, uno de los desafíos es generar conocimiento científico, certificaciones como puntapié para el entendimiento. “De hecho, certificamos como primer Municipio Verde, atendiendo sobre todo la agricultura periurbana, es un desafío continuar este diálogo y apoyándose en las ventajas competitivas que tenemos”, aportó Lorenzatti.

Monte Buey fue el primer municipio verde certificado por Aapresid.

Monte Buey fue el primer municipio verde certificado por Aapresid.

“El desafío del municipio, de las instituciones y de las empresas grandes de la ciudad es seguir avanzando para que otras empresas vean la región como un polo de inversión para seguir la cadena de valor agregado de los granos, por ejemplo, de la carne porcina, también hay una avícola de huevos, y hay una extrusadora de soja, que coloca la harina en las granjas porcinas”, apuntó Turletti.

Argentina es una máquina de generar jóvenes emprendedores con talento, propio de un país inestable que tiene que acomodarse todo el tiempo al cambio, esa es la ventaja del recurso humano argentino”, dijo Turletti. Y concluyó: “El mundo va a requerir siempre alimentos de calidad, que sean producidos de una forma amigable, las tecnologías blockchain llegaron para quedarse para brindarle seguridad a los consumidores, ojalá lo entiendan todos, que brinden los marcos jurídicos y económicos, a través de créditos, para potenciar esto, porque Argentina necesita generar más mano de obra privada, para compensar la carga del empleo público, eso es lo que buscamos desde Monte Buey”.

“Acá hay una potencialidad en suelos y ambientes que permiten hacer de todo, y la ciudad lo ha sabido aprovechar bien, no sólo los que estamos en el campo, porque además de todas las oportunidades que se generan, es un lugar lindo para vivir que atrae profesionales y gente capacitada en distintos rubros, el hilo conductor de la zona es el potencial productivo, pero hoy la ciudad es mucho más que eso”, apuntó Romagnoli, quien destacó el rol de las “instituciones fuertes”.

“Es una sociedad que nos recibió a mi mujer y mis hijos con los brazos abiertos, desde un comienzo empezamos a integrarnos, pero fue muy fácil, como calidad de vida es un lugar fantástico, los chicos van al club y al colegio en bicicleta, se duerme la siesta”, resumió Lorenzatti, quien, como otros tantos, fue adoptado por la ciudad en un toma y daca saludable.



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