‘La casa del dragón’ 1×01: el gran inicio de un nuevo juego de tronos que comprime todo lo bueno de su predecesora


El esperadísimo primer episodio de ‘La casa del dragón’ ya está aquí y lo que propone viene a ser una versión sintetizada de todo aquello que en su momento tan bien funcionó en ‘Juego de Tronos’, sobre todo en sus primeras temporadas. Porque la nueva serie en HBO Max ha optado para su presentación por presentar una nueva partida para hacerse con el control del Trono de Hierro, haciendo especial hincapié en los tejemanejes de palacio para conseguirlo.

Eso sí, los responsables de ‘La casa del dragón’ son conscientes de que el público seguramente también quiera esas dosis de gran espectáculo que en ‘Juego de Tronos’ fueron apareciendo poco a poco. Por ejemplo, de ahí la presencia de ese imponente dragón que por ahora ha sido más un añadido de lujo a los decorados que otra cosa, pero también un recordatorio de que Warner se ha dejado aquí bien de dinero.

Cuidado con los spoilers del primer episodio a partir de aquí.

Situando las piezas

Eso sí, aquí la partida por hacerse con el control tiene un alcance más limitado al centrarse en exclusiva en los Targaryen, porque en ‘Juego de Tronos’ se incidía en varias familias clave de Poniente. Aquí el poder de los Targaryen es indiscutible y es desde dentro de esa familia donde surgen los problemas a la hora de determinar quién ha de ser la persona que suceda al Rey Viserys I interpretado por Paddy Considine.

Ya en ‘Juego de Tronos’ se indagó en la idea de que una mujer ocupase el Trono de Hierro, pero en ‘La casa del dragón’ es una idea especialmente inédita en esa sociedad, de ahí que tenga un peso mayor hasta el punto de convertirse en uno de sus grandes ejes dramáticos. Y es que inicialmente hasta el personaje interpretado por Milly Alcock se ve a sí misma cómoda en el papel que ocupa en lugar de dejarse llevar por la ambición.

Es ahí donde surgen dos realidades, la primera finiquitada para siempre en este episodio y la siguiente que sin duda tendrá un gran peso en episodios y hasta temporadas venideras. Por un lado, tenemos esa secuencia que George R. R. Martin había comparado con La Boda Roja de forma un tanto exagerada, ya que sí es un momento con mucha fuerza dramática, sobre todo cuando Viserys decide sacrificar a su esposa en beneficio de un hijo que acaba falleciendo poco después, pero tan pronto en la serie es imposible que tuviese la misma capacidad de impacto.

Ahí además también se percibe que ‘La casa del dragón’ no va a dejar de lado ciertos asuntos por espinosos que puedan resultar. Pienso por ejemplo también en la escena de sexo de Matt Smith con una prostituta, donde esta precuela de ‘Juego de Tronos’ prefiere no recrearse más de la cuenta en el desnudo femenino, pero sin forzar tampoco para evitarlo.

La Casa Del Dragon Viserys

El Daemon Targaryen de Smith es precisamente el otro tema que promete tener un mayor recorrido, ya que es su evidente ambición de hacerse con el Trono de Hierro lo que añade por ahora una dosis de incertidumbre que le siena bastante bien a la serie. Es cierto que su personaje resulta un poco unidimensional, pero es un aspecto imprescindible para que el episodio no acabe cayendo en lo demasiado burocrático a la hora de abordar la sucesión.

Además, también nos ha alguna alegría como esa competición que quiere ganar a toda costa -para él lo honorable es algo que importa bien poco- y en la que acaba derrotado a última hora, sin olvidarnos de ese cara a cara contra Viserys en el que el siempre acertado Considine muestra un ímpetu del que hasta entonces había adolecido sus personaje.

Por lo demás, mucha dosis de introducción y de ir situando a los personajes, algo lógico tratándose de un primer episodio. Quizá se eche en falta un cliffhanger tan potente como el del primer episodio de ‘Juego de Tronos’ con Jaime Lannister lanzando al vacío a Bran Stark, pero es una buena primera pieza de toque que recupera lo que mejor había funcionado en su predecesora y lo comprime para dejarnos claro que si realmente disfrutaste con aquella, aquí volverás a hacerlo.



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