“La agricultura puede y debe hacer un aporte significativo a la igualdad y la equidad”



Jimena Giralt lleva 19 años trabajando en el sector agroindustrial. Su primer cargo en Dow AgroSciences fue en el 2001. Ingresó allí como asistente de Marketing. Luego de pasar por varios puestos, y con el nacimiento de Corteva, en 2018, asumió a cargo el área de Comunicaciones Corporativas y Marketing de Corteva Agriscience para la Región del Cono Sur.

Además, junto con un grupo de compañeros que incluye varias funciones, lidera e impulsa la denominada Red WIN (Women´s Inclusion Network), que promueve las políticas de la organización para la visibilización de las problemáticas de género tanto al interior de la compañía como con las comunidades en las que opera, buscando la nivelación y la integración entre mujeres y hombres en el sector en todos los niveles.

– ¿Fue fácil llegar al cargo que ocupa hoy?

Me inicié en la industria desde muy joven, a los 18 años, y empecé haciendo un trabajo administrativo en Recursos Humanos, y desde ahí pude conducir mi carrera hacia mi área de interés, que era marketing, la carrera que yo estaba estudiando. Y así seguí, año a año, hasta poder llegar a una posición de toma de decisiones, con lo cual puedo decir con conocimiento de causa que hay un camino por recorrer, y que en muchos casos puede ser exitoso y pleno. En todos los caminos hay obstáculos, pero creo que estamos en un proceso de cambio que es auspicioso para poder generar progresos. Aún así, entiendo que es necesario seguir trabajando arduamente al interior de las compañías y las organizaciones para generar escenarios de paridad y nivelación que hagan resaltar las competencias de las personas, para promover el talento por el talento mismo, sin que el género sea una variable a considerar bajo ninguna circunstancia.

-¿Cómo fue variando la visión que tiene la sociedad desde que comenzaste a trabajar hasta la actualidad? 

Podemos encontrar algo positivo para resaltar en el cambio de visión que experimentó la sociedad respecto de la cuestión del género en los últimos 20 años. Hubo un cambio cultural profundo y trascendente, por momentos más gradual y por momentos más dinámico, pero parte de un proceso que concibe a hombres y mujeres como iguales en múltiples dimensiones. Sin ir más lejos, esta semana conocimos el dato de que las mujeres inscriptas para el ingreso en la Facultad de Ciencias Agropecuarias de la Universidad Nacional de Córdoba  son más que los hombres. En 2021 representan 52,1% del total cuando seis años atrás eran el 32,2%. La visibilización que se ha hecho de la problemática contribuyó a modificar lo que necesita ser modificado, y que aún no ha concluido plenamente. Sin dudas, debemos seguir trabajando para despejar cualquier sesgo.

– ¿Cree que hay mayor brecha de desigualdad en el agro que en otro sector? 

En el mundo del agro hay grandes desafíos y debemos superar barreras simbólicas. Pero estamos en un proceso auspicioso y positivo hacia un modelo equilibrado en cuanto a los roles de hombres y mujeres en el campo, y creo que eso nos permitirá honrar la relevancia del sector en la agenda pública. Creo que la agricultura puede y debe hacer un aporte significativo a la igualdad y la equidad, contribuyendo a cerrar las brechas de género. El campo, quizás como ningún otro sector, puede con sus acciones producir cambios trascendentes de manera transversal como consecuencia del espacio simbólico que ocupa en la sociedad.

– ¿Cuál es el desafío que tienen las mujeres rurales?

Es el desafío de acompañar la nivelación y protagonizarla al mismo tiempo. La herramienta para el cambio es el conocimiento y la educación. Corteva es una compañía de agrociencia, donde el conocimiento es el valor agregado del negocio. El conocimiento es el motor del cambio, en todas las dimensiones, incluída la de género. Por eso, tiempo atrás, con esta problemática en la agenda, encaramos el tema integralmente: encargamos un estudio de investigación sobre el modo de vida y las dificultades que padecen 4200 mujeres rurales de 17 países que pertenecen a cinco regiones del mundo. El estudio nos mostró que la capacitación y educación son las principales necesidades de las mujeres para eliminar los obstáculos de desigualdad de género, y en eso trabajamos desde entonces con distintos programas y herramientas.

-Teniendo un puesto que abarca el cono sur, ¿cómo ve a la Argentina en cuanto a la posición de la mujer y sobre todo de la mujer rural, en relación a otros países de la región?

Creo que se está trabajando en toda la región con una agenda similar, quizás algunos países avancen más rápido que otros, pero el objetivo es el mismo. Los cambios en el mundo del agro están en sintonía con las transformaciones culturales de fondo, y eso tiene tiempos distintos en cada país de la región. Desde Corteva, estamos trabajando para poder implementar programas transversalmente. Uno de ellos es el programa TalentA, un innovador proyecto de becas educativas y de capacitación para desarrollar y apoyar a mujeres rurales con talento que se implementó con éxito en España, Ucrania y Rusia, y que estamos analizando ahora para la Argentina. Concretamente, se brindó apoyo real para el progreso y la captación de nuevas oportunidades para mujeres que viven en áreas rurales y trabajan en la agricultura, que buscan desarrollar negocios y potenciar sus comunidades. Hay mucho camino por recorrer.



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