Kings of Leon: la banda volvió después de cinco años, con el primer disco que cotiza en criptomoneda


A comienzos de este siglo, cuando bandas como Pearl Jam y Foo Fighters comenzaban a ser consideradas clásicas, el rock mainstream necesitó inaugurar ídolos.

Entrando en las grandes ligas unos años después que los Strokes e Interpol, llegaron desde el sur estadounidense los Kings of Leon.

Integrante de una nueva camada de grupos, asomaba la cabeza con lo que hacía falta para que ese recambio fuera efectivo: buenas canciones -fuertes y melodiosas- y una estética vintage que sentara de maravillas a estos nuevos referentes, unos post adolescentes cuidadosamente despeinados.

Sus bigotes, un elemento visual que definía ese estilo entre raído, hippie y folky, despistaban, pero el éxito los abrazaría vertiginosamente.

Para su nuevo trabajo, Kings of Leon se desentendió de que pasen sus canciones en la radio y fueron por dónde les indicó la intuición y la inspiración. /Foto Prensa

La propuesta de la dinastía Followill (el vocalista y guitarrista Caleb, el bajista Jared y el baterista Nathan son hermanos, y Matthew, el guitarra líder, es primo de ellos tres) consistía en una buena ración de cruda distorsión que junto a ese aroma sureño generaba la fórmula ganadora.

Luego de siete álbumes y de atravesar momentos de calma y tempestad, 2021 los encuentra presentando When You See Yourself (Cuando te ves), disco que se anuncia como una vuelta a los orígenes aunque no sea tan así: si bien tiene momentos de acción y grandilocuencia, la placa es dominada por efectivos y emotivos medios tiempos.

Quizá la particularidad más destacable de este trabajo esté fuera del ámbito musical: es el primer disco en comercializarse mediante TNF (token no fungible), una criptomoneda pensada para dar valor a objetos de arte.

Cada token que la banda ofrece incluye material realmente exclusivo, ya que una de las características de este sistema es que los token tienen la posibilidad de ser trazables y proporcionan a la obra en cuestión una autenticidad irrefutable. Resumiendo, se trata de una novedosa manera de comunicación directa entre artistas y público.

La colección de Kings of Leon (llamada NTF Yourself y que incluirá vinilos, entradas especiales para futuros shows y hasta piezas de arte digital únicas) contará con 25 piezas exclusivas cuyas ganancias irán por completo al fondo Crew Nation, el cual asiste a los trabajadores del sector de la música en vivo, por demás afectados por la pandemia.

When You See Yourself debería haber salido hace más de un año, pero la pandemia también desafió la ansiedad y el control de ira, ex enemigos silenciosos de la banda.

“En principio no fue tan malo tener el disco listo mucho antes de poder lanzarlo. Trabajamos más en él. No sabíamos cuánto iba a durar esto, sonaba linda la idea de quedarse en casa un par de semanas. Luego la realidad se impuso. Intentamos mirar el lado optimista de todo y disfrutar el tiempo en casa. Tampoco queríamos lanzarlo en un momento en el que los fans no tenían ingresos”, apunta Caleb, cómodo desde su living.

-¿Siguen estando conformes con la música, al igual que el día que terminaron el disco?

-Creo que me ayudó mucho el hecho de que yo no volví a escuchar. Normalmente, cuando finalizo un proyecto no lo vuelvo a escuchar hasta que no es momento de hacerlo para prepararlo para el vivo. Así que pasó un tiempo largo en el que no lo escuché para nada, mi esposa sí lo quería hacer, pero ni siquiera lo puse para ella.

Y sigue: “A decir verdad, creo que no lo escuché hasta que no se lanzó para todo el mundo el 5 de marzo pasado (risas). Pero una vez que lo volví a escuchar, fue una placentera sorpresa para mí. Me puse feliz darme cuenta que las cosas que se retocaron se hicieron con una razón y no producto del aburrimiento”.

A la hora de destacar un rasgo sobresaliente del proceso de creación del nuevo disco, Caleb apunta a la dinámica de trabajo del grupo. /Foto Prensa

A la hora de destacar un rasgo sobresaliente del proceso de creación del nuevo disco, Caleb apunta a la dinámica de trabajo del grupo. /Foto Prensa

-¿Qué es lo que más te enorgullece del álbum?

-Creo que es el todo. La dinámica entre nosotros estuvo muy fuerte: todos coincidimos en el tipo de disco que queríamos hacer. En esta ocasión la idea de sonar en la radio no fue primordial, no pensamos en eso, por eso las canciones son un poco más largas, no necesariamente tienen esos estribillos con gancho.

Y agrega: “La idea fue contar historias y volver a lo que es la forma más clásica de escribir canciones, asegurándonos de que las canciones sean sólidas, fuertes. Y también darse cuenta de salirse del camino cuando no es necesario. Por ejemplo, yo no toco guitarras en algunos de los temas. No tiene sentido hacerlo por hacerlo”.

A modo de monólogo, se explaya: “Eso es algo que me enorgullece, nos llevó ocho discos entender esto. Y también estoy muy orgulloso de algunas de las canciones en las que dimos ciertos pasos adelante como por ejemplo 100.000 people. Ésa es una canción que no podría haber estado en nuestro primer disco por varias razones, pero sobre todo porque cada uno aportó exactamente lo que la canción necesita y para lograr esto hay que tener tiempo”.

-Hay letras que parecían haber sido escritas en cuarentena con referencias accidentales a la vida en pandemia y a las revueltas sociales del último año ¿Qué sentís al haber lanzado un disco “profético” aunque esa no haya sido la intención?

-Si hubiese tenido esa intención, ahora estaría comprando tickets de lotería como loco (risas). Todo esto es algo que pasó anteriormente, quizá en menor escala, pero pasó .

“Yo no me había dado cuenta de lo de las letras, pero cuando estaba con el trabajo de arte de tapa, diseñando la parte de las letras, un amigo mío me dijo: ‘¿Leíste las letras?’, ‘Claro, las escribí’; ‘Ok, pero, ¿las leíste de nuevo?’. Y fue como ¡wow! Definitivamente hay frases que parecieran haber estado diseñadas luego de todo esto. Para el próximo disco tendré que hablar tiempos divertidos y felices (risas)”.

-Luego de 20 años de tocar con tus hermanos y tu primo, ¿el mandato familiar agrega presión a tu trabajo?

-Sí. Como primera medida, somos muy competitivos, así que de por sí nos metemos mucha presión. Incluso desde el momento cero cuando todos compartimos ideas y queremos que nuestras ideas sean las que queden, las que tengan un desarrollo. Hay algo respecto a estar en familia: una honestidad brutal que muchas veces puede ser complicada.

Más de Caleb: “Hay dos canciones en este álbum que escribí hace más de diez años y me las bajaron en cada uno de los discos anteriores. Y resulta que son estas que terminaron siendo proféticas, con lo cual si hubiesen salido antes, no hubiesen tenido el mismo sentido. Este es el momento. Así que por cada vez que una canción logra aparecer, seguramente hay una razón para ello”.

-Cuando pensás en el pasado y podés visualizar miles de personas cantando una canción tuya en vivo, ¿qué sentís? ¿Hasta qué punto cambió tu manera de ver y pensar tu trabajo?

-Es rarísimo ¿Toda esa gente cantaba esas canciones? Tengo un gran aprecio por eso y al mismo tiempo me pone muy nervioso. Siento que fue en otra vida y no puedo creer que tengamos la posibilidad de volver a hacer esto algún día. Es un sentimiento surrealista. Tengo hijos ahora, y a veces entro en casa y mi esposa les está mostrando algo de eso en la TV no lo puedo soportar. Debo dejar la habitación, no estoy para ver eso por ahora.

-¿Qué te devuelve el espejo cuando te ves en él?

-(Piensa) Depende del día, creo. Algunos días veo mi barba que tiene cada vez más canas y mi línea de pelo que va retrocediendo; pero aún así veo que aún tengo hambre por seguir. No importa cuánto pueda cambiar mi apariencia o si mis ojos se llenan de arrugas, aún tengo hambre en mi mirada. Y mucho por hacer.

E.S.



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