Guerra abierta en Brasil: ¿y si los futbolistas se niegan a jugar la Copa América?


La reunión de los principales referentes del plantel con el presidente de la Federación Brasileña de Fútbol, Rogério Caboclo, fue el miércoles. Y lo que intentó ser un punto de acuerdo terminó tensando todavía más la soga que amenaza con romperse en cualquier momento.

Por eso Casemiro dio la primera señal al no asistir a la conferencia de prensa del jueves en la que estaba anunciado. Allí dio la cara Tite y, más allá de sus declaraciones sobre los dos encuentros de Eliminatorias (viernes ante Ecuador y martes contra Paraguay) su mensaje más importante es el que quedó en suspenso.

“Después de estos dos partidos hablaremos. Tenemos una posición muy clara y fuimos leales porque ya se la dijimos al presidente. Hablaré yo y también hablarán los jugadores que tienen una opinión contraria a la del presidente sobre disputar el torneo”.

La sección deportiva del diario OGlobo ironiza: “La única que resiste es la mascota” en un artículo en el que da cuenta de los cambios de sede que se dieron a último momento ante la negativa de varias ciudades.

Las más futboleras fueron las primeras en aparecer como opción pero ni San Pablo ni Porto Alegre ni Belo Horizonte ni Salvador dieron el okey para recibir el certamen. Con ese panorama, el Presidente, Jair Bolsonaro, aceleró en las regiones en las que plantó bandera para ganar las elecciones de 2018.

Una bandera en la puerta del Maracaná: “No queremos la Copa, queremos vacuna”. Foto: REUTERS/Pilar Olivares

Habrá acción en ciudades que apoyan a un mandatario que fue perdiendo el nivel de adhesión a raíz de su manejo de la pandemia y que ve en la Copa América nuevamente un posible anzuelo para aspirar a la reelección en 2022, que hoy pareciera imposible. En las cuatro sedes (Río de Janeiro, Cuiabá, Goiania y Brasilia) en las que se jugará el certamen, Bolsonaro sacó más del 60% de los votos.

Cuiabá vive la situación más curiosa. Su intendente, Emanuel Pinheiro, se opuso a la realización del certamen allí y adujo que tienen el 90% de la capacidad hospitalaria cubierta. Pero el estadio Arena Pantanal, construido para el Mundial 2014, rige bajo la administración del gobierno provincial de Mato Grosso, liderado por el bolsonarista Mauro Mendes, quien dio vía libre.

“Ganamos una vez más, el que no quiera mirar los partidos que no los mire, que apague el televisor, que se vaya a conversar con su novio, con la suegra, con su suegro…”, desafió Bolsonaro esta semana. “Es simple, nosotros los que somos de derecha si algo no nos gusta dejamos de hacerlo, pero el zurdaje cuando algo no le gusta, quieren imponer que al resto no le guste. Ellos perdieron una vez más”.

El jefe de gabinete, Luiz Eduardo Ramos, había sido más contemplativo al afirmar que no encuentra motivo para no recibir la Copa cuando hubo actividad futbolística a nivel estadual, nacional y sudamericano en el país.

Tite, con sus jugadores: el técnico avisó que hablarán después de los partidos de Eliminatorias. Foto: DPA

Tite, con sus jugadores: el técnico avisó que hablarán después de los partidos de Eliminatorias. Foto: DPA

En 2019, Bolsonaro ocupó el centro de la escena en la foto del campeón. Ya había dado una vuelta olímpica en el entretiempo de la semifinal ante Argentina. En los festejos por el título, el capitán Dani Alves le cedió la Copa América y deseó: “Ojalá ganemos muchas más cosas con él”. El técnico Tite evitó saludar al mandatario.

Dani Alves fue la gran sorpresa en la lista de convocados para estos dos partidos de Eliminatorias. Aunque desde Brasil advierten que las riendas del plantel las llevan quienes juegan en el fútbol europeo, con Casemiro (Real Madrid) y Thiago Silva (Chelsea) a la cabeza.

Otras voces

Hasta ahora son todos cabos sueltos. Las primeras quejas llegaron desde Uruguay. “Los jugadores no tenemos voz ni voto. Y no soy el único que lo piensa. Muchas veces no se ve, pero somos los que tenemos que ir a poner la cara para tratar de darle una alegría a toda esa gente que se tiene que cuidar”, dijo Edinson Cavani. A su lado, Luis Suárez se movió en el mismo sentido al ser consultado por la Copa América: “Llama la atención que se juegue, es la realidad. Habría que darle prioridad a la salud del ser humano y no a un torneo de fútbol”.

Luego fue Sergio Agüero quien deslizó una crítica al pisar suelo argentino: “Si está complicado en Brasil, no se puede jugar”.

Y la pelota quedó bajo la suela de la selección local mientras el país llega al medio millón de muertos a causa del coronavirus.

La acción comenzará el 13 de junio en Brasilia, una ciudad que estuvo en colapso sanitario en abril y mayo y que presenta una ocupación del sistema de salud del 87,55%.

“El que no quiera que se vaya”, subió la apuesta Bolsonaro. ¿Y si no quieren los jugadores de Brasil?



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