fuerte preocupación entre los fabricantes



Para el jueves o viernes de esta semana se espera que se debata en el Congreso una nueva Ley de promoción de los Biocombustibles. La reglamentación vigente, que data de 2006, venció en mayo y fue prorrogada por 60 días, hasta el 12 de julio próximo. La cercanía de la fecha pone nerviosa a una parte del sector productivo que venía impulsando la prórroga por cuatro años de esta norma que establece la mezcla obligatoria del 12 por ciento de la nafta con bioetanol y de un 10 por ciento del gasoil con biodiesel, una iniciativa que ya había obtenido media sanción en el Senado.

Pero ahora, la posibilidad que parece más cerca de concretarse está vinculada a un nuevo proyecto presentado por el oficialismo que propone, entre otras cosas, reducir de 10 a 5 por ciento el corte con biodiesel y dejar el etanol en el 12 por ciento pero priorizando al que tiene como base la caña de azúcar. La distribución sería 6 por ciento para el etanol de caña y 6 por ciento para el producido a base de maíz, pero con la posibilidad de que la Secretaría de Energía de la Nación pueda reducir 3 por ciento este último.

Hoy, la incertidumbre sobre las reglas de juego hacia el futuro se suma a la preocupación que genera en los empresarios no contar con un precio que les brinde rentabilidad en el presente. “Había un sendero de precios que arrancó en diciembre, después de la judicialización del conflicto, y que llegó hasta mayo. Pero en junio ya no hubo precio, quedó congelado”, explica Manuel Ron, director de la fábrica de etanol Bio4, de Río Cuarto, Córdoba, y Patrick Adam, director ejecutivo de la Cámara de Bioetanol de Maíz, detalla: “Congelaron sin previo aviso el precio en junio. La fórmula de precio de junio daba para el bioetanol de maíz 63,67 pesos por litro y lo congelaron en 51,13 pesos. En julio habría un aumento de entre 8 y 9 por ciento, con lo que solo llegaríamos a cubrir los costos de producción. Hoy estamos nuevamente en zona de pérdida operativa por litro producido, tal como sucedió en casi todo 2020”.

De todas maneras, a pesar del contexto adverso Ron asegura: “Estamos produciendo a full, tratando de exportar algo, buscando mejores precios”.

Por su parte Francisco Jauregui, director ejecutivo de Pymes Regionales Elaboradoras de Biocombustibles (CEPREB), advierte que “el sector está parado hace un año y medio”. “Por supuesto que hay suspensión de empleados, recortes de salarios… son Pymes que están paradas desde que empezó esta crisis. Estamos a la espera de un nuevo precio que en teoría vendrá de la mano de una reducción del volumen de comercialización”, afirma.

En cuanto a la ley, Adam dice que si el proyecto del oficialismo sale sin cambios sería “una verdadera tragedia para el sector”. “Este proyecto de ley implica cierre de plantas, es inaceptable desde todo punto de vista: ambiental, económico, social y federal…. espero que se introduzcan cambios.Tienen que corregir al menos dos cosas fundamentales: no bajar el uso de bioetanol (y si insisten con la baja, el impacto debería ser igual para el bioetanol de maíz que para el de caña de azúcar), y no debería permitir que el precio sea una potestad arbitraria de la Autoridad de Aplicación”, remarca, y agrega: “Está claro que el gobierno promueve las ganancias de los petroleros. Hay una transferencia directa de renta del sector de los renovables al de los contaminantes. El mundo al revés”.



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