Emocionante: adultos mayores vacunados salieron por primera vez para ver teatro



La pandemia se ha ensañado contra los adultos mayores en todo el mundo. Hoy la esperanza está puesta en la vacuna que libera a quienes durante un año han sufrido el confinamiento. El diario El País releva la primera salida de 170 adultos que viven en residencias geriátricas y que disfrutaron, como en un renacimiento, la función en el Teatro EDP Gran Vía el miércoles pasado. 

“No me veía preparada, pero al final me he puesto mis mejores galas”, afirma Inmaculada Arévalo de 65 años mientras señala su poncho verde. Ha sido su primera salida desde el confinamiento.

Los asistentes han llegado en coches, minibuses o paseando por la Gran Vía. Muchos han aparecido con abrigos largos y corbata, la mayoría de ellas, con joyas e incluso, algunas con abrigos de piel. Entre conversaciones y risas, han entrado a la sala donde disfrutaron de un monólogo sobre la tercera edad del actor y humorista Santi Rodríguez. El nuevo protocolo aplicable a las residencias de ancianos de la Comunidad permite la libre salida y entrada de residentes vacunados.

“Hoy era nuestra oportunidad de compensarles todo el esfuerzo que han hecho”, dice Santi Rodríguez, quien cree que la cultura y el humor son la mejor solución para apoyar a los mayores. A la función acudieron 170 residentes y 50 trabajadores de siete centros.

Juan González, un residente, confiesa estar “muy emocionado” por acudir al teatro. A veces se le olvidan las cosas, como su edad, pero nunca la soledad que ha sentido desde que empezó la pandemia. “He echado mucho de menos a mi familia. Solo quería ver a mi tía, a mi sobrino, comer con ellos y pasear”, cuenta entre lágrimas. Juan recibió la vacuna en enero.

Volver al teatro, volver a la vida

El aislamiento ha tenido importantes consecuencias para la salud de los mayores, según Miriam Aranda, directora de la residencia Las Azaleas. “Les ha afectado mucho a nivel funcional y cognitivo. Al principio estaban desorientados y se han sentido muy tristes”, afirma. Cree que salir de la residencia va a tener efectos muy positivos en su estado de ánimo. “No había más que verles hoy, incluso se han levantado antes de tiempo por la ilusión”, añade.

Algunas risas desatadas inundaron la sala durante la función. Inmaculada no podía creer que estaba sentada en una butaca del teatro. “Estoy muy sorprendida por haber podido salir”, confiesa. La mujer, que llevaba mucho tiempo sin ir al teatro, es una fiel amante de la cultura, la poesía y el rock. “Estos meses he pasado los días leyendo y escuchando música para no pensar en lo demás”, cuenta.

Marcial Gómez, residente de Orpea Las Rosas, también se ha refugiado en la lectura. Estos meses han sido más que duros para este hombre de 81 años, que padece cáncer y en abril estuvo hospitalizado por Covid. “Me dieron 48 horas y lo que más me afectaba era preocupar más a mis hijas” recuerda. “Salir de la residencia nos ha devuelto la esperanza”, asegura. Jesús Cubero, de la Asociación Estatal de Servicios Residenciales de la Tercera Edad (Aeste), celebra esta primera salida. “Ahora debemos flexibilizar las medidas, pero siempre con sentido común para no volver a lo que hemos vivido”, añade.

Juan alza sus brazos y aplaude con efusividad al terminar el espectáculo. Su celebración se funde con los aplausos de sus compañeros.



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