el hijo de la revolución mexicana que conquistó Hollywood, fue Papa y puso a bailar Zorba al mundo


“Murió Anthony Quinn, un grande del cine que filmó más de 300 películas”. Así tituló Clarín, el 4 de junio de 2001, la noticia del fallecimiento del actor, director, pintor y escultor mexicano, que una vez fue Papa, otra un naviero griego, y también un jefe cheyenne, un árabe rebelde, un artista italiano y muchas cosas más.

Pero no sólo en la ficción Quinn demostró estar preparado para enfrentar cualquier desafío que se le presentara. Hasta podría uno aventurar que su trabajo como actor fue el juego de niños que no pudo disfrutar durante su infancia, marcada por la pobreza y las dificultades.

Dicen los papeles que Anthony Quinn nació el 21 de abril de 1915 en Chihuahua, pero el punto de partida de su historia debería ser rastreado unos cuantos años más atrás, cuando una joven descendiente de aztecas llamada Manuela Oaxaca nació detrás de una cocina, junto a la piedra en la que se molía el maíz.

Su condición de hija ilegítima de un muchacho de muy buen pasar que nunca la reconoció como su hija y que ponía a su propia familia en una situación vergonzosa obligó a su mamá a buscar refugio junto a su beba en la Sierra Madre Occidental, donde vivió con los tarahumaras.

Anthony Quinn, un clásico del cine universal, que abordó múltiples roles con igual solvencia.

Sin embargo, según cuenta Nicolás Ruiz en una detallada cronología publicada en el portal Televisa, la vida en la sierra fue feliz para Manuela, mucho más conocida como Nellie. Mientras México se encaminaba, inexorablemente a tiempos de fuertes enfrentamientos y cambios.

Poco después, la revolución dejó sin riquezas a la familia que había condenado a Nellie al exilio tarahumara, los fusilamientos ordenados a discreción por un todo poderoso Pancho Villa se habían convertido en un paisaje cotidiano, y en ese marco los Quinn, con un tal Francisco de familia irlandesa entre ellos, arribaron a la norteña Chihuahua.

“Un día, el muchacho, que se llamaba Francisco, se me acercó. Era un sábado en la tarde y me dijo: ‘Me voy a incorporar al ejército y quiero que tú seas mi soldadera’. ‘¿Por qué?’ – pregunté. ‘Porque creo en la revolución y en Pancho Villa’. ‘No – dije – ¿Por qué quieres que sea tu soldadera? Apenas me conoces’“, dicen que contó Nellie.

En 1916, mientras el papá de Quinn luchaba junto a las huestes de Pancho Villa, su mamá lo criaba en soledad en medio de la pobreza. Foto AP Photo/Deming Luna Mimbres Museum via Deming Headlight

En 1916, mientras el papá de Quinn luchaba junto a las huestes de Pancho Villa, su mamá lo criaba en soledad en medio de la pobreza. Foto AP Photo/Deming Luna Mimbres Museum via Deming Headlight

La respuesta fue contundente: “Te he visto por ahí y me gustas y bueno… Sea como sea, decidí que si me unía a la lucha, querría tenerte conmigo. Eso es todo.” “Es curioso, pero había algo en la forma en que lo dijo que parecía expresar mucho más… Y era hermoso”, confesó la mujer.

Así fue como Nellie se fue a la guerra, a bordo de un tren y junto a Francisco Quinn, en busca de Caudillo del Norte, mucho más conocido como Pancho Villa. Un cura los casó en una de las paradas del tren, Francisco comenzó a cumplir con su deber de combatiente y la muerte comenzó a pisarle los talones.

Precisamente por eso, apenas ella reveló que estaba embarazada, fue enviada a nuevamente a Chihuahua. Sólo que allí ya no quedaba nadie que pudiera darle cobijo, salvo una mujer que le ofreció una habitación para que pudiera parir bajo un techo.

El líder de la revolución mexicana, Pancho Villa, atrajo a Francisco Quinn a sus filas, y la decisión marcó a fuego primera la infancia del actor.

El líder de la revolución mexicana, Pancho Villa, atrajo a Francisco Quinn a sus filas, y la decisión marcó a fuego primera la infancia del actor.

Allí, así, nació Anthony Quinn, que miraba acunado por uno de los brazos de su madre como con la otra mano intentaba fregar la ropa de las prostitutas que le pagaban para que se las lavara. Incuso cuando Francisco ya había regresado, herido y con poca voluntad para ayudar a ganar el peso.

Corrido por el avance de los enemigos de la revolución, Francisco decidió que no podía exponerse a ser enrolado por ellos o, sencillamente, asesinado, y partió hacia Ciudad Juárez. Con su madre pero sin Nellie ni el pequeño Antonio, que una vez más quedaron a la deriva.

La miseria, la enfermedad, el hambre y las ganas de vivir

Con lo que tenía, la mamá tomó a su bebé y se propuso viajar hacia el Norte en busca de su hombre. Y lograron hacerlo, escondidos entre las montañas de carbón de la locomotora, ayudados por uno de esos “ángeles de la guarda” que aparecen de tanto en tanto.

Pero cuando llegaron a Juárez no encontraron ni rastros de Francisco, y sin un Trump a la vista, madre e hijo cruzaron a El Paso, donde los recibió la miseria, la enfermedad, el hambre y la cruda realidad de los barrios migrantes de la ciudad. Entonces, otra vez a lavar ropa ella, y a aguantar, él. Nada que no supieran hacer, claro.

Anthony Quinn fue boxeador en la realidad, luchador en la ficción y un gladiador en la vida. Foto AFP FOTO

Anthony Quinn fue boxeador en la realidad, luchador en la ficción y un gladiador en la vida. Foto AFP FOTO

El resultado del demorado reencuentro de Nellie y el pequeño Manuel Antonio Rodolfo Quinn Oaxaca con Francisco fue un nuevo embarazo para la mamá y un hermano para el niño, en medio de una epidemia de viruela que atravesaron viviendo debajo de un árbol. Hablemos de tocar fondo…

Pero los Quinn no se dieron por vencidos. La siguiente escala en su itinerario fue Glamis, otro polvoriento pasaje del sur californiano, donde los convocó el tendido de las vías del ferrocarril. Mamá sostenía los clavos con una pinza gigante, papá martillaba con una masa y los hermanitos pasaban los días en un vagón infecto bajo el sol.  

Así fue durante un buen tiempo, cada jornada igual a la anterior, hasta que Francisco dejó su mano allí de donde debía haberla sacado un segundo antes, y la masa cayó con todo su peso sobre ella, que fue perforada por uno de los clavos. Sangre y gangrena.

De la más espantosa de las miserias a las luces de Hollywood, un camino que Quinn recorrió paso a paso y con gran tesón. Foto AFP FOTO

De la más espantosa de las miserias a las luces de Hollywood, un camino que Quinn recorrió paso a paso y con gran tesón. Foto AFP FOTO

​El tren a Los Ángeles

Pero una vez más, el deseo de ir por más jugó a favor de los Quinn, que cargaron al hombre herido a un tren que lo llevó directo a Los Angeles. Una vez más, la vida los separaba. Pero no sería por mucho.

Cuenta Ruiz en su artículo que la noticia llegó en un papel agarrado a una piedra de carbón que le arrojaron desde otro tren, que circulaba en dirección contraria al que se había llevado a Francisco. “Su marido se encuentra bien. Está en un hospital de Los Ángeles, en la calle Washington con Central Avenue”, cuenta que decía la nota.

La siguiente vez que supieron del hombre fue cuando les avisaron que podrían viajar a la ciudad, a la que mamá Nellie y sus hijos llegaron con lo poco de equipaje y lo mucho de ilusiones que cargaban. De repente, algo había cambiado para siempre en sus vidas, aunque aún no lo sabían.

En 1952, Quinn juega un rol en ¡Viva Zapata! que lo llevó a ganar, de la mano de Elia Kazan, su primer Óscar.

En 1952, Quinn juega un rol en ¡Viva Zapata! que lo llevó a ganar, de la mano de Elia Kazan, su primer Óscar.

En Los Ángeles, el papá de Anthony encontró trabajo en la industria cinematográfica, donde llegó a ser asistente de cámara. También allí, Francisco Quinn anunció su propia muerte, en 1926. En una autobiografía Quinn, el hijo, cuenta que ese día Francisco le dijo que ya tenía edad para encargarse de la familia.

Alguna vez, la sufrida Nellie contó que jamás en su vida, hasta entonces, había visto semejante cantidad de automóviles. Tantos, que el hombre no alcanzó a ver a uno de ellos, y murió atropellado. Ahora sí, con 11 años encima, Anthony ya tenía una familia de la cual encargarse. 

El tiempo fue veloz para el chico. Limpiabotas, vendedor de diarios, lavacopas, recolector de frutas, estudiante de arquitectura, proyecto de cura, boxeador… Sobrio y alas piñas descubrió que por ahí no iba la cosa, y apostó a su habilidad para el dibujo mientras se casaba por primera vez, con una mujer que lo duplicaba en edad.

El crecimiento de Quinn en la industria del cine fue lento pero a paso firme, codeándose con estrellas como Ava Gardner- Foto AFP PHOTO

El crecimiento de Quinn en la industria del cine fue lento pero a paso firme, codeándose con estrellas como Ava Gardner- Foto AFP PHOTO

Fue Silvia, su primera esposa, quien lo acercó al estudio del arte, quien refinó sus modales y lo vinculó con la pintura. Fue su profesora, Katherine Hamil, una actriz retirada que le enseñaba de vocales y consonantes a cambio de que él limpiara el lugar quien le sugirió tomar la actuación como profesión.

Y fue Mae West quien lo introdujo al mundo de la actuación, con un papel de extra en la película The Mily Way, estrenada en 1936; y con un rol en Parole, el mismo año.

Su primera esposa, Silvia, acercó a Quinn a la pintura, una pasión que no abandonaría nunca más, hasta sus últimos días.

Su primera esposa, Silvia, acercó a Quinn a la pintura, una pasión que no abandonaría nunca más, hasta sus últimos días.

Al siguiente, Quinn se alejó se Silvia, para casarse con Katherine De Mille, hija adoptiva del director Cecil B. De Mille, con quien tuvo los primeros cinco de sus doce hijos. El primero de ellos murió a los dos años, a causa de un accidente. El dolor, como tantas otras veces, no pudo con Quinn.

Un actor en crecimiento y dos Óscar

Entre 1936 y 1940 actuó en 18 películas. Su cara daba para todo: fue filipino e indio norteamericano. “Tengo que ser buen actor porque no soy buen mozo”, declaró años después. Fue un artista italiano y fue soldado una y mil veces. En 1952 fue el hermano de Marlon Brando en ¡Viva Zapata!, y así logró su primer Oscar.

En 1957, Quinn recibió el primero de los dos premios Óscar que ganó en su vida. Foto AP Photo

En 1957, Quinn recibió el primero de los dos premios Óscar que ganó en su vida. Foto AP Photo

A pesar de la paradoja de no haber sido él quien encarnara al líder mexicano, el de Quinn no fue un Óscar cualquiera. Al contrario, ese reconocimiento lo convirtió en el primer actor latinoamericano que se llevaba una estatuilla de la Academia a su casa. Hacía cinco años que Anthony era también ciudadano estadounidense. 

Para el segundo y último que recibió a lo largo de su extensa carrera, le bastaron con interpretar durante apenas ocho minutos al pintor Paul Gauguin en la película El loco del pelo rojo, del director Vincente Minnelli, sobre la vida de Vincent Van Gogh. El protagonista era Kirk Douglas, con quien compartió varios sets. 

De a poco, los papeles de hombre rudo y bravucón le fueron abriendo el camino a papeles de diferentes características. En 1956 Fue Cuasimodo en el filme Notre Dame de París, junto a Gina Lollobrigida y dos años más tarde debutó y se despidió de la dirección, con El bucanero.

In this file photo taken on July 12, 1956 shows American actor Anthony Quinn playing the role of Quasimodo in "Notre Dame de Paris" (The Huntchback of Notre Dame), a film by Jean Delannoy, 1956. - A colossal fire swept through the famed Notre-Dame Cathedral in central Paris on April 15, 2019, causing a spire to collapse and threatening to destroy the entire masterpiece and its precious artworks. The fire, which began in the early evening, sent flames and huge clouds of grey smoke billowing into the Paris sky as stunned Parisians and tourists watched on in sheer horror. (Photo by STRINGER / AFP) paris francia anthony quinn francia paris incendio catedral notre dame francia incendio incendios catedral de notre dame fotos historicas pelicula el jorobado de notre dame

In this file photo taken on July 12, 1956 shows American actor Anthony Quinn playing the role of Quasimodo in “Notre Dame de Paris” (The Huntchback of Notre Dame), a film by Jean Delannoy, 1956. – A colossal fire swept through the famed Notre-Dame Cathedral in central Paris on April 15, 2019, causing a spire to collapse and threatening to destroy the entire masterpiece and its precious artworks. The fire, which began in the early evening, sent flames and huge clouds of grey smoke billowing into the Paris sky as stunned Parisians and tourists watched on in sheer horror. (Photo by STRINGER / AFP) paris francia anthony quinn francia paris incendio catedral notre dame francia incendio incendios catedral de notre dame fotos historicas pelicula el jorobado de notre dame

Los cañones de Navarone, Barrabás y Lawrence de Arabia fueron otros títulos que amplificaron la fama de Quinn, quien a la par de su crecimiento actoral se divorciaba de Katherine para casarse con la italiana Iolanda Addolari, con quien tendría tres hijos más.

El baile inmortal

Pero sin duda fue su interpretación de Alexis Zorba, en Zorba, el griego (1964), del director chipriota Michael Cacoyannis, la que marcó desde entonces su vida para siempre, aunque esta vez la nominación para el Óscar, a mejor actor principal, quedó en eso.

La imagen del actor bailando sobre la música del film, creada por el compositor griego Mikis Theodorakis, se convirtió en una escena icónica que está marcada a fuego en su historia, y en la de la cinematografía universal.

Anthony Quinn y su emblemático baile en Zorba, el griego, inmortalizada en la historia del cine universal. AP Photo/Museum of Modern Art

Anthony Quinn y su emblemático baile en Zorba, el griego, inmortalizada en la historia del cine universal. AP Photo/Museum of Modern Art

Aún le faltaba descollar en La hora 25 (1967), como un prisionero rumano convertido en un soldado alemán, en Las sandalias del pescador (1968), como un Papa de ficción, y ya mucho más adelante en El león del desierto, en la que interpreta magistralmente al líder libio Omar Mukhtar, además de participar en la miniserie de televisión Jesús de Nazaret, de Franco Zeffirelli, en 1977.

Aquí, en la Argentina, los rasgos marcados de sus facciones, eran moneda corriente y se potenciaban en el blanco y negro de las tardes maratónicas del Cine de Super Acción de los sábados en Canal 11, o en las noches de El mundo del espectáculo, en el 13.

Durante los ’90, ya con más de leyenda que presente volvió al cine con algunos cameos y luego en películas como la versión de 1990 de El viejo y el mar, en la que trabajó con su hijo Francesco; Revancha (1990), con Kevin Costner y Madeleine Stowe; Fiebre salvaje (1991), de Spike Lee; y Un paseo por las nubes (1995), junto a Keanu Reeves y la española Aitana Sánchez-Gijón.

Anthony Quinn, con los años encima y una trayectoria nacida de las condiciones más adversas. Foto Archivo/Carlos Vidal

Anthony Quinn, con los años encima y una trayectoria nacida de las condiciones más adversas. Foto Archivo/Carlos Vidal

También durante esa década visitó Buenos Aires dos veces, en 1992 y en 1997. En su primera visita, la más larga, presentó un espectáculo unipersonal en el Teatro Coliseo y expuso en el Centro Cultural Recoleta sus esculturas, dibujos y grabados. En ese viaje se reunió con el entonces presidente, Carlos Menem, y almorzó con Mirtha Legrand. Su segunda visita fue fugaz, y sólo se presentó en el programa de Susana Giménez.

Quinn fue padre de otros dos niños con Friedel Dunbar, y finalmente se casó por tercera vez con quien era su secretaria Katherine Benvin, con quien tuvo dos hijos más, Antonia, en 1993, y Ryan Nicholas, en 1996.

Hacia junio del 2000, trascendió que el actor estaría dispuesto a intervenir en una película argentina que se encontraba en preproducción, El otro camino, y que hasta se entrevistó con sus realizadores en Brasil.

Anthony Quinn junto a Katherine, su última esposa, con quien tuvo dos hijos- Foto AP Photo/Gary Friedman

Anthony Quinn junto a Katherine, su última esposa, con quien tuvo dos hijos- Foto AP Photo/Gary Friedman

Anthony Quinn murió el 3 de junio del año siguiente, a los 86 años, de un paro respiratorio, en el Brigham and Women”s Hospital, de Boston. Hacía diecisiete días que estaba internado para tratarse una neumonía. Pasaron 20 años. Alguien escribió que es nada.

E.S.



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