El aumento del precio de la soja y el maíz “abarató” los insumos pero son más caros para el trigo



El incremento en las cotizaciones de la soja y el maíz fue mayor al aumento en el costo de los insumos en dólares, pero en el caso del trigo -que tuvo un incremento menor en los precios- el paquete tecnológico es más caro.

A partir de septiembre, el maíz y la soja tuvieron aumentos del 40% y 37% (U$S 201 el cereal y U$S 329 la oleaginosa en el mercado de granos de Rosario) por la mayor demanda global de granos, sobre todo de China, que impactó fuertemente en los precios.

“La soja fue la más beneficiada, con un incremento en el poder de compra promedio del 26%. En febrero de 2020 se requerían 13,7 quintales de soja para adquirir 100 litros de glifosato, actualmente se necesitan 10 quintales, es decir, un 27% menos”, precisa un informe de la Bolsa de Cereales de Córdoba.

El costo relativo de los demás insumos también se abarató para la oleaginosa, siendo el gasoil el caso más destacable, con una reducción del 32% en su precio relativo, seguido por el flete, las semillas y el fosfato, con una disminución del 29%, 27% y 12,5% respectivamente.

En el caso del maíz ocurre algo similar: el gasoil y el flete son los insumos que más se abarataron con respecto al valor del cereal, con disminuciones de 33% y 30%, respectivamente. “La atrazina, el glifosato y la semilla mejoraron su relación y se requiere 28% menos de grano para su adquisición”, destaca la Bolsa cordobesa.

El aumento en el precio de insumos como el fosfato monoamónico y la urea fueron elevados, pero menores al incremento en el precio del maíz, por lo que su relación mejoró en un 7% y 4% respectivamente.

El trigo, en cambio, empeoró su relación insumo producto en un promedio del 8%, debido a que su precio no incrementó en la misma medida que los demás cultivos y los insumos se encarecieron en dólares.

“El ejemplo más claro de esto es la urea, ya que en febrero de 2021 se requirió 23% más de trigo para comprar la misma cantidad que un año atrás. Lo mismo ocurre con el fosfato diamónico, que se encareció en un 19% respecto a febrero de 2020”, precisa el estudio.

El gasoil y el flete se abarataron en un 15% y 11% respectivamente, mientras que el glifosato y la semilla lo hicieron en un 8%.

“Si bien algunos insumos mejoraron su relación respecto al precio del cereal, la urea y el fosfato son los dos componentes más importantes dentro de los gastos para el cultivo”, concluye el estudio de la Bolsa cordobesa.



Fuente