Eduardo Domínguez llegó a su casa con el trofeo y confesó: “Hoy duermo con la Copa”


Un puñado de hinchas de Colón espera ansioso la llegada de Eduardo Domínguez. Son más de las tres de la mañana pero en Santa Fe no duerme nadie. Colón, el Sabalero, el Negro, ha salido campeón del fútbol argentino por primera vez en sus 116 años de historia, y el responsable principal de tamaña hazaña está a nada de llegar a casa.

“Aeea yo soy Sabalero; aeea, Sabalero, Sabalero”. La reversión de Parrandero, de Los Palmeras, está en loop desde las 20.30 del viernes. Empezó a sonar repetidamente a partir del gol de Bernardi, el del 2-0 parcial del equipo santafesino, y se extendió en tiempo como si el tiempo, justamente, hubiese dejado de existir. No importa nada: sólo el festejo sabalero.

Colón copó las calles de Santa Fe para festejar.

Hubo soldados caídos. Buena parte de ellos quedaron en el camino durante el interminable trayecto de Sauce Viejo al predio de Colón, que duró más que el viaje de Santa Juan a Santa Fe debido al celoso operativo policial que amuralló los accesos a la Autopista.

Pasadas las tres de la mañana, finalmente el Barba llegó a destino. Y los 15/20 hinchas que aguantaron hasta esa hora de la madrugada tuvieron su premio: además de fotografiarse con el entrenador, que pese al horario accedió a todos los pedidos que le hicieron, pudieron tocar el trofeo de la Copa de la Liga Profesional que ganó su equipo y que viajaba en el asiento del acompañante del automóvil de Edu.

Eduardo Domínguez se sacó fotos con los hinchas que lo esperaron en la puerta de su casa.

Eduardo Domínguez se sacó fotos con los hinchas que lo esperaron en la puerta de su casa.

Eduardo Domínguez se sacó fotos con los hinchas que lo esperaron en la puerta de su casa.

Eduardo Domínguez se sacó fotos con los hinchas que lo esperaron en la puerta de su casa.

“Hoy duermo con la Copa”, le dijo el entrenador al diario El Litoral justo antes de cruzar la puerta de su hogar para descansar (¡por fin!) y seguramente darle paso a la parte más íntima de los festejos, esa que tendrá a la familia y a sus seres queridos como protagonistas. Es probable que con esa intención este sábado o domingo emprenda viaje a Buenos Aires. Con la Copa. Como se lo prometió a su mamá.



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