¿Dormís mal? La luna podría tener algo que ver


Los problemas para dormir pueden deberse a múltiples causas, manifestarse de diversas maneras y presentarse en forma esporádica o crónica. Pero dentro de ese origen multifactorial ¿puede la luna jugar un rol?

Un reciente estudio publicado en la revista Science of the Total Environment suma nuevos hallazgos a un tema que genera controversia: si el sueño humano está influenciado por el ciclo lunar.

Trabajos anteriores produjeron resultados un tanto contradictorios sobre la asociación entre el ciclo lunar de 29,53 días y el sueño: algunos informaron una asociación mientras que otros no.

Entre esas investigaciones que intentaron arrojar luz sobre el tema hay uno que contó con participación local. Utilizando acelerometría de muñeca en dos cohortes de Argentina y una de Estados Unidos, con un total de 562 participantes, los investigadores informaron de un tiempo de inicio del sueño más tardío y una duración del sueño más corta entre 3 y 5 días antes de la noche de luna llena.

Otros estudios realizados en Suecia, Suiza y Túnez arribaron a conclusiones similares (más dificultades para conciliar el sueño y menos duración). Pero otras tres muestras grandes que intentaron replicar los efectos del ciclo lunar en el sueño humano fracasaron.

Hay varias explicaciones posibles para estos hallazgos discrepantes, como que algunos de los resultados fueron hallazgos fortuitos.

Además, muchos estudios anteriores que abordaron la asociación del ciclo lunar con el sueño humano no controlaron sus análisis de factores de confusión que se sabe que afectan el sueño humano, como la apnea obstructiva del sueño y el insomnio.

Así lo advirtieron científicos de la Universidad de Uppsala, en Suecia, que encararon el que según afirman, es el estudio más grande hasta la fecha que haya investigado la asociación del ciclo lunar con el sueño (evaluado por polisomnografía) entre 800 hombres y mujeres y en un amplio rango de edad (22 a 81 años).

Durante el período creciente, la cantidad de superficie lunar iluminada como se ve desde la Tierra aumenta. EFE/CLEMENS BILAN

Durante el período creciente, la cantidad de superficie lunar iluminada como se ve desde la Tierra aumenta. EFE/CLEMENS BILAN

El ciclo lunar

“Nuestro estudio de polisomnografía en una comunidad de Suecia sugiere que el ciclo lunar puede afectar el sueño en los seres humanos, con alteraciones del sueño más pronunciadas en los hombres que en las mujeres”, concluyó el equipo dirigido por Christian Benedict, profesor asociado de Departamento de Neurociencia de la Universidad de Uppsala y líder del estudio.

Durante el período creciente, la cantidad de superficie lunar iluminada como se ve desde la Tierra aumenta, y el momento en que la luna cruza el meridiano cambia gradualmente a las últimas horas de la noche. Por el contrario, durante el período menguante, la superficie iluminada disminuye y el momento en que la luna cruza el meridiano cambia gradualmente a las horas del día.

Para evaluar la potencial influencia de ese ciclo en las personas, los investigadores utilizaron registros de sueño de 492 mujeres y 360 hombres.

“Descubrimos que los hombres cuyo sueño se registró durante las noches del período creciente del ciclo lunar presentaban una menor eficiencia del sueño y mayor tiempo despiertos desde el inicio del sueño en comparación con aquellos que fueron estudiados durante las noches del período menguante”, apuntó Benedict.

Y añadió: “Por el contrario, el sueño de las mujeres no se vio afectado en gran medida por el ciclo lunar. Nuestros resultados fueron sólidos al ajuste de los problemas crónicos del sueño y la gravedad de la apnea obstructiva del sueño”.

El sueño de las mujeres se vio menos afectado por el ciclo lunar . Foto Shutterstock.

¿Cuestión de luz?

Un mecanismo a través del cual la luna puede afectar el sueño es la luz solar reflejada por la luna alrededor de las horas en que la gente suele acostarse. Además, un estudio reciente sugiere que el cerebro masculino puede responder más a la luz ambiental que el de las mujeres.

Dado que se trató de un estudio observacional, la investigación no puede probar causa y efecto. Es decir, “no puede desentrañar si la asociación del sueño con el ciclo lunar fue causal o simplemente correlativa”, concluyó Benedict.



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