Diverticulitis: qué es, cómo se trata y en qué se diferencia de la diverticulosis


Pueden parecer lo mismo, pero no lo lo son. Los divertículos son pequeñas bolsas que se forman en el intestino, y pueden no generar síntomas. Su presencia, muy común en mayores de 40 años, se denomina diverticulosis. Ahora, si éstas se inflaman estamos en presencia de diverticulitis.

¿Es peligroso que aparezcan? ¿Se relacionan con el cáncer? ¿Cómo se tratan? Son dudas frecuentes que aparecen al hablar de divertículos. Clarín habló con dos expertos para despejar estas y otras inquietudes.

Qué son los divertículos

“Se producen divertículos en el intestino porque se pierde continuidad en la pared del músculo y por un aumento de la presión se forman una especie de bolsillos o de sacos: esa formación se llama divertículo”, explica el médico gastroenterólogo Luis Caro, presidente de la Fundación Gedyt.

Y grafica: “Cuando digo que se produce un aumento de la presión dentro de la luz del intestino, le digo a mis pacientes que se imaginen que uno agarra la masa cruda de la pizza o el pan, aprieta con la mano y entre el medio de los dedos salgan como globitos: esos serían los divertículos”.

“Si esos divertículos no pasan a mayores, se llaman enfermedad diverticular [o diverticulosis], y la presenta más del 50% de las personas de más de 50 años, la mayoría se entera cuando se hace la colonoscopía por prevención, no por síntomas”, tranquiliza.

Luciana Pozzer, miembro del Colegio de nutricionistas de Córdoba, refuerza esta idea.

“La mayoría de las personas que tiene diverticulosis lo transita de manera completamente asintomática, es en el momento de inflamación donde hay un período agudo que puede generar mucho dolor, y es por eso que la gente acude a la consulta médica, con síntomas como dolor abdominal, fiebre, cambios en el ritmo intestinal y náuseas, además de distensión abdominal y cansancio”, precisa.

Una dieta rica en fibra es fundamental tanto para prevenir como para tratar los divertículos. Foto Shutterstock.

Diverticulitis: la importancia de la dieta

De alguna manera, las causas de su aparición se relacionan con el abordaje que se les da tras el diagnóstico, ya que una dieta pobre en fibra suele ser uno de los motivos para que se formen, y la incorporación de alimentos como legumbres, frutas y verduras es una de las indicaciones para tratarlos.

“Lo que se debe hacer -y no solamente para prevenir divertículos sino también para tener una dieta sana– es asegurarse una porción muy rica de fibras: frutas, hortalizas y verduras”, subraya.

Y agrega: “Los nutricionistas suelen recomendar a nuestros pacientes que más de la mitad del plato esté compuesto por calabaza, zapallo cabutia, batata, boniato, lechuga, tomate, palta; todo lo que pueda provenir de la tierra debe ser más de la mitad del plato”.

“La otra mitad puede ser pescado, pollo, bife, alguna proteína, también se puede integrar con un omelette, con clara de huevo por ejemplo”, añade.

El sedentarismo es otra de las causas de su aparición. Foto Shutterstock.

El sedentarismo es otra de las causas de su aparición. Foto Shutterstock.

Pozzer coincide y señala que no consumir una suficiente cantidad de fibra puede hacer que las bacterias que tenemos en el intestino “queden atrapadas en la base del colon”, y esa disminución de las bacterias “saludables” dada por una dieta deficiente o pobre en prebióticos y probióticos, puede dar lugar a enfermedades del colon, entre las que se encuentra la diverticulitis.

“En el caso de una diverticulitis más o menos complicada, se pueden indicar desde antibióticos o una dieta líquida durante algunos días hasta que el intestino se recupere, o un reposo gástrico si fuera necesario, si el paciente siente dolor”, continúa Pozzer.

“En casos más severos -prosigue- puede llegar a necesitar cirugía​, de acuerdo al criterio médico.”

Estrés y sedentarismo

Sin embargo, existen otras causas. “Otra de las posibilidades es la capacidad genética que tienen algunas personas para padecer este tipo de enfermedades que son autoinmunes, y otros factores como pueden ser algunos medicamentos, o la falta de ejercicio, el hábito de fumar y también el sobrepeso y la obesidad”, añade.

Caro suma al estrés y al sedentarismo como dos factores que pueden desencadenar su aparición. “Si hay algo que hay que tratar de evitar es el estado de estrés”, subraya y destaca que es muy común que los síntomas se inicien después de un episodio estresante.

No obstante, contrapone que también es muy común que el malestar comience en época de vacaciones, incluso cuando las personas están muy tranquilas. Es que “las comidas muy condimentadas, el exceso de alcohol o cigarrillo, y la vida sedentaria, tienen un impacto en la flora intestinal”, advierte.

“La microbiota se ve afectada por todos estos factores: el estrés altera el número, el tipo y la calidad de las bacterias que la constituyen y eso hace que cambie el ph del medio interno y la constitución de diferentes bacterias que se generan. Ese sobrecrecimiento bacteriano hace que uno tenga más gases internos y esto a veces no contribuye a una forma de evacuar normal y periódica”, explica.

La diverticulosis no suele generar síntomas, en cambio la diveticulitis sí.
Foto Shutterstock.

La diverticulosis no suele generar síntomas, en cambio la diveticulitis sí.
Foto Shutterstock.

¿Hay alguna relación con el cáncer?

Ambos profesionales niegan que este tipo de alteraciones puedan relacionarse con el cáncer de colon. “Es una enfermedad de alteración anatómica, inflamatoria, entre una enfermedad y la otra no hay relación, a veces se confunde con pólipos, pero no tienen nada que ver”, informa Caro.

“Con respecto a la asociación con el cáncer son cosas completamente diferentes, el divertículo sí puede inflamarse, infectarse, provocar mucho dolor, pero no se convierte en un tumor”, tranquiliza Pozzer.



Fuente