Dime en qué fase de la pandemia estamos y te diré qué tipo de serie verías


La presencia del Covid-19 atraviesa los ánimos y emociones a la hora de mirar ficciones en sistema On demand. ¿En qué fase del consumo por streaming nos encontramos ahora? ¿Dramas psicológicos o apocalípticos? ¿Aventuras escapistas o reveladoras historias de vida? ¿Negación, enojo, tristeza o esperanza?

Desde marzo de 2020 hasta hoy -quince meses después-, las distintas etapas y olas de la pandemia influyeron en las diversas fases del consumo de series con mayor éxito en la Argentina.

Mes a mes, las más preferidas a la carta (las más populares y las exclusivas, en las plataformas competidoras) no se pueden disociar de los efectos emocionales y las angustias de convivir con el coronavirus, allá afuera.

Como en las cinco fases psicológicas del duelo (negación, ira, negociación, depresión y aceptación) es ilustrativo repasar las etapas del repetitivo hábito de ver series en pandemia.

Ahora, ¿en qué fase nos encontraríamos? ¿O a qué fase volvimos? Algunos lanzamientos y éxitos recientes sirven de indicadores.

“Sweet Tooth”, con estructura de road movie, era lo más visto este jueves 10, según Netflix.

El 10 de junio, por ejemplo, la serie más vista en Netflix era Sweet Tooth: un drama fantástico y post-apocalíptico, con estructura de road-movie y aventura de iniciación, sobre un niño-ciervo “híbrido” inmune a un virus que asoló a la Humanidad.

Al mismo tiempo, como coletazo del éxito de la segunda temporada de Luis Miguel, la serie, las ficciones biográficas de TV (o biopics) marcaron un leve furor, vinculado con encontrar en ajenas historias de vida (inspiradoras o sombrías) un viaje más allá del tedio personal.

Por eso incluso fue muy comentada Isabel, la miniserie sobre la escritora Isabel Allende, que Amazon Prime Video lanzó el 4 de junio.

Lo que trajo y trae la nueva ola

Otras experiencias ficcionadas (pero basadas en la vida real) tendrán su peso este mes: el viernes 18 de junio a las 23, por HBO se estrena la segunda temporada de Betty, de Crystal Moselle.

Una serie sobre cinco amigas que enfrentan el machismo del mundo del skate en Nueva York y exploran sus sexualidades. Justo un año después de la primera temporada, Betty regresa para motivar la empatía por jóvenes que buscan su identidad y no se dejan sojuzgar por la realidad.

También la fantasía, con toques de humor, sirve para lidiar con el dolor mundial. Y eso es algo que Disney+ sabe explotar. Por eso el miércoles 9 de junio estrenó el primer episodio de Loki, la nueva serie de Marvel.

Propuestas como "Loki", de Marvel para Disney+, sirven para lidiar con el dolor mundial.

Propuestas como “Loki”, de Marvel para Disney+, sirven para lidiar con el dolor mundial.

Cada semana se renovará esta visita a un universo fantástico dislocado, bien lejos (o no tanto) del corrosivo transcurrir de los días en el Planeta Tierra, aún muy lejos de la nueva normalidad.

Así es Loki: el maligno hermano de Thor devino en antihéroe cómico, obligado a coloridos viajes en el tiempo para redimirse de sus malos actos del pasado. Y para poder cautivar, de este lado de las pantallas, a públicos sin distinción generacional.

Ése es otro rasgo de las fases de las ficciones en pandemia: cada producto se planifica para múltiples espectadores, sin frenos de edad.

Otro éxito creciente vive la segunda temporada de Lupin, esta bio-serie ficcional de venganza sobre el ladrón profesional Assane Diop, en Francia, inspirado en la saga literaria de Arsène Lupin.

Se estrenó este 11 de junio, cinco meses después de la primera (el 8 de enero). ¿Cómo no ponerse del lado de un hijo de inmigrantes africanos que busca reivindicar a su familia en este tiempo pandémico tan desigual?

El 18 de junio arribará a Netflix la cuarta temporada de la española Élite, sobre los estudiantes del Colegio Las Encinas. Otro furor explosivo y esperable, que conecta con los primeros días de la cuarentena.

La tercera temporada, que estuvo disponible desde el 13 de marzo de 2020, sirvió para surcar la negación: la primera fase de la pandemia, con la sensación de irrealidad de tener que quedarse en casa para evitar contagios.

Entonces también fue clave la miniserie Poco ortodoxa, sobre una chica que escapa de una comunidad judía ultra-cerrada, en busca de libertad. Como la tensión de estar encerrados en un banco que vivieron los protagonistas de La casa de papel, cuarta temporada, en abril. Hubo que aprender a quedarse adentro sin enloquecer.

La fase 2 del consumo

Ya la segunda etapa, entre la ira y la búsqueda de explicaciones, llegó junto con series distópicas, futuristas o post-apocalípticas como Tales From The Loop o Upload (en Prime Video, en abril), y Snowpiercer e Into The Night (en Netflix, en mayo).

En plena etapa de ira y búsqueda de explicaciones, "Tales from the Loop" se impuso a fuerza de ciencia ficción.

En plena etapa de ira y búsqueda de explicaciones, “Tales from the Loop” se impuso a fuerza de ciencia ficción.

Desde ya, cada fase se vincula y entremezcla con la siguiente. Tras el brillo de la docu-serie The Last Dance (sobre Michael Jordan, otro escape a una vida ajena mágica y dolorosa, como la ácida After Life, de Ricky Gervais), la fase de la negociación, la de buscar opciones para seguir (entender y revertir lo que se perdió), podría alinearse con junio, julio y agosto de 2020.

La fase de la negociación

Entonces arribaron series con distintos espectros críticos, como las denuncias de El Presidente (Prime Video) a la corporación futbolística; el complejo thriller fantástico Dark (de Netflix), sobre las plantas nucleares sin control gubernamental, entre lo científico y lo filosófico; un drama sobre inmigrantes y encierros forzosos como Desplazados (de Netflix); Normal People (de Starzplay), acerca del amor juvenil sin complacencias de dos chicos que tratan de escapar a los designios grises de su pequeña localidad.

Entre tanta sobreoferta, en agosto de 2020 llegaban a Netflix las dos primeras temporadas del producto que, en su reinventada nostalgia de los ’80, explotaría paulatinamente hasta volverse el fenómeno más esperado del arranque de 2021: Cobra Kai.

Pero los dramas de adolescentes con patadas y puños de karate no alcanzan para darle pelea a la realidad.

La cuarta etapa, según el control remoto

La depresión, la cuarta fase psicológica de toda pérdida, cuando la tristeza y la conciencia del aislamiento se imprimen en el cuerpo, acarrea cierto cinismo y, en el consumo de series, incluso cierto placer por lo grotesco.

El que aportaron, en septiembre de 2020, series como The Boys (Prime Video), sobre superhéroes asesinos y supremacistas; la enfermera psicopática de Ratched (Netflix) y el terror antirracial de Lovecraft Country (HBO).

El documental "El dilema de las redes sociales" ofició, para muchos, de espejo: etapa de conexión con distancia social.

El documental “El dilema de las redes sociales” ofició, para muchos, de espejo: etapa de conexión con distancia social.

Fue el mismo mes de El dilema de las redes sociales, una serie documental sobre la otra cara de los algoritmos y su control sobre los gustos y elecciones de las personas. Otro dato de la pandemia.

La aceptación traducida en el idioma del streaming

La fase final del duelo es la aceptación (racional y emocional), con resiliencia y reconexión con los demás. ¿Qué mejor metáfora al respecto que Gambito de Dama (de Netflix), sobre la alcohólica y traumada ajedrecista Beth Harmon (Anya Taylor-Joy), finalmente campeona mundial?

Hizo historia en octubre y brindó ejemplos para que chicos, jóvenes y adultos pudieran imaginar un futuro gracias a la creatividad, la confianza y la tenacidad.

Fue el mismo mes de Emily In Paris (otra salida, pero más pasatista y ensoñada) y de dos series distópicas que, no casualmente, no fueron tan exitosas: Utopia (Prime Video) y Un mundo feliz (Starzplay).

La gente ya no buscaba los análisis post-apocalípticos de las primeras fases. Necesitaba visiones menos tecnológicas, y más terrenales, para entender por qué lo cotidiano parecía una eterna repetición.

"Emily en París" encabezó el paquete de las ficciones de distracción. Una bocanada de comedia & glamour.

“Emily en París” encabezó el paquete de las ficciones de distracción. Una bocanada de comedia & glamour.

Quizá por ello provocó fascinación la llegada de la quinta temporada del drama familiar This Is Us, el 28 de octubre (quedó primera en el ranking 2020 de Flow de Cablevisión) y se animó a hablar del Black Lives Matter y de mostrar a sus protagonistas con barbijos y sus penas de entrecasa influidas por la pandemia. Recibió críticas por ello, pero This Is Us fue pionera en enfocar sus guiones al presente, con absoluta sensibilidad.

La fase de la aceptación implica encontrar palabras, y símbolos, para poder seguir viviendo. Tras algunos fenómenos de noviembre y diciembre, como The Crown, la docu-serie local Carmel: ¿Quién mató a María Marta?, Bridgerton o El desorden que dejas, hubo un hecho sintomático de aquella etapa de la pandemia.

En enero de 2021, Disney+ estrenó WandaVision, con foco en la heroína La Bruja Escarlata, quien se refugia -mental y literalmente- en los mundos televisivos del pasado para concebir la pérdida de su esposo Vision, un súper androide con emociones humanas.

Fue una gran metáfora, a la vez, sobre la transición entre los hábitos de la TV tradicional a la expandida guerra del streaming a causa del coronavirus.

Pero si el verano pareció atenuar las dolencias de aquellas fases con una baja de los contagios, se multiplicaron las fiestas clandestinas, las fallas en las estrategias sanitarias y otras desilusiones y decepciones, las cuales se sumaron al recrudecimiento de casos y de muertes y a la ansiedad por las vacunas. Y la pandemia ingresó, en la Argentina, en su inevitable segunda ola de coronavirus.

Ahora llegan cada vez más vacunas, pero no se frenan los casos (aunque se evidencia una baja diaria) ni las internaciones. ¿En qué etapa del consumo de series estaremos en esta fase de la pandemia?

Los estrenos de julio, entre los nuevos tanques escapistas, las biografías con moraleja, el morbo documental y el humor como antídoto final, quizá traigan la respuesta.



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