Del dolor muscular a la anhedonia: qué sienten las mujeres durante la pandemia


Las mujeres están más agobiadas, tensionadas, y con más dolor muscular que los hombres durante la pandemia de coronavirus. También los superan en sus niveles de ansiedad, somatizaciones y depresión.

Esto refleja la existencia de una brecha de género entre la salud física y socioemocional.

Así de desalentadores para el género femenino son los resultados de un estudio de la Universidad Siglo 21, realizado entre 1050 personas de entre 18 y 65 años, que viven en siete ciudades argentinas.

La investigación busca ampliar el conocimiento y visibilizar la salud socioemocional de las argentinas. En este caso, se evaluaron algunos indicadores de comportamientos en la población durante la crisis del Covid-19.

El 19% de las mujeres tiene dificultades para quedarse dormida. Foto Shutterstock.

Uno de los datos más destacados es que el 13% de los hombres “casi todos los días” siente tensión y dolor muscular, mientras que esta cifra se duplica en las mujeres (25%).

Además, el 10% de los varones refieren sentirse cansados o fatigados con alta frecuencia. En las mujeres, este índice es considerablemente mayor: 14%.

“Son los primeros síntomas de deterioro de la salud física (el dolor muscular) y de deterioro de salud mental (la fatiga crónica)”, dice a Clarín Carlos Spontón, director del Observatorio de Tendencias Sociales y Empresariales de Universidad Siglo 21.

Para el licenciado y magíster en Psicología, es muy importante prestar atención a estos síntomas. “Si no se tratan a tiempo, son la puerta de entrada a problemas mayores“, alerta.

Las mujeres vivieron una sobrecarga de roles. Foto Shutterstock.

Las mujeres vivieron una sobrecarga de roles. Foto Shutterstock.

Los hallazgos del estudio no concluyen ahí. También arroja que la prevalencia de rumiaciones (pensamientos que se repiten) y de preocupaciones son superiores en las mujeres en relación a los varones. En concreto, se observa una brecha del 2%.

Por ejemplo, el 21% de ellas siente la mayor parte del tiempo agobio por las preocupaciones (se reduce al 17% en varones). Además, al 27% de las mujeres muchas circunstancias les generan preocupación (contra el 21% de los hombres).

Respecto a las rumiaciones, se observaron valores más próximos entre ambos sexos, con excepción del ítem “tengo problemas que el resto no tiene”, más frecuente en el género femenino.

De forma sistemática, las mujeres presentan mayor prevalencia de síntomas depresivos. Por ejemplo, sufren más cansancio y apatía. También tienen mayores niveles de anhedonia, es decir, dificultad para experimentar placer e interés por las cosas.

Ellas están más preocupadas por la posibilidad de enfermarse gravemente. Foto Shutterstock.

Ellas están más preocupadas por la posibilidad de enfermarse gravemente. Foto Shutterstock.

Ante la consulta de por qué la pandemia las afecta más, Spontón comenta que una hipótesis es por la sobrecarga de roles que vivieron, durante este contexto, muchas mujeres en nuestra sociedad.

“Los roles de trabajadora desde su casa, cuidadora de sus padres mayores y la atención a la escolaridad de sus hijos ha llevado a un nivel más alto de agotamiento emocional que el habitual”, señala.

Según el psicólogo, esto trae problemas que empiezan por sobrecarga emocional, siguen con estrés crónico, y luego aparecen la falta de descanso y mala calidad de sueño. Ahí es cuando aumenta la ansiedad.

Lo del sueño no es un dato menor, sino que se trata de otro factor importante vinculado a la salud. Y, una vez más, las participantes femeninas estuvieron en la cima.

El 25% de las mujeres siente tensión y dolor muscular. Foto Shutterstock.

El 25% de las mujeres siente tensión y dolor muscular. Foto Shutterstock.

Por ejemplo, el 19% siempre o casi siempre tiene dificultades para quedarse dormida (en los hombres baja al 14%). A su vez, el 17% de ellas (contra el 16% de los varones) suele despertarse antes de tiempo.

En el caso de la población mayor de 60 años, el 53% de las mujeres manifestó que le preocupaba mucho la muerte de un ser querido. En los hombres, fueron el 46%. A su vez, ellas están más preocupadas por la posibilidad de enfermarse gravemente. 

Sin embargo, no todo es negativo. Las mujeres llevan una mejor alimentación, con mayor prevalencia de consumo de verduras, frutas, huevos, queso y productos lácteos. Mientras que los varones ingieren más carnes y productos de panadería.

Las mujeres presentan mayor prevalencia de síntomas depresivos. Foto shutterstock.

Las mujeres presentan mayor prevalencia de síntomas depresivos. Foto shutterstock.

Además, el 88% de mujeres indicó que consume agua o soda una o más veces en el día. En los hombres, este porcentaje sólo representó al 81%. Y también es menor el tiempo que ellas pasan sentadas. 

La brecha de género es una medida que muestra la distancia entre mujeres y hombres respecto a un mismo indicador. En este marco, el World Economic Forum (WEF) desarrolló el Índice Global de Brecha de Género, que busca medir cuatro áreas clave: salud, educación, economía y política.

En relación a la dimensión de salud, el WEF considera indicadores asociados a la esperanza de vida y años de vida perdidos por violencia, enfermedades y malnutrición.

Entre las mayores, al 53% de las mujeres le preocupa mucho la muerte de un ser querido. Foto Shutterstock.

Entre las mayores, al 53% de las mujeres le preocupa mucho la muerte de un ser querido. Foto Shutterstock.

Sin embargo, la Organización Mundial de la Salud (OMS) señala que la salud debe ser considerada de forma integral, considerando indicadores de bienestar mental y emocional. Ahí es donde pusieron el foco los investigadores argentinos. 

“Estos datos nos pueden orientar a tomar mejores decisiones para aumentar los niveles de salud, según recomienda la OMS, a partir de datos científicos locales”, indica el relevamiento a modo de cierre.

“Esta información puede ayudar a facilitar el acortamiento de la brecha de género en temas centrales para la calidad de vida y la salud física, como son la calidad de sueño, la alimentación, la hidratación y el sedentarismo”, concluye el informe.



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