de niña prodigio del cine a jefa de protocolo en la Casa Blanca


Fue la primera estrella infantil de Hollywood y del mundo. Shirley Temple (1928-2014) marcó el camino para los niños y niñas prodigio del cine que llegaron más tarde. Su caso es casi único, ya que a pesar de que su carrera como actriz concluyó cuando llegó a la adolescencia, Shirley supo reinventarse y, de adulta, cambió el rumbo y se dedicó a la política.

Su madre Gertrude fue una bailarina frustrada que le trazó el destino aún antes de nacer. ya que mucho antes de quedar embarazada, soñaba con una tener una nena que lograra el éxito que ella no había podido obtener. Así le contagió su amor por la música desde bebé y logró su cometido: al año de vida, la pequeña Shirley caminaba, y a los dos, probaba sus primeros pasos de baile.

Su precocidad y simpatía alcanzaron para que un cazatalentos la eligiera para filmar un par de cortometrajes, con apenas tres años. Ese fue el inicio de su carrera como estrella de Hollywood, pero con un costo que, años después, dejaría en evidencia la perversidad de los grandes estudios de cine.

Shirley Temple.Tuvo su primer contrato en cine a los tres años. Foto: AP

Sistema de explotación

Con la moda de los niños actores en auge, que tenían entre tres y cinco años, a Shirley también le tocó trabajar bajo un sistema de explotación que no dudaba en sentar a los pequeños en un gran cubo de hielo si no hacían bien sus escenas.

“No me causó daños psicológicos de por vida”, contó Shirley Temple años más tarde, en su autobiografía Child Star.  Además de varios catarros y otitis, la actriz aseguraba que ese “entrenamiento” le había inculcado disciplina y la había metido de cabeza en el show business.

Antes de cumplir los diez años, Shirley ya había filmado unas 30 películas, casi todas un éxito de taquilla, tanto que el estudio 20th Century-Fox logró recuperarse de la quiebra gracias a la nenita de los rulos eternos. En plena depresión de los años ’30 en los Estados Unidos, una figura tierna como la de Shirley era una ráfaga de esperanza.

Para aprenderse sus textos, su mamá se los leía cada noche, mientras le hacía sus famosos bucles. Según dicen eran 56 rizos en una cabellera que, a esa edad, ya estaba teñida para tener un tono más claro que el de su pelo original.  

Shirley Temple: La más taquillera de Hollywood durante la década de 1930.

Shirley Temple: La más taquillera de Hollywood durante la década de 1930.

A las niñas le ponían su nombre

Su fama era tan impresionante que durante varios años, el nombre Shirley era el preferido para inscribir a las niñas que nacían en los Estados Unidos, y las vestían y las peinaban igual a la estrellita.

También se fabricó una muñeca con su imagen y hasta hubo alguien que inventó el cóctel Shirley Temple, sin alcohol. Lo que hoy sería una influencer, pero desde una pantalla de cine en blanco y negro. 

El fanatismo por la niña prodigio era tal que las cartas de sus admiradores en todo el país le llegaba de a cientos por día, lo mismo que los regalos y souvenirs. Cuando celebró su cumpleaños número seis, recibió 167.000 presentes que, enseguida, fueron donados a instituciones de caridad.

En su autobiografía, Temple también contó que sus amigos de la infancia no eran los niños de su edad sino celebridades como Gary Cooper Orson Welles, por entonces compañeros en los estudios de cine. Pero también, era la preferida de todos los que trabajaban detrás de cámaras que la mimaban constantemente. 

Shirley Temple, una vida de película. Foto: AP

Shirley Temple, una vida de película. Foto: AP

Su vida como estrella infantil era bastante agotadora. En medio de esa realidad tan distinta a la del resto de los chicos de su edad, Shirley en vez de ir al colegio, iba a un set de filmación donde se movía como pez en el agua.

Diferencias con el resto

Ya con unos años más, también se dio cuenta, por primera vez, de las injusticias de la vida real cuando descubrió que a su habitual compañero de elenco, el actor Bill Robinson, durante una presentación en vivo en otra ciudad, lo habían alojado en una habitación común, junto al equipo técnico mientras ella estaba en una suite. Y eso porque Robinson era negro.

En la preadolescencia, cuando cumplió 11 años, 20th Century-Fox, la productora a la que ella había salvado de la ruina, le canceló su contrato. Shirley crecía y ya no era la nena pícara que se ganaba la simpatía del todo el mundo, es decir, ya no era negocio.

Sin embargo, al contrario de lo que ha sucedido a lo largo de la historia con otros chicos que empiezan a trabajar en la niñez y, en su vida adulta no encuentran espacio para seguir con sus carreras, a Shirley no la perturbó demasiado el cambio. Temple se concentró en ir a la escuela y, pensando con la misma precocidad que la caracterizaba, que lo que seguía era casarse.

Antes de cumplir diez años, Shirley Temple había filmado 30 películas. Foto: AP

Antes de cumplir diez años, Shirley Temple había filmado 30 películas. Foto: AP

“Quería ser la primera chica de mi clase en casarse”, confesó en sus memorias. Y antes de los 18, lo cumplió, y se casó con el actor John Agar. Con su fama todavía fresca, la fiesta fue un desborde de fans, con destrozos y escándalo.

Una mentira develada

En ese momento, ocurrió además, algo revelador para la actriz. Con los documentos en mano, necesarios para celebrar su boda, Shirley se dio cuenta que, tanto su madre como la 20th Century-Fox, le habían mentido sobre su edad y en realidad tenía dos años más que lo que sus fans y ella misma creían. 

El intento por retomar su carrera, ya como una joven adulta, no tuvo el mismo efecto en el público y ante el fracaso taquillero de un par de películas, Temple prefirió dedicarse a su nueva vida como esposa y ama de casa.

Sin embargo, su vida matrimonial tuvo algunos tropiezos y a los 22 años, se divorció de Agar. Al año, se volvió a casar, con Charlie Black, quien fuera su marido hasta su muerte, 55 años después. Desde entonces se hizo llamar Shirley Temple Black.

Shirley Temple. De niña prodigio a jefa de protocolo en la Casa Blanca. Foto: REUTERS

Shirley Temple. De niña prodigio a jefa de protocolo en la Casa Blanca. Foto: REUTERS

Mala administración

Todo el trabajo acumulado durante sus años de estrella infantil había rendido económicamente, pero su familia no era una buena administradora y, de los tres millones de dólares ganados a lo largo de una década, Shirley sólo contaba con cincuenta mil dólares en su cuenta bancaria

Sin embargo, Temple no se desanimó por eso, más concentrada en formar una familia, su obsesión de ese momento. Con una hija de su matrimonio anterior, la actriz tuvo otros dos hijos con Black y fue por entonces que, en un giro por completo a su vida, comenzó a interesarse por la política.

Así, a fines de los ’60, se sumó a las filas del Partido Republicano, en la campaña para el futuro presidente Richard Nixon. Años después, él la nombró en un cargo como delegada de las Naciones Unidas.

Shirley Temple con el presidente Richard Nixon.

Shirley Temple con el presidente Richard Nixon.

Luego de un diagnóstico de cáncer, durante la década de 1970, debió realizarse una mastectomía y decidió hablar públicamente del tema, algo inédito hasta entonces. Ya recuperada, retomó su actividad política como diplomática y luego se transformó en la primera mujer en ser nombrada jefa de protocolo de la Casa Blanca.

En 2014, con 85 años, murió en su casa de California, acompañada por su familia. “Si pudiera elegir, me reencarnaría en Shirley Temple Black”, había manifestado poco antes. “No puedo imaginar una vida más interesante”.

WD



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