COVID: cómo mejorar la salud del corazón puede reducir las chances de gravedad


La salud cardiovascular puede mejorarse, no solo para evitar malos resultados en pacientes con covid, sino también para bajar las chances de padecer secuelas una vez superada la enfermedad, según se desprende de un estudio publicado en una revista de la Sociedad Europea de Cardiología.

La presión arterial alta, el tabaquismo, la obesidad, las enfermedades cardíacas y la diabetes se asocian con peores resultados en pacientes con COVID-19, sostiene el artículo publicado en European Heart Journal – Quality of Care and Clinical Outcomes. La buena noticia es que, como indica su autora, la doctora Stephanie Harrison, de la Universidad de Liverpool, Reino Unido, “muchos de los factores de riesgo cardiovascular asociados con consecuencias más graves del COVID-19 son potencialmente modificables“.

“Los médicos y los formuladores de políticas deben considerar que las estrategias que mejoran la salud cardiovascular también pueden mejorar los resultados para las personas después de COVID-19″, enfatiza.

Dos preguntas se abordaron en este estudio, que resume la evidencia existente en las revisiones hechas al respecto (una “una revisión de revisiones”). La primera es “¿cuál es la asociación entre los factores de riesgo cardiovascular o la enfermedad cardiovascular y los resultados para los pacientes con COVID-19?”, y la segunda, “¿cuál es el impacto del COVID-19 en la salud cardiovascular?”.

La evidencia hallada sugiere que quienes padecen una enfermedad cardíaca y se contagian de coronavirus pueden tener más probabilidades de necesitar hospitalización y/o ventilación mecánica, o de morir, en comparación con aquellos pacientes sin enfermedad cardíaca. Los estudios también analizaron si los factores de riesgo de enfermedades cardiovasculares, como la presión arterial alta y el tabaquismo, pueden estar relacionados con los malos resultados.

Los autores del estudio identificaron las revisiones de la más alta calidad: un total de 32 que incluyen estudios de hasta 45.000 pacientes con COVID-19. Además, para cada factor de riesgo y problema cardíaco, los investigadores seleccionaron el análisis más grande y el más reciente.

El tabaquismo es uno de los factores de riesgo que se asocian con peores resultados de covid. Foto Shutterstock.

Los factores asociados con una mayor probabilidad de peores resultados de COVID-19 fueron: presión arterial alta, tabaquismo actual o pasado, obesidad, diabetes, accidente cerebrovascular previo o enfermedad cardiovascular preexistente, enfermedad hepática, enfermedad renal.

Para tomar algunos ejemplos, la obesidad, la diabetes, la presión arterial alta y las enfermedades cardíacas se asociaron con más del doble de probabilidades de morir por COVID-19. La enfermedad cardíaca se relacionó con una probabilidad casi cuatro veces mayor de COVID-19 grave, mientras que las probabilidades fueron más del doble para la hipertensión y la diabetes, y un 80% más en los fumadores en comparación con los no fumadores.

La doctora Harrison arriesga : “Una posible explicación puede ser que la enfermedad cardiovascular, o sus factores de riesgo, pueden causar cambios en las vías que afectan la capacidad del cuerpo para responder eficazmente al virus”.

Cuadros más complejos

Por su parte, Fernando Botto, médico cardiólogo, jefe de Investigación Clínica del ICBA, Instituto Cardiovascular, explica a Clarín: “El tabaquismo y la obesidad aumentan el riesgo por un lado por lo vascular (por predisponer a enfermedad coronaria, ateroesclerosis, etc), pero también a través de los pulmones. La gente obesa ya tiene hipoventilación basal, el paciente normalmente no ventila muy bien las bases pulmonares, entonces cuando se complican sus pulmones con la neumonía es más difícil ventilarlos, por eso la obesidad tiene mayor riesgo”, detalla.

Las revisiones también encontraron que en los pacientes hospitalizados con COVID-19, ocurrieron las siguientes complicaciones cardiovasculares: tromboembolismo venoso (25% de los pacientes), embolia pulmonar (19%), arritmias (18%), lesión miocárdica (10%), angina ( 10%), trombosis venosa profunda (7%), infarto de miocardio (4%) e insuficiencia cardíaca aguda (2%).

“Al principio de la pandemia, surgieron preocupaciones sobre la posibilidad de que el COVID-19 cause complicaciones cardiovasculares o agrave la enfermedad cardíaca existente debido al conocimiento previo de epidemias de influenza y brotes de otros virus respiratorios. Estos hallazgos sugieren que las preocupaciones eran correctas “, afirma Harrison.

En este punto, Botto hace una aclaración: “En el estudio se indica que la hipertensión aumenta casi tres veces el riesgo de morir si te agarra covid, pero una persona hipertensa de 50 años con presión controlada, y una de 75 sin la presión controlada, no tienen el mismo riesgo. Por eso, cuando dicen que la presión aumenta el riesgo de mortalidad, no aplica a todos los hipertensos. Ninguno de esos análisis están ajustados por la edad, eso significa que todas estas condiciones (diabetes, hipetensión, enfermedad cardiovascular) cuanto más edad tenés son más prevalentes. Cuando introducís la variable de la edad en este grupo estadístico las demás quedan afuera”, aclara.

Una de las claves para el cuidado del corazón es no abandonar el ejercicio.  Foto Shutterstock.

Una de las claves para el cuidado del corazón es no abandonar el ejercicio. Foto Shutterstock.

Riesgos que superan al covid

Por otro lado, Botto señala que los mencionados factores de riesgo no se aplican exclusivamente al COVID-19, sino que se asocian al cuidado y la prevención de la salud de manera integral, y desde siempre.

“Parecería que el coronavirus nos hizo descubrir algo: que tener enfermedades del corazón, diabetes, hipertensión, insuficiencia renal, son factores de riesgo. Cuando hace cuatro años yo hacía un riesgo quirúrgico para operar de la rodilla, miraba estos mismos parámetros. Decir que mejorar el control en la vida diaria de todas estas variables va a hacer que si te agarrás covid más adelante vas a tener menor riesgo es exactamente lo que yo le diría, y le digo, a un paciente, para que no muera más joven, o si se va a operar de cualquier cosa. Es una oportunidad que tenemos que aprovechar para decir ‘señores: es bueno cuidarse la presión, el colesterol, el peso, no solamente por el covid'”, enfatiza.

Harrison concluye: “Nuestro estudio indica que los pacientes con COVID-19 con enfermedad cardíaca o sus factores de riesgo tienen un mayor riesgo de hospitalización, ventilación o muerte debido a COVID-19 y podrían necesitar un tratamiento y monitoreo más intensos. Promover la salud del corazón puede ser otra forma para mejorar los resultados de los pacientes. Se necesita más investigación sobre su impacto a largo plazo en el corazón”.

Cuarta ola

Además de mantener una buena alimentación, no fumar, regular el consumo de alcohol y no descuidar los controles médicos, Botto resalta la importancia de hacer ejercicio: “En casa se puede hacer gimnasia: sentadillas, biceps con dos botellas, bicicleta fija, o incluso 15 vueltas manzana. El ejercicio es algo que la gente dejó de hacer, no hay referencia local, pero producto de esto los médicos tenemos la impresión de que se ha subido de peso: comieron peor, tomaron más alcohol, engordaron y sumado al sedentarismo, se aumentaron los riesgos“, resume.

Y se explaya: “Producto de todo esto se forma un espiral: sube la presión, el colesterol, si sos diabético te empeora el control del azúcar en sangre. Todas estas condiciones se exacerban, luego de venir de años con controles, remedios, tratamientos, con mucha insistencia en la prevención”, destaca.

Botto advierte que las consecuencias de todos estos “descuidos” podrán apreciarse recién dentro de unos años, cuando la pandemia ya sea un mal recuerdo.

“Dentro de unos años veremos algo así como la cuarta ola, la más alejada, que será la ola cardiovascular, porque todos estos empeoramientos y falta de controles de factores de riesgo traerán problemas coronarios, de acá a cuatro, cinco años”, advierte, al tiempo que insiste en la importancia del cuidado cotidiano de la salud, más allá del covid.



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