Cómo desacoplar el crecimiento demográfico y económico del impacto ambiental



Desde 1977 el 5 de junio se celebra el Día Mundial del Ambiente en todo el mundo por disposición la Organización de las Naciones Unidas. El objetivo es concientizar sobre la importancia de cuidarlo desde cada uno de los ámbitos productivos y sociales. Los sistemas biológicos y la agricultura tienen un rol fundamental, ya que al ser uno de los únicos que capturando carbono de la atmósfera pueden reducir los impactos de los Gases de Efecto Invernadero.

Hace millones de años, extrayendo CO2 de una atmósfera que era muy rica en él, por fotosíntesis se generó la biomasa que sometida a condiciones físicas, químicas y biológicas produjo el petróleo. El proceso inverso al extraerlo y usarlo libera ese carbono que tiene la propiedad de evitar que el calor acumulado durante el día se pierda hacia el espacio, generando el efecto invernadero, que eleva la temperatura a niveles cada vez menos compatibles con los organismos que evolucionaron con las condiciones ambientales de los últimos cientos de siglos.

En general y debido a que casi todas las actividades humanas solo emiten y porque es más sencillo medirlas se habla solo de emisiones, pero para las actividades bioeconómicas debe adoptase el balance, cuánto se emite menos cuánto se captura en los restos biológicos o el suelo.

Los trabajos de Viglizzo y sus coautores han sido pioneros en advertir este punto de vista, tal como lo expuso Florencia Ricard en el reciente 8vo Simposio Internacional del sur al mundo, en la mesa de Agricultura de Carbono neutro.

También se destacó la relevancia de mantener la biodiversidad en todas sus magnitudes, recordemos que se estima que en un gramo de suelo existen miles de especies con 100 a 2,000 millones de individuos por gramo de suelo, con hasta 35,000 especies de bacterias y 1,500,000 de hongos, casi todos ellos aún no clasificados. En 4 gramos de suelo rico hay tantos microorganismos como los 7400 millones de humanos tiene el planeta. Mientras que en un mililitro de agua dulce hay un millón de células bacterianas.

En el Simposio los datos brindados por el especialista brasileño Eduardo Cerri muestran un perfil poco debatido en torno al suelo como reservorio de carbono, dijo que a nivel global en el primer metro de suelo se acumulan de 1500 a 2000 billones de tn mientras que en los primeros 30 cm hay 800 billones de tn, y lo contrasta con la biocapacidad de acumulación anual de C de todos los sistemas terrestres en torno a 0,7- 0,8 billones, resaltando entonces que el cuidado de lo reservado en el suelo es sumamente trascendente ya que la pérdida de la milésima parte de lo que hay allí equivale al total potencial de fijación.

Otras técnicas ayudan en este camino, como resaltó el experto del IICA, Federico Bert, sobre el empleo de la Agricultura Digital que contribuye a gestionar más eficientemente los sistemas alimentarios así como contribuir al cumplimiento de los ODS de Naciones Unidas.

Cuidar el ambiente, la casa común, descarbonizar la matriz energética, más bioeconomía, más Vaca Viva permiten desacoplar el crecimiento demográfico y económico del impacto ambiental. Hoy es oportuno recordar lo dicho por el papa Francisco “La defensa de la tierra no tiene otra finalidad que no sea la defensa de la vida”. Es decir de todos.



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