Buenas prácticas que marcan la diferencia en el engorde a corral


Podríamos comparar el período de terminación a corral con una competencia de atletismo, para la cual hay que entrenarse y concentrarse en la meta.

Con el costo actual de los granos y concentrados, hoy más que nunca tenemos que hacer números y revisar en profundidad cómo llevamos a cabo los procesos y entrenarnos si lo vemos necesario.

Desde el inicio de la gestación hasta la venta como animal terminado (cosecha ganadera) trascurren entre 2 y 2,5 años. En ese lapso, la terminación a corral lleva entre 10% y 15% del tiempo. Es el período más costoso, y claramente requiere de mucha atención y profesionalismo. Un error de manejo puede echar a perder todo el esfuerzo realizado hacia atrás. Producir un novillo o vaquillona gorda lleva mucho tiempo, y por eso es tan necesario poder planificar y tener claro el resultado económico, que en la ganadería siempre es muy magro.

La ganadería es una actividad muy desafiante y creativa que suma procesos encadenados y donde cada etapa incide en la siguiente. Todos los actores de la cadena debieran sentirse socios, en cierta forma, sin la necesidad de firmar contratos, pero con compromisos.

Cualquiera sea la magnitud y duración del encierre, ajustar los procesos en la terminación permitirá mejorar la eficiencia de conversión (kilos de alimento por kilo producido), y bajar los costos.

Durante el período que la hacienda esté a corral, el foco debe estar puesto en minimizar los desórdenes digestivos y la incidencia de neumonías mal curadas, lo que se logra con una alimentación adecuada y ordenada, y con bienestar animal.

Consideraré el ingreso de hacienda que ha sido recriada a pasto, con un buen estado general, con su sanidad al día, y libre de parásitos. Los días de terminación para lograr el producto requerido por la industria dependerán de su engrasamiento inicial. Finalizarlos en menos de 60 días requiere que hayan ingresado “encaminados”, con ganancias de peso previas de 0,800 o más Kg por día, comiendo a voluntad pasto de calidad, o que hayan sido suplementados.

Los primeros días y la adaptación a la dieta de alto grano requieren la mayor atención. Si pasaron por un corral de inicio post destete, consumirán la ración rápidamente; de lo contrario, es importante acercarlos a los comederos y agregar heno sobre la ración, hasta que todos comiencen a consumirla.

Durante la adaptación, que dura unos 20 días, se deben diferenciar etapas que contemplan un aumento gradual de grano.

Los alimentos se combinan de manera tal de cubrir los requerimientos, con el objetivo de maximizar la ganancia de peso. Adicionar la cantidad necesaria de fibra efectiva permite una buena rumia y salivación, una buena salud del tracto digestivo y minimizar la pérdida de grano por bosta. Utilizar granos partidos y conservados húmedos, es lo mejor. El uso de monensina en el Suplemento Vit-Mineral, es muy necesario para reducir acidosis y mejorar la eficiencia. Otro aditivo para considerar es la virginiamicina, que utilizada junto con la monensina, permite lograr más kilos de carcasa. Suministrar siempre agua limpia y fresca.

La presentación de la dieta es clave para lograr una buena aceptación y para que no seleccionen ingredientes. Tener en cuenta que los animales deben comer la misma ración, cada vez que van al comedero.

La hacienda que ha venido consumiendo forraje, tiene en el rumen las bacterias especializadas en su digestión. Al pasar a dietas concentradas, la flora ruminal se modifica, creciendo la población de bacterias específicas de la digestión de los granos. Si por un mal manejo de la alimentación, el rumen está más ácido de lo que ellas toleran, estas mueren, y se producen diferentes trastornos de distinta gravedad: destrucción de las paredes del rumen, inflamación del abomaso e intestinos, abscesos en hígado, parálisis ruminal y daños en el cerebro. Por trastornos digestivos también se hinchan los animales, y pueden morir.

La acidosis ruminal puede ser continua y causar depresiones leves en el consumo y pérdidas en la ganancia de peso, durante todo el encierre. Nos damos cuenta cuando son varios los animales con el mismo problema y se detectan cambios en los patrones de consumo. También se observa diarrea, bostas grisáceas, excesiva salivación, jadeo, patadas hacia el vientre y consumo de tierra.

A modo de resumen, en la operación diaria resulta útil recordar las palabras FECHA CORRECTA, que resumen las Cinco “C” de los encierres, y que sirven para recordar que si se ajustan procesos se logra vender en la fecha programada y con la eficiencia esperada.

Los cinco pilares del encierre a corral.

1-Formulación CORRECTA: se definen las dietas en función de los alimentos disponibles, su calidad y los costos. No se cambian, sólo se ajustan. Se programan los arribos y las transiciones.

2-Entrega CORRECTA: se ajusta el proceso para que cada animal coma la misma ración cada vez que vaya al comedero. Se eliminan las pérdidas de comida fuera de los comederos y patios de comida.

3-Cantidad CORRECTA: cada animal debe comer lo que necesita diariamente para maximizar la ganancia de peso. Se da lo justo, con comederos con pequeños sobrantes y limpios algunos días de la semana, logrado con lecturas diarias y ajustes con protocolos. Se dispone de 30-50 cm de comedero efectivos por cabeza.

4-Horario CORRECTO: los animales son rutinarios; deben comer a la misma hora todos los días.

5-Ambiente CORRECTO: las cabezas por corral se asignarán buscando bienestar, pues los animales deben poder descansar todos los días y rumiar confortablemente. Combatir el estrés térmico en verano, es fundamental. Los trabajos se harán sin perros, sin gritos, utilizando banderas para conducir la hacienda, en instalaciones ágiles, sin roturas, como nos han enseñado la Dra. Temple Grandin y el Lic. Giménez Zapiola. La hacienda se debe preparar para la venta, cuidando no se golpee, se les da agua y alimento hasta su carga, y se controla las condiciones del transporte. Viajarán bien temprano, sin calor.

Finalmente, para mejorar, es necesario medir la comida que se entrega y la ganancia de peso, y registrar los kilos de carcasa logrados. Recomiendo el uso de caravanas electrónicas para un seguimiento individual. Vemos las grandes diferencias entre tropas propias y compra e individuos “cabeza” y “cola”. Encontramos animales que superan 1,6 kg diarios y otros que ni siquiera llegan a 0,8 Kg diarios. Saberlo permite diseñar distintas estrategias.

Y, .… no hay posibilidades de mejorar la producción, sin considerar a las personas y su bienestar. En la mejora de procesos, el trabajo en equipo es clave. Todos deben estar motivados, y hay que enfocarse en retener talentos.

Nota de redacción: la autora es especialista en Nutrición Animal y Sistemas ganaderos



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