Bótox para el tratamiento de la rosácea: en qué casos se indica


Es una de las últimas novedades en el tratamiento de la enfermedad que se caracteriza por el enrojecimiento de áreas de la cara.

Como casi todas las enfermedades crónicas que afectan la piel, la rosácea provoca un impacto en la autoestima de las personas que viven con ella. El acceso al diagnóstico y tratamiento en forma temprana son claves para reducirlo.

Y sobre ese último punto hubo novedades en el último tiempo que fueron recibidas con entusiasmo por especialistas y pacientes: el uso de la toxina botulínica como nueva alternativa para el tratamiento de algunos casos de rosácea.

Qué es la rosácea

La rosácea es una enfermedad crónica que se caracteriza por el enrojecimiento en el área central de la cara producido por mecanismos nerviosos o emocionales, donde el flujo de sangre facial aumenta, explica un artículo de divulgación de la Asociación Argentina de Dermatología (AAD).

La rosácea puede ocasionar hinchazón y úlceras cutáneas que pueden confundirse con el acné, trastorno al que también puede aparecer asociada.

Si bien puede manifestarse a cualquier edad, es más frecuente entre los 30 y los 50 años.

La prevalencia es más alta en mujeres que en varones, sobre todo de piel clara. No obstante, en ellos los cuadros tienden a ser más severos.

Las lesiones suelen aparecer en nariz, mejillas, mentón y frente, pero también pueden afectar cuero cabelludo, orejas, región lateral de la cara, cuello y tórax.


La rosácea es menos frecuente en los varones. Foto Shutterstock.

Síntomas de la rosácea

Los síntomas pueden incluir enrojecimiento de la cara, tendencia a sonrojarse o ruborizarse con facilidad, muchos vasos sanguíneos aracniformes en la cara, nariz roja (llamada bulbosa), úlceras cutáneas similares al acné que pueden formar costras, sensación de ardor o de picazón en la cara e irritación en los ojos.

Cuáles son los factores desencadenantes 

Como la mayoría de las enfermedades crónicas dermatológicas, la rosácea cursa con períodos de brotes y remisiones.

Los factores que pueden actuar como factores desencadenantes de brotes son las temperaturas muy cálidas o frías, la luz solar, el viento, bebidas calientes, el ejercicio, el consumo de comidas picantes, de alcohol y/o café, el uso de productos tópicos irritantes, entre otros.

También pueden influir algunos medicamentos, el estrés y los sofocos propios de la menopausia en las mujeres.

Tipos de rosácea

Existen cuatro tipos de rosácea. Cada uno de ellos puede ser leve, moderado o grave:

  • Eritematotelangiectásica. El eritema (enrojecimiento) es permanente. Puede incluir telangiectasias (dilatación de los vasos sanguíneos superficiales que se tornan visibles).
  • Papulopustular. Se caracteriza por el enrojecimiento persistente. Aparecen pápulas eritematosas (pequeños granos) y pústulas.
  • Fimatosa. Se caracteriza por el engrosamiento de la piel. En algunos casos ya muy avanzados se presenta nariz roja lobulada (rinofima). Este último, que es menos común, es más frecuente en los varones.
  • Ocular. Se caracteriza por complicaciones oculares, como apariencia acuosa o ensangrentada, sequedad, quemazón. Sensación de que existe un cuerpo extraño, picazón, visión borrosa, molestia a la luz (fotofobia), enrojecimiento ocular. 

Cómo se trata la rosácea

La rosácea no se puede curar, pero sus manifestaciones se puede controlar con tratamiento.

El tratamiento incluye evitar los factores desencadenantes y usar protector solar.

En los casos leves se pueden indicar antibióticos tópicos (se usan sobre la piel), mientras que en casos más severos pueden ser necesarios antibióticos orales, el uso de retinoides, láser y luz pulsada.

La toxina botulínica es una nueva opción para algunos casos de rosácea. Foto Archivo AP/ Jacquelyn Martin.
La toxina botulínica es una nueva opción para algunos casos de rosácea. Foto Archivo AP/ Jacquelyn Martin.

Lo nuevo: el uso de bótox para tratar la rosácea

Para los casos “rebeldes”, que no responden al tratamiento estándar, hoy se dispone del bótox como opción para el abordaje de la rosácea.

Ese será uno de los temas que se tratará en el Primer Congreso Internacional de Rejuvenecimiento Facial no Quirúrgico, que se desarrollará en Buenos Aires entre el 1 y 2 de septiembre.

La toxina botulínica, no obstante, no es una opción para todos los casos de rosácea.

“Es una alternativa en los casos leves, pero que no responden a tratamientos habituales, por lo que se consideran severos. No está indicado en los casos de rinofima o papulosos”, respondió a Clarín el especialista en cirugía plástica, estética y reparadora Fernando Felice, organizador del congreso.

En casos leves pero resistentes al tratamiento, las aplicaciones de bótox se pueden combinar con la utilización de luz pulsada, añadió Felice.

“Los resultados son increíblemente buenos y su resultado se observa de 7 a 10 días posteriores a su aplicación”, subrayó.”En Argentina muchos profesionales actualizados en el uso de la técnica ya la están realizando.”

Y aclaró que si bien el tratamiento con toxina botulínica “puede ser aplicado por cualquier profesional entrenado en el tema, el seguimiento del cuadro clínico de la rosácea debe ser controlado por un dermatólogo“.

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