Bo Burnham, el cómico que se ríe en Netflix del encierro, con un especial que se llama Adentro


A esta altura de la pandemia, no queremos escuchar nada más sobre el asunto. Y por nada incluimos espectáculos, ficciones o experimentos artísticos en torno a este apocalipsis abúlico que empezó hace quince meses y tiene final incierto. Por eso no parece el plan más tentador poner Netflix y sentarse a ver algo llamado Inside, es decir, “Adentro”.

Menos aún cuando leemos la sinopsis: se trata de un “especial de comedia”, que en este caso es verdaderamente especial, porque si el término en general alude al registro de la actuación de un comediante frente a un auditorio, esta vez el comediante se autofilmó en la soledad de una habitación de su casa durante el aislamiento obligatorio.

Pero el cómico -por definirlo de alguna manera; la palabra le queda chica- en cuestión es Bo Burnham. Y eso lo cambia todo.

El artista del futuro

“Inside” consagra a Bo Burnham, que ya tenía un especial en Netflix, pero la demanda de este tiempo le dio popularidad.

Para muchos será la primera noticia de su existencia. Porque aunque su anterior especial, Make Happy (2016), también está disponible en el Netflix latinoamericano, este joven maravilla no fue muy promocionado por estos lares. No hay mal que por bien no venga: gracias al coronavirus descubrimos -nunca es tarde- a un talento excepcional.

Burnham canta, actúa, monologa, toca la guitarra y el piano. Escribe guiones, letras de canciones y compone. En este caso, también filmó, editó, musicalizó, ambientó. Todo lo hace bien.

Es hijo de la época: nativo digital, se hizo famoso a los 16 años gracias a dos videos caseros subidos a YouTube, donde su canal tiene más de dos millones de suscriptores y sus videos acumulan 323 millones de reproducciones.

A los 19 hizo el primero de sus cinco “especiales” y la primera de cinco giras. Tiene otros tantos discos, varias apariciones secundarias en televisión y cine (la última, en Hermosa venganza) y una película propia, Eighth Grade (2018, jamás estrenada en la Argentina).

Cumplió los 30 mientras filmaba Inside, y aprovechó la coincidencia para despedirse de su juventud ante las cámaras.

Inside intercala canciones, monólogos y performances a cargo del artista del futuro, ese futuro que llegó hace rato. Burnham se inscribe en la tradición del stand-up, pero va mucho más allá del micrófono en mano y la humorada sobre banalidades cotidianas.

Hace uso de las herramientas tecnológicas -tanto en la puesta en escena como en el contenido-, para señalar cómo la propia tecnología y la virtualidad se volvieron inseparables de la experiencia humana.

“Este último año aprendí algo bastante extraño: el contacto humano real puede matarte. Toda interacción humana debería estar contenida en un lugar más real y seguro: el espacio digital interior”, dice.

Y hace un diagnóstico que va más allá de la pandemia: “El mundo exterior, el mundo no digital, es un mero espacio teatral en el cual uno presenta y registra contenido para el espacio digital, que es más real y mucho más vital”.

La paradoja de "Inside" (Adentro): una bocanada de aire fresco.

La paradoja de “Inside” (Adentro): una bocanada de aire fresco.

Entre lo público y lo íntimo

Ese cuarto, por momentos vacío y por momentos caótico en el que todo transcurre, se convierte, gracias a proyecciones y juegos de luces y sombras, en un espacio sin límites, donde cada emoción tendrá su marco exacto y cada canción, su videoclip perfectamente editado.

Con su voz diáfana y sus pegadizas melodías, Burnham se ríe de todo, empezando por sí mismo y su condición de blanco con privilegios y mala conciencia. También tajea con el filo de su humor la banalidad de la era digital: demuele con impiadosa elegancia a YouTubers e Instagrammers, las relaciones vía pantalla e incluso al semidios de la nueva era, Jeff Bezos.

Las letras están cargadas de sentido y tal vez exijan más de una visión para poder abarcar todas las referencias, verbales y visuales, que va haciendo a toda velocidad. Además de divertido, Inside puede ser, por momentos, asfixiante y abrumador. Dosificarlo tal vez sea la mejor forma de disfrutarlo.

A los 30 años, Bo Burnham ya tiene un notable recorrido, que empezó en YouTube cuando tenía dulces 16.

A los 30 años, Bo Burnham ya tiene un notable recorrido, que empezó en YouTube cuando tenía dulces 16.

Sus reflexiones abarcan lo íntimo y lo social, lo público y lo privado. En la parodia de un sketch infantil, Burnham es capaz de trazar un sintético y demoledor panorama del orden económico mundial y el estado actual del capitalismo. En un momento se está burlando de la cruzada moralista de la corrección política y, al siguiente, confesando sus angustias más profundas.

Autorreferencial y consciente de sí mismo (se mofa de eso mencionando a Deadpool), puede ponerse oscuro al exponer sus miedos y aflicciones -reales o exagerados-, tanto como sus dificultades y limitaciones a la hora de elaborar el propio especial. Como si se propusiera no ocultarnos nada y ser lo más sincero posible, el detrás de escena termina siendo parte de la escena.

La pandemia y el encierro están implícitos, son el gran marco donde todo sucede. También aparecen explícitamente, pero Inside va mucho más allá de la mera descripción de este extraño momento. Ése es el punto de partida para señalar circunstancias que la emergencia sanitaria no hizo más que exponer: la exacerbación del individualismo y la desigualdad, la pérdida de humanidad y empatía, el incremento de la alienación y la desesperanza.

Ante este panorama, Burnham se pregunta: “¿Debería hacer chistes en un momento como éste?”. La respuesta la dio Beckett décadas atrás: “Cuando estamos con la mierda hasta el cuello, no se puede hacer otra cosa que cantar”.

Ficha

Calificación: Muy bueno

Especial de comedia Protagonista, director, guionista: Bo Burnham Emisión: disponible en Netflix.



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