«Blob»: la preocupante masa de agua caliente cerca de Nueva Zelanda


Los científicos dieron un nombre coloquial a esta área océanica que se encuentra cerca de Nueva Zelanda y tiene un tamaño similar a Australia: la llaman la «mancha cálida» o «mancha del sur» (hot blob, en inglés).

Esta zona más caliente que su entorno se debe en parte a un fenómeno natural, aclaran los investigadores. Pero su duración e intensidad inusual está relacionada con el cambio climático.

El estudio, realizado por científicos de Chile y Nueva Zelanda, fue publicado en la revista Journal of Climate de la Sociedad Meteorológica Estadounidense (American Meteorological Society).

Cuatro veces más cálida

«Todas las partes del océano se han estado calentando, pero la mancha del sur sobresale porque allí ha habido un calentamiento que por lo menos en el hemisferio sur es el máximo», le señaló a BBC Mundo el climatólogo chileno René Garreaud, autor principal del estudio.

Garreaud es profesor del Departamento de Geofísica de la Universidad de Chile y subdirector del Centro del Clima y la Resiliencia, CR2.

La mancha del sur no es la zona más caliente del océano, ya que las zonas tropicales son mucho más cálidas. Pero lo fundamental para los investigadores es la tasa de calentamiento.

«Nosotros nos estamos focalizando en tendencias de largo plazo, de 40 años».

«Para que se hagan una idea, en promedio el océano se está calentando a una décima de grado por década, pero esta zona se está calentando a unos 0,4 grados por década, lo cual quiere decir que en 40 años se ha calentado 1,5 o 1,6 grados».

«Es unas cuatro veces más que la tasa de calentamiento de su entorno en las mismas latitudes en el Pacífico, el Atlántico o el Índico».

La mancha del sur y el cambio climático

Las manchas océanicas cálidas, llamadas en inglés blobso marine heat waves (ondas de calor oceánicas), son un fenómeno natural ya conocido por los científicos.

Pero esas manchas suelen ser transitorias y durar cerca de un año o dos. «Frente a California se registró hace unos años una onda de calor oceánica», afirmó Garreaud (foto). «Y hay muchas de esas manchas de pronto frente a la costa atlántica de Sudamérica, ves unos focos calientes que duran unos meses y después de disipan».

«Es un fenómeno transiente que tiene que ver con corrientes marinas». Sin embargo, la mancha cerca de Nueva Zelanda es extremadamente inusual porque ya lleva allá 40 años. Y uno de los grandes interrogantes es si esta duración podría deberse al cambio climático.

«Sabemos en base a simulaciones que la mancha del sur sí puede ocurrir en un mundo natural, sin el efecto antropogénico (por la acción humana) del cambio climático. Pero la tasa a la cual se está calentando es muy superior a la tasa que veíamos en el pasado prehistórico».

«Eso nos lleva a concluir dos cosas. Una es que la mancha puede ocurrir naturalmente. La segunda es que el cambio climático le está dando un empujón hacia adelante, haciendo que esa zona del Pacífico se caliente más rápido».

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La mancha, «responsable de la megasequía»

Garreaud afirmó que «la mancha aparece ahora como una responsable muy, muy directa» de la megasequía en Sudamérica.

«El experimento que uno puede hacer en un modelo es decir: ‘Saquemos la mancha, dejemos que el océano esté normal en esa zona’. Cuando haces ese experimento en un modelo numérico ves que la sequía disminuye más de un 70%».

«Yo diría que al menos tres cuartos de la sequía es básicamente por la presencia de la mancha, o sea que la mancha tiene un papel muy, muy, importante». En Chile, la megasequía afecta a la región central del país, una franja de 1.000 kilómetros. Se extiende unos 500 km al norte desde Santiago y unos 500 km hacia el sur. En la región oeste de Argentina, la sequía afecta a la zona de Mendoza y Cuyo.

Desde la mancha hasta la sequía: paso a paso

¿Cuál es entonces la secuencia de eventos que conecta a la mancha cerca de Nueva Zelanda con la sequía en Sudamérica?

«Se parte de la mancha, una superficie que se calienta en el océano. Ese calor se transfiere a la atmósfera, por lo que toda la zona sobre la mancha está más cálida, es como si le colocaras una llamita abajo, que en este caso es la mancha», comenzó Garreaud.

«La temperatura va también de la mano con la presión atmosférica, y además como los vientos soplan desde Australia hacia Sudamérica, esa mayor temperatura que finalmente se traduce en una mayor presión se expande a lo largo del Pacífico», prosiguió.

«Y lo que ha estado haciendo al expandirse es intensificar una zona que siempre ha estado ahí, que es el Anticiclón del Pacífico».

El Anticiclón del Pacífico en las costas de Sudamérica es lo que explica normalmente, por ejemplo, que el clima en Santiago sea mucho más seco que el de Montevideo, aunque ambas ciudades se encuentran en latitudes similares.

Pero al hacerse más intenso por efecto de la mancha, el anticiclón está impidiendo la llegada de frentes de tormenta o sistemas frontales a la región central de Chile, la Cordillera y el oeste de Argentina.

Debido a una secuencia de eventos que se inicia en la mancha no están llegando los frentes de tormenta a la región central de Chile y al oeste de Argentina.

Garreaud explicó que, en términos muy simples, un anticiclón es una zona de descenso de aire. «Un anticiclón es una zona de alta presión y se origina porque el aire está descendiendo, mientras que para llover es todo lo contrario: se necesita ascenso para que la humedad se condense y precipite finalmente».

«Si tienes estas condiciones que están aplastando a la atmósfera —lo estoy diciendo de forma muy coloquial— claro que es muy poco probable que tengas desarrollo de sistemas de nubes y precipitación».

En la región central de Chile, a diferencia del oeste de Argentina, no hay lluvias de verano.

«Entonces nuestra única ventana de oportunidad es que lleguen sistemas frontales, frentes de tormenta, en invierno», prosiguió.

«Pero con la mancha que ha calentado la atmósfera y el aumento de presión, el anticiclón está más intenso y le ha cerrado la puerta a los sistemas frontales que podían haber llegado a Chile central».

Los frentes de tormenta que no llegan a la región central de Chile se están desviando más hacia el sur.

La zona de Magallanes y Tierra del Fuego han tenido un aumento de precipitaciones que en parte podría deberse a este desvío, explicó Garreaud.

«Incluso parte de la península antártica ha recibido más vientos del oeste y eventualmente una mayor precipitación. La mancha podría tener un papel ahí».

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El impacto de la megasequía

La actual sequía de más de una década en Chile es muy diferente de otras del pasado. «Nuestro país siempre ha tenido sequías y son muy intensas como en los climas mediterráneos, como California, Sudáfrica, Australia». «Pero las sequías solían durar de uno a dos años», explicó Garreaud.

La región central afectada por la megasequía es además «la zona donde vive el 70 o el 80% de los chilenos y donde se concentra buena parte de la agricultura, la industria, el comercio, algo de minería».

Por otra parte, el consumo de agua está aumentando. «Entonces tienes menos oferta y al mismo tiempo mayor demanda, es una mala receta».

«Para que se hagan una idea, en forma persistente el déficit promedio ha sido un 30%, o sea que estamos viviendo con un tercio menos de lo que teníamos en promedio entre 1980 y 2010».

«En Santiago, por ejemplo, estamos acostumbrados a tener en promedio 330 mm que no es mucho tampoco, y todos estos años desde el 2010 en adelante hemos estado por debajo de los 250 mm».

Variabilidad natural + cambio climático

El científico James Renwick, que no participó en el estudio, dirige el Departamento de Geografía, Medio Ambiente y Ciencias de la Tierra de la universidad Victoria en Wellington, Nueva Zelanda.

Renwick, quien ha estudiado la mancha del sur, le señaló a BBC Mundo que un aporte muy bueno del estudio es mostrar «una combinación de variabilidad natural con el calentamiento continuo y el cambio climático causados por la emisión de gases de invernadero».

«La mancha cálida y sus efectos en el clima de Sudamérica pueden darse naturalmente sin ninguna asistencia humana», afirmó Renwick.

«Pero el estudio muestra claramente que el calentamiento de la mancha se ha incrementado por el cambio climático, y por lo tanto sus efectos en Chile también han aumentado por el cambio climático».

«Los mayores extremos que experimentamos por el clima cambiante se producen cuando la variación natural en el clima se suma al calentamiento de fondo».

El climatólogo neozelandés Kyle Clem, otro de los autores del estudio, le señaló a BBC Mundo que «el desarrollo de la mancha del sur parece haber tenido un origen natural vinculado a una reducción de lluvias en el Pacífico central tropical. Pero el calentamiento en el océano se ha intensificado por el aumento en la emisión de gases de invernadero».

«Por lo tanto, la variabilidad climática natural y el cambio climático antropogénico se han unido en los últimos 40 años para causar un calentamiento oceánico tan extremo», agregó Clem.

«Y esto ha producido una zona de alta presión que explica la naturaleza sin precedentes de la sequía en la región central de Chile».

¿Un anticipo del futuro?

Hay muchas preguntas que Garreaud y sus colegas aún buscan responder sobre la mancha del sur.

«Por ahora solo hemos mirado la superficie de la mancha….aunque sabemos que esa zona del Pacífico está acumulando mucho calor en los primeros cientos de metros».

«Junto a eso, la pregunta del millón es cuánto de la mancha es de origen ‘natural’ (y eventualmente reversible) y cuál (y cómo) es la contribución del cambio climático que tiende a mantener la mancha».

«Esta partición no es solo curiosidad científica. Su respuesta nos podría informar de la duración de este fenómeno y su destino en la década que comenzamos».

«Uno más o menos razonablemente podría esperar que en las próximas décadas, de aquí al 2030, 2040, seguramente vamos a tener una pequeña reversión hacia condiciones un poco más húmedas. Porque una parte de la mancha es de origen natural y esa parte eventualmente va a desaparecer, las cosas naturales tienen ciclos y van y vuelven», explicó Garreaud.

Sin embargo, el científico señaló que más adelante en el tiempo, «hacia mediados de siglo, en el 2050, 2060, esta condición que hoy día llamamos la megasequía no va a ser noticia porque va a ser el régimen permanente».

«Ya está metida la cola del cambio climático, así que yo no espero que las cosas vuelvan a ser como en los años 80 o 90 en términos pluviométricos. El futuro va a ser seco y cálido en Chile central, a diferencia de otros lugares como por ejemplo Uruguay o la zona central de Argentina en que va a ser más lluvioso y cálido».

«Así que para Chile central la megasequía es un anticipo del futuro. Como que se nos adelantó el futuro porque se mezcló la señal del cambio climático con la señal de la variabilidad natural».

Por Alejandra Martins – Publicado en BBC News Mundo



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