Babosas: características, tipos y curiosidades


Identificables de manera poco científica como caracoles sin caparazón, porque pertenecen a la misma familia, las babosas terrestres son una especie entre los moluscos que se encuentran habitualmente en jardines y espacios verdes, y cuentan con características morfológicas y curiosidades reproductivas que las hacen muy peculiares.

Existen más de 103.000 variedades de babosas en todo el mundo y con particularidades bien distintas entre cada una de ellas, aunque las une el hecho de que segregan un líquido viscoso sobre el cual se mueven a muy poca velocidad y que, en definitiva, define su nombre vulgar.

Según el tipo de especie de babosa, pueden medir entre 1 a 15 centímetros de longitud. Estos animales invertebrados poseen un cuerpo alargado que se divide en una cresta medio-dorsal, un manto donde se encuentran la glándula mucosa caudal, y la placa de reptación.

En la parte superior de la cabeza, las babosas tienen dos pares de antenas: las superiores alojan en sus extremos los ojos, pero también actúan como órganos táctiles y olfativos.

Estos moluscos cuentan con una lengua que es conocida como “radula”, que tiene pequeños dientes que los ayuda a procesar los alimentos.

Las babosas suelen elegir espacios y momentos con alta humedad para mostrarse.

Ante la ausencia de un caparazón como tienen sus primos los caracoles, detrás de su cabeza cuenta con un manto que servirá para proteger algunos de sus órganos.

Son animales de costumbres nocturnas, de esta manera evitan los grandes depredadores que acechan durante el día, y a su vez no se exponen a los fuertes rayos del sol que podrían deshidratarlas hasta acabar con su vida.

Su desplazamiento es lento y puede moverse gracias a la sustancia de tipo mucosa que segrega en su parte inferior, que facilita el traslado a la placa de reptación. Su periodo de vida oscila entre 9 a 18 meses.

Se puede encontrar a las babosas en lugares con mucha humedad, como jardines, campos y bosques, donde buscan los espacios con mayor saturación. Así, en parques o jardines domésticos se las halla debajo de piedras o ladrillos.

Están mayormente identificadas con su hábito herbívoro y, por ende, con el daño que les pueden hacer a las plantas, pero no sólo se alimentan de hojas sino que también comen pequeños insectos o restos de animales muertos; por ende, son omnívoras.

Entre sus características, sobresale el ritual circense del apareamiento de las babosas.

Entre sus características, sobresale el ritual circense del apareamiento de las babosas.

Más allá de su aparente escaso consumo de energía por lo poco y lento que se mueven, cuando está activa va comiendo todo lo que encuentra a su paso y puede llegar a ingerir hasta la mitad de su peso en alimentos.

Son hermafroditas, por lo que cuentan con ambos aparatos reproductores y pueden fertilizarse a sí misma, pero de todos modos se aparean y algunas de sus especies desarrollan rituales acrobáticos dignos de espectáculos circenses.

Con la liberación de feromonas en su baba indican que están preparadas para aparearse, y algunas hacen de ello todo un espectáculo. Al copular, se enredan al igual que sus órganos, y una babosa fecunda a la otra y viceversa. Luego se separan y cada una toma caminos diferentes.

En el caso de las babosas leopardo, la pareja cuelga boca abajo de una “cuerda” de baba, entrelazando sus cuerpos. A continuación, sacan sus largos penes azules desde la parte de atrás de sus cabezas y también los entrelazan, abriéndolos y transfiriendo espermatóforos.

Cada babosa pone sus huevos durante varias semanas después del apareamiento: por lo general en una puesta hay de entre 100 a 500 que son colocados en un hoyo en la tierra para poder protegerlos ante amenazas.

La sal y las cáscaras de huevos, entre otros elementos, funcionan como repelentes de las babosas.

La sal y las cáscaras de huevos, entre otros elementos, funcionan como repelentes de las babosas.

El periodo de incubación de dichos huevos dependerá de las condiciones climáticas en las que se encuentren. Al nacer, las babosas son transparentes y son tan pequeñas que miden apenas unos 3 milímetros.

Sí los tiene y los más comunes son distintos pájaros y aves como pollos, patos y pavos, además, de anfibios y reptiles de cualquier tamaño.

Si un parque o jardín llegara a tener una alta presencia de este molusco, hay métodos disuasivos caseros que permiten ahuyentarlos sin necesidad de recurrir a productos químicos que pueden perjudicar la salud de las personas que viven en el lugar o el medioambiente.

Como las babosas son en gran parte agua, la sal las afecta sobremanera, tanto que una forma de exterminarlas es arrojarle en forma directa en el cuerpo.

Hay más de 103.000 especies distintas de babosas en todo el mundo.

Hay más de 103.000 especies distintas de babosas en todo el mundo.

Si se las quiere sólo ahuyentar, se tiene que poner sal (en bajas dosis para no afectar las raíces) o cáscaras de huevos (funcionan como elementos cortantes) alrededor de las plantas amenazadas para evitar que se acerquen.

También el ajo funciona como un potente repelente potente debido a sus fuertes componentes y es muy fácil de usar contra las babosas a la par que no daña las plantas. Se cortan en varios trozos los dientes de ajo y espárcelos en la zona que quieras proteger.

Otro remedio anti babosas (además de caracoles y otros gusanos) es el café molido, dado que dificulta su paso por esa zona y además la composición es fuerte para ellos, pudiendo llegar a ser tóxica, y las repele enseguida.

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