Alerta por presencia de carbón de la panoja en maíz


Se denomina a la enfermedad “carbón de la panoja” por generar en el cultivo de maíz una sintomatología que llama la atención fácilmente al desarrollar cambios notorios en la estructura floral masculina (panoja). Sin embargo, se debe tener en cuenta que sus síntomas pueden desarrollarse tanto en la panoja como en la estructura floral femenina (espiga).

El carbón de la panoja en Argentina, es una enfermedad declarada en Sistema Nacional de Vigilancia y Monitoreo de plagas (SINAVIMO) como Sporisorium reilianum y su actual surgimiento ha puesto en alerta al sector productivo, principalmente porque una planta de maíz afectada por este patógeno es una planta con pocas a nulas probabilidades de generar granos viables.

Debido a la escasa actualización de información que hay en el país sobre esta enfermedad, y necesaria en este contexto donde se ha detectado su reemergencia, se ha elaborado un informe técnico que posibilita al productor y profesionales agrónomos, contar con herramientas de manejo para enfrentar su aparición.

Este documento, ha sido elaborado conjuntamente entre la FCA de la Universidad Católica de Córdoba (Laboratorio de Fitopatología), la Universidad Nacional de La Plata, Oro Verde, INTA Pergamino, SENASA Córdoba y SENASA Central; y detalla aspectos relevantes a su identificación en esta campaña como también algunas recomendaciones sobre su manejo.

Síntomas y daño
El informe indica que los síntomas del carbón de la panoja son visibles durante la etapa de floración en el desarrollo de las panojas y las espigas, a pesar de que el patógeno infecta la raíz durante la germinación y primeras etapas de desarrollo de la plántula.

El micelio infectivo invade sistémicamente los tejidos, hasta llegar al meristema apical. Las panojas (imagen1), así como las espigas infectadas (imagen 2) son sustituidas por soros de carbón, en algunos casos se puede observar filodia (transformación de órganos de la planta en hojas modificadas) (imagen 3).

Los soros son cubiertos por una membrana, que más tarde se rompe exponiendo una masa de teliosporas. Las espigas se tornan esféricas con los granos transformados en soros. Los elementos vasculares con aspecto fibroso, permanecen relativamente intactos a medida que las teliosporas son liberadas.

Ocasionalmente pueden encontrarse espigas donde se desarrollaron algunos granos. Generalmente las plantas infectadas pueden presentar multifloración y disminución de tamaño.

El daño principal es ocasionado durante la etapa de floración, cuando el micelio establecido en el meristema produce soros que reemplazan a los granos en la panoja y espiga. Al madurar, los soros liberan las teliosporas, que caen al suelo, y el aire las transporta a cortas distancias.

Estado de situación
Hasta el momento, esta enfermedad se ha determinado en las provincias de Córdoba y Santa Fe, específicamente en las localidades de Corral de Bustos, Jovita, General Levalle, Chañar Ladeado, Venado Tuerto y Sampacho.

Se observó sobre diferentes genotipos y en lotes con diferentes manejos (antecesor soja, antecesor maíz, fechas de siembra de octubre y noviembre)

En la mayoría de los casos, la incidencia (número de plantas afectadas) se encuentra entre el 0,5 y el 7 %. Pero llamó la atención un caso donde se registró a la enfermedad en aproximadamente el 60-70 % de las plantas. Esta situación se dio en un lote de monocultivo de maíz por tres años consecutivos y de labranza convencional. Al momento, la hipótesis de la reemergencia de esta enfermedad estaría basada en la introducción de inóculo vía semillas en los últimos años.

“En Argentina, aún no se han llevado adelante trabajos específicos para su precisa identificación, pero por sintomatología característica y morfología de estructuras fúngicas, se determinó que estamos en presencia de esta enfermedad”, destacaron los especialistas.

Estrategias de manejo
Debido a que el inóculo se encuentra en el suelo, los profesionales que elaboraron el documento indicaron que las estrategias de manejo se enfocan en evitar la infección durante el desarrollo de la plántula. Para esto, se utilizan estrategias preventivas como:

a) tratamiento de semilla con fungicidas, en otros países son utilizados: carbendazim, tiabendazol, tebuconazol, tebuconazol + thiram, propiconazol, propiconazol + triadimenol, triadimenol, flutriafol + imazalil, sedaxane, azoxistrobina + fludioxonil + mefenoxan + tiabendazol
b) prácticas de manejo culturales, como rotación de cultivos por 2 – 5 años, aplicación de fertilizantes como urea, sulfato de amonio y superfostato triple
c) obtención de resistencia del hospedante, siendo esta última, la estrategia más conveniente al evitar daños y reducir costos de producción.

Recomendaciones de manejo para la actual campaña
El inóculo de la enfermedad queda en el suelo y se puede incrementar año a año. Por ello, revise/monitoree los lotes, busque síntomas característicos y diferencie entre los dos carbones del cultivo (ver Anexo). Para evitar la dispersión de la enfermedad, se recomienda:

● Localizar plantas afectadas, extraerlas evitando dispersar teliosporas y eliminarlas (quemarlas).

● Limpiar y desinfectar la cosechadora, tanto al ingreso como a la salida de lotes con presencia de la enfermedad.

● En caso de dudas, solicitar asesoramiento a la Universidad, INTA o SENASA más cercano.

● Se invita a realizar la siguiente encuesta para censar la situación de ausencia o presencia de la enfermedad en su zona: https://forms.gle/HKydaBrPuTj1QGHJ8

Recomendaciones de manejo para la próxima campaña

● Realizar rotación de cultivos, no sembrar maíz en lotes afectados por lo menos por dos-cinco años, para evitar nuevas infecciones.

● Realizar tratamiento de semilla con productos eficientes para el control de S. reilianum.

● Utilizar materiales de mejor comportamiento frente a esta enfermedad. Esta es una importante medida a tomar, aunque seguramente no estará disponible en el corto plazo.



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